Camino hacia los simios según evolucionan algunas hembras, volveremos a la selva de los gobiernos dictatoriales. Por Rodolfo Arévalo

No cuentan con los votos suficientes y ahora se acuerdan del feminismo. Por Linda Galmor
No cuentan con los votos suficientes y ahora se acuerdan del feminismo. Por Linda Galmor

“Las diferencias genéticas entre sexos no son un capricho de los machos de la especie ni de las hembras de la misma. Tampoco vienen dadas esas diferencias por la educación”

Menos humanos y más simios según evolucionan algunas hembras humanas… Y ustedes que leen se quedaran pensando de qué habla este tío. Pues creo que está claro. Por mucho que los seres humanos, los CITROENS o sea los organismos celulares superiores portadores de genes, en este caso humanos, no genes de hombre o mujer, se empeñen en ello ciertos individuos, las diferencias genéticas entre sexos no son un capricho de los machos de la especie ni de las hembras de la misma. Tampoco vienen dadas esas diferencias por la educación o el ambiente del que tanto gustan algunos.

Las diferencias son producto de una necesidad pre humana, lejana en el tiempo, que Helen Fisher ha descrito perfectamente en su obra “El contrato sexual”. Los seres humanos, muy al estilo de cualquier otro ser vivo, de reproducción sexuada y con crías desvalidas, o sea esas que nacen sin los recursos suficientes como para vivir por si mismos desde el inicio, necesitan de la ayuda de un macho y una hembra de su especie para poder sobrevivir. Esto que parece una perogrullada, no lo es.

Se empeñan en la actualidad las mujeres, bueno no todas, solo las feministas radicales, acomplejadas no se sabe bien por qué tema de origen psicológico, en que los culpables de todos sus males son las jerarquías de macho instaladas en la sociedad. No se dan cuenta, porque o no se enteran de lo que es ser el animal humano o porque sencillamente no dan para más. La mayor parte de lo que ellas denominan discriminación son las medidas que la necesidad de supervivencia seleccionó como características a lo largo de milenios.

“No es que los machos fueran unos seres abyectos que querían desde el primer momento de la existencia tener subyugadas a las hembras de la especie”

No es que los machos fueran unos seres abyectos que querían desde el primer momento de la existencia tener subyugadas a las hembras de la especie. Aunque algunos haya habido y pueda seguir habiendo. Esta separación de funciones que ahora parecen estar de sobra, y lo están en gran parte, fueron necesarias para el propio desarrollo de los seres humanos en tanto que hombres y mujeres que son. Los primates son seres sociales, viven de hecho en grupos relativamente extensos de unos veinte o treinta individuos.

Lógicamente si nos limitamos a un ámbito animal origen de la especie humana, nos encontramos en que la fuerza era la determinante de la posición social, tanto entre machos, como entre hembras y entre unos y otros. Recuérdese que la selección natural no es selección de especies si no selección de individuos, los más aptos. Si esta separación siguiera siendo así, los seres humanos no habrían llegado al grado de desarrollo que tienen en la actualidad. Surgió, la civilización y ésto otorgó a la especie la posibilidad y la gran suerte de la diversificación de los trabajos, de manera que cada individuo se entregó a aquel en el que mejores resultados obtenía. Por supuesto las hembras de la especie eran insustituibles como engendradoras de vida nueva y como sustento al menos durante los dos primeros años de sus hijos. Por eso las funciones de machos y hembras en aquel lejano pasado quedaron establecidas. No es que los hombres se sintieran superiores o inferiores a sus hembras o estas se sintieran a si mismo superiores a sus machos. Era simplemente una necesidad biológica y de organización eficaz para la supervivencia. Los machos salían a buscar los alimentos ricos en proteínas y las mujeres que permanecían en la base de operaciones, por una necesidad evidente en el hogar, sus crías, se dedicaban más a actividades agrícolas, recolectoras, de relación social y de cuidado de sus vástagos. No por imposición masculina, nada más lejos de la realidad si no por impulso genético, la necesidad de defender a sus vástagos, en los cuales habían puesto muchos meses de esfuerzo hasta la hora del nacimiento. ¿Cómo dejar que se malogren unos genes tan valiosos que les han costado pasar por el embarazo con todo lo que esto conlleva?

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Violencia de hembras contra el “macho feroz”

“La necesidad de crear una pareja y un núcleo social radica precisamente en la necesidad del ser humano, tanto hombre como mujer recién nacidos de ser ayudado en sus primeros años de vida”

Si los machos humanos fueran seres primitivos, pre humanos, egoístas y que no valoran a sus hembras, nada de esto tendría lugar pues después de copular con ellas se desentenderían, como así ha sido a veces de hecho, para muchos egoístas cuando no se podía demostrar la paternidad. Pero no, la necesidad de crear una pareja y un núcleo social radica precisamente en la necesidad del ser humano, tanto hombre como mujer recién nacidos de ser ayudado en sus primeros años de vida por una representación de la sociedad, más amplia, en la que vivirán. Por eso los núcleos familiares se componen de padre, madre e hijos y no hay posibilidad de otra organización que pueda sacar adelante un ser humano normal que no sea esto. Las hembras que han invertido mucho esfuerzo en que este nuevo ser vivo esté con nosotros en el mundo, desde luego no podrían tolerar que se las discrimine en sus funciones sociales y de cuidado del retoño.

En este sentido vemos que la mayoría de las separaciones matrimoniales, y ya no es el caso como en los orígenes, se entregan los hijos a la madre y no al padre, porque tanto Juezas como jueces, saben que es lo natural, lo que obedece al comportamiento natural genético. Por eso se estableció la figura del Matrimonio, para defender los derechos de las mujeres en las relaciones de pareja (Véase el Derecho Romano).

En definitiva los seres humanos tienen biológicamente definidas unas funciones naturales que lógicamente pesan y muchísimo en sus comportamientos, guste o no. Que esto es muchas veces la base de las diferencias que se imponen a las mujeres en la agrupación social es más que notorio. Que esas cosas deberían cambiar ahora que hay posibilidades a miles para hacerlo puesto que hasta se pueden tener hijos probeta y dejarlos a criar y educar por otros seres humanos, mientras que las familias se ¿realizan? Como ¿seres humanos? Pues sí deberían cambiarse algunas cosas y sobre todo si existe una renuncia a la fertilidad por parte de la humanidad en su conjunto, pero si hablamos de esto, del feminismo en un concepto violento, disgregador y de reparto de culpas y tortas, deja de tener sentido cualquier medida a favor de las hembras que puedan tomar las sociedades. Esto es así porque al final no habrá ninguna sociedad a la que dirigir esas protestas airadas o no.

“Las mujeres que van a la manifestación del día ocho de Marzo, deberían leer un poco más y dejar de seguir como animales con orejeras”

Las mujeres que van a la manifestación del día ocho de Marzo, deberían leer un poco más y dejar de seguir como animales con orejeras, lo que no es digno de ellas como primates evolucionadas e inteligentes que son, consignas que solo ocultan, no el feminismo que debe existir como reivindicación social, sino esas consignas disfrazadas de feroz hembrismo o sea violencia de hembra contra el “macho feroz”, que no existe en general y que es aprovechado por los líderes comunistas y la ultraizquierda para promover una sociedad en la que efectivamente las mujeres y los hombres serán esclavos de los gobiernos dictatoriales. O sea volviendo a la selva. Ya sé que a algunos les puede resultar cansino el tema, pero es la única verdad demostrada, por ahora.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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