Cuando jamás se ve la viga en el ojo ajeno. Por Miguel Ángel Contreras Betancor

Causa feminista en la concatedral de La Redonda en Logroňo
Causa feminista en la concatedral de La Redonda en Logroňo

“En España, ningún colectivo LGTB se manifiesta ante las embajadas de esos países, ni denuncia los abusos hacia las mujeres, -lapidación- o ante la persecución de los homosexuales -ahorcados, por ejemplo, en Irán”

La República Islámica de Irán, y el resto de naciones islámicas, son el paraíso para cualquier mujer que aprecie la libertad. Por eso en España, ningún colectivo LGTB se manifiesta ante las embajadas de esos países, ni denuncia los abusos hacia las mujeres, -lapidación- o ante la persecución de los homosexuales -ahorcados, por ejemplo, en Irán-. Ante esas barbaries, callan, provocando un silencio atronador. ¿Que unas chicas son increpadas por unos islamistas por besarse en la calle?, pues que mejor respuesta que organizar una ‘besada’ en el parque más próximo, porque jamás se les ocurrirá plantarse ante una mezquita: Si el asunto tiene que ver con la iglesia católica, entonces ni se lo piensan, sabedores de que en Occidente (en España) no tienen motivo alguno para temer porque sus derechos están protegidos por el ordenamiento constitucional.

Podría comentar la barbarie de la ablación para cuya denuncia, los colectivos especializados en la defensa de la libertad de la mujer, mantienen un silencio obsceno…

No pretendo que esta reflexión se convierta en un tratado, mas sí quiero hacer algún apunte.

Contrariamente a la evolución que han sufrido las otras dos grandes religiones monoteístas -cristianismo y judaísmo- en su relación con los avances en el campo científico-técnico como en el de las ideas -aunque para llegar a este punto mucha gente se dejara la vida en la lucha-, el islam, que también fuera punta de lanza en esos aspectos, y tras algunos ‘seísmos’ ideológicos, optó por fusionar la palabra del profeta convirtiéndola en una guía de fe infalible -sin diferenciar el ámbito privado de la esfera pública, la Ciencia de la fe-, y ajena a cualquier crítica, so pena para el pecador de ser marcado como un infiel. Así, recuerdo que la apostasía en el mundo islámico se castiga con la pena de muerte. Y esta parálisis comenzó en el siglo VI.

Mientras tanto, y según las fuerzas de ‘progreso’, en nuestro país nos hemos estancado en la Edad Media.

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Miguel Angel Contreras Betancor

Miguel Angel Contreras Betancor

Podría afirmar que nací en Las Palmas de Gran Canaria y no me equivocaría, incluso, si fuera menester, no me importaría aseverar que en el oficio de escribidor -variantes: plumilla y creador de historias- llevo dando el coñazo varias décadas. Tanto es el cariño que siento por el arte de casar vocales y consonantes, que en actualidad edito y dirigo la revista https://revista-contraluz.es , una web dedicada a los géneros negro y policial Y ahí estoy, con el alma llena de balazos y los ojos a rebosar de enigmas y medias verdades. Casi, como la vida misma.

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