«En Los esclavos blancos hablo de la gran esclavitud olvidada y ejercida por el islam sobre Europa en las costas mediterráneas desde la Edad Media hasta el siglo XIX».
El diálogo imposible. Por José Crespo

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«En Los esclavos blancos hablo de la gran esclavitud olvidada y ejercida por el islam sobre Europa en las costas mediterráneas desde la Edad Media hasta el siglo XIX».

«Urge que se despierten, abandonen toda esperanza y de paso se aparten porque de lo contrario, los apartaremos».

«Lo peor no es lo que vayan a hacer con sus vidas, sino la molestia que nos causan a la mayoría que pensamos como Dios manda».

«Por qué la mezcla cultural sin criterio amenaza con destruir siglos de civilización y el relativismo cultural abre las puertas a su propia destrucción».

«No faltan voces entre los musulmanes que afirman que Europa es fruto maduro para el Islam. Es normal sentirse amenazados».

Los descerebrados son generalmente gentes de pensamiento igualitario y plano provenientes muchos de las cavernas comunistas del 1917.

La simbiosis que tienen con el Eje Rojo-Verde terminará irremediablemente estallando y enfrentándoles con un pésimo final para la izquierda.

En un país democrático y de pensamiento libre, nadie se vería en la necesidad de hacer juicios de valor sobre cualquier tendencia sexual.

Por si había alguna duda dos ejemplos recientes demuestran que las oleadas de emigrantes ilegales son cualquier cosa menos espontáneas

Occidente al parecer todavía no se imagina lo que se le viene encima como nuestros políticos no reaccionen

Quebrada por falsa verdad ella se pregunta qué es lo que hace mal. El porqué de un Dios que castiga y no permite hacerla avanzar

Siempre se puede saber quién prendió la mecha, pero muy pocos saben cómo apagarla del todo una vez encendida como una reguero de pólvora

Aquí, en España, deberíamos empezar a poner nuestras barbas a remojar aunque el problema de las religiones importadas no es todavía tan grave como en otros países Europeos

Ningún Musulmán, puede venir para quedarse para siempre, ni él, ni sus hijos o familia en general. Es defensa propia