Esclavos blancos. El retorno de las campanas, piratas y tártaros

Tras la reconquista de la ciudad de Córdoba por parte del Rey Fernando III El Santo en 1236, en un intento de recompensar el expolio de la Catedral de Santiago, se ordenó fundir unas magníficas campanas utilizando el bronce de las puertas de la Mezquita y de las campanas reconvertidas en lámparas. Así iniciaban nuevamente su regreso hacia la tumba del Apóstol, esta vez serían esclavos musulmanes los que cargarían con tal pesada y azarosa carga hasta la que sería su definitiva morada.

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Esclavos blancos. Las Órdenes redentoristas

Las órdenes religiosas de los trinitarios, Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos en latín Ordinis Sanctae Trinitatis et Captivorum, conocida también como Orden Trinitaria o Trinitarios, y los mercedario, Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos más conocida como Orden de la Merced, se dedicaban a la liberación de esclavos en poder de los piratas berberiscos, recaudando dinero específicamente para esto en los templos e incluso ofreciéndose como intercambio

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Ramadán nocturno: Bonita manera de fomentar la convivencia y el respeto por la cultura de los demás

Yo vivo delante de una plazoleta /parque, donde hay un conjunto de juegos para críos y se reúne medio barrio. Durante la semana esto es un hervidero de niños por las tardes, y los fines de semana casi a cualquier hora. Hasta ahí todo normal. Durante el último mes en el que los musulmanes han celebrado el ramadán estaban con sus hijos encerrados en casa hasta que caía el sol. Cuando llegaba la noche y todos los demás nos recogemos en casa a descansar, ellos salían al parque y montaban el alboroto.

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(Y III) Para la expansión islámica, Europa es ya una presa fácil y madura para la conquista

Lo que ahora estamos viviendo es continuación o reinicio, como lo queramos llamar, de un movimiento que nació en el siglo VII en las arenas de Arabia, el último capítulo de una historia que se inició con la andadura de un mercader árabe poco escrupuloso obligado a salir por piernas de su ciudad natal y buscar refugio en Medina. Recordemos que incluso en Arabia, hoy propiedad de una dinastía familiar medieval, hubo reyes cristianos, que por supuesto fueron masacrados.

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(II) La expansión islámica: La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer

Hemos de interiorizar que la verdadera esencia del problema reside fundamentalmente en nosotros mismos. “La culpa no la tiene el marrano, sino quien le da de comer“, dice el viejo dicho popular castellano en su llana expresión. Los musulmanes no son culpables de codiciar aquello que ven que se encuentra al alcance de sus manos, ellos juegan sus cartas, van lentamente cubriendo el vacío que se deja libre, el espacio que se les ofrece, aprovechan todas las ventajas que se les presentan desde nuestro sistema paternalista.

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