Genética aplicada a los tontos de capirote y matraca comunista para retorcer la verdad. Por Rodolfo Arévalo

Carmen Calvo reclama la igualdad de las mujeres Gitanas, “Sois mis primas, lo habéis sido siempre”, ha dicho la vicepresidenta del Gobierno. ¡Para muestra un botón! Por Tarantano
Carmen Calvo reclama la igualdad de las mujeres Gitanas, “Sois mis primas, lo habéis sido siempre”, ha dicho la vicepresidenta del Gobierno.
¡Para muestra un botón! Por Tarantano

“Los tontos de capirote y convencidos de la bondad del hombres deberían abstenerse de dar su matraca, comunismo dictatorial y fascista y aprender de la genética”

Los tontos de capirote y los convencidos amorfos y aborregados por sus creencias adolescentes en la bondad de los hombres y del mundo que habitan el territorio de todos, deberían abstenerse de dar su matraca, comunismo dictatorial y fascista y aprender de la genética. Cuantos millones de seres humanos asesinados por este tipo de fascismos nos hubiésemos ahorrado y cuanto sufrimiento de bobo inocente de baba nos habríamos evitado.

Es una pena que el animal humano no comprenda hasta bastante tarde en su desarrollo, por lo menos algunos, que la igualdad impuesta, así como la supuesta, es un canelo usado por los que quieren retorcer la verdad y usarla en beneficio propio. Con esto está bastante claro que lo único que desean es ser ellos mismos las élites que nos opriman luego, bastante más que las élites que nos oprimen ahora.

Siempre los humanos han estado oprimidos por otros humanos mejor dotados genéticamente, es ley natural. Y es muy fácil de entender, las élites que te oprimen ahora necesitan de la libertad para poder sacar de sí mismos las motivaciones egoístas que les hacen superiores socialmente, para que los demás, parásitos poco preparados para defendernos de las adversidades podamos sobrevivir. Gracias a estos la mayoría logramos no caer en la puta miseria, la ruina y la muerte.

“Los bien dotados por la naturaleza de su genética, crean los mecanismos y el trabajo, que es necesario, para que los demás puedan prosperan”

Ellos, los bien dotados por la naturaleza de su genética, crean los mecanismos y el trabajo, que es necesario, para que los demás puedan prosperan. No, ser millonarios, porque para eso hace falta una pasta especial, si no simplemente trabajadores que lleven una vida con necesidades cubiertas, a partir de ahí, todo lujo accesorio dependerá de lo que te hayas esforzado en tu preparación y en la suerte.

Ya sabemos que es una putada de la evolución que todos los seres humanos no seamos iguales en todo incluso en inteligencia, capacidad de esfuerzo y motivación, pero eso no es culpa de nada ni de nadie es un asunto de naturaleza y de genética. Durante muchos años unas generaciones de científicos, digamos sociales, se han empeñado en hacer desgraciadas a las personas, por miedo al fascismo genético, que de hecho existe y no se puede evitar, porque nadie lo impone, se impone a sí mismo.

Ya me gustaría a mí ser un potentado multimillonario, y no lo soy ¿por qué? La respuesta es fácil, porque no tengo en mis genes la capacidad de dominar situaciones de relación social, ni tampoco, a lo mejor la memoria para ser una enciclopedia andante o lo peor tener un inteligencia específica para saber hacer negocio y ganar dinero. ¿Tiene la culpa la sociedad de esto? No, en absoluto, la culpa es mía o tuya, por no haber tenido la suerte de que se hayan seleccionado en ti esos genes que te dan ese plus de inteligencia. Puedes aprender, estar bien educado pero si careces de las cualidades genéticas estás con la cara a la pared.

“Los seres humanos son diferentes y tienen distintas configuraciones en su genética que los hacen más o menos propensos a un saber en concreto o a la carencia de él”

Los seres humanos, al ser seres pensantes se obsesionan por el porqué de las cosas y no pueden aceptar que la naturaleza no es igualitaria. Sus cualidades no son iguales que las de los demás y no todos valemos para lo mismo independientemente de que los que piensan en igualitarismo y socialismo lo sostengan. Los seres humanos son diferentes y tienen distintas configuraciones en su genética que los hacen más o menos propensos a un saber en concreto o a la carencia de él.

A lo largo de mi vida he estado hasta el gorro de la gente que me decía, no, no te preocupes, las matemáticas las entiende todo el mundo, es cuestión de esforzarse y de razonar. Falso, hay gente que tiene capacidad de abstracción matemática y hay gente que no la tiene, lo mismo que hay gente con memoria, como gente que no la tiene y así Ad infinitum podríamos seguir con multitud de cualidades y defectos.

Ahora tengo sesenta y cuatro años y a pesar de esforzarme mucho, sigo sin entender las matemáticas es algo que traspasa mi intelecto incomprensiblemente, es algo que no comprendo ni domino, no porque no me haya esforzado en ello, es que mi capacidad de abstracción no rinde en ese nivel. Es culpa mía sí, pero una culpa de la que no soy consciente es una culpa genética, pertenece a la configuración de mi cerebro, no de la mucha o poca información que pueda tener, si no de como se almacene en él siguiendo el dictado de mis genes. Así que señores voluntaristas, la voluntad existe solo hasta cierto punto y en temas que muchas veces son específicos de cada individuo. Eso nos hace diferentes. Gracias naturaleza, por la diversidad de fenotipos y genotipos, porque si no sería un, perdón, “coñazo” vivir. No se le puede exigir a los que son diferentes de partida la igualdad es imposible de conseguir, por mucho que unos determinados cabezotas genéticos se empeñen en ello. Se puede pedir una igualdad de oportunidades, pero que conste que cada uno alcanzará solo el mayor nivel al que pueda llegar su competencia.

Dirán ustedes que últimamente me ha dado por fundamentar todo en la genética, y es que sí, porque no hay otra manera objetiva de valorar a los seres vivos, tanto humanos como no humanos. Lo demás son construcciones abstractas de la sociedad y muchas veces chocan contra la cruda realidad. Según una afirmación que hago y que me parece oportuna y me gusta mucha, LAS COSAS SON COMO SON, NO COMO QUEREMOS QUE SEAN. Nada más verdadero.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Deja un comentario