
«Pero de esta situación que los españoles sufriremos con un doble debate un día después del otro, son responsables también los distintos canales privados»
Que casi todos los políticos mienten y que solo se ocupan de los asuntos que les interesan es una realidad comprobada a través de los años. Pero cuando llegan tiempos electorales, esa tendencia se incrementa hasta extremos inimaginables. Pero, como en todo, hay categorías.
En la escala más alta de la pirámide se encuentra, sin que nadie le haga peligrar su protagonismo, Pedro Sánchez, paladín indiscutible de la mentira y el ansia de poder. Y ahora con la proximidad electoral, su determinación es inigualable. Todo por seguir durmiendo en La Moncloa con colchón nuevo. El poder le tiene gravemente enfermo porque, según algunos compañeros de estudios en el Ramiro de Maeztu, siempre les pareció una persona normal, incluso sencillo. Como ha cambiado este apuesto personaje. Una demostración mas es su cambio respecto al debate.
Galopando en la mentira el infame candidato socialista ha cambiado todo, incluso sus decisiones, de un día para otro, con tal de hacer lo que le da la gana, y demostrar que el que manda es él y para ello no le duelen prendas al cargarse los servicios públicos de los que tanto alardea, TVE incluida en ese lote que contiene al CIS, la Abogacía del Estado o la Diputación Permanente.
Pero de esta situación que los españoles sufriremos con un doble debate un día después del otro, son responsables también los distintos canales privados que, en lugar de mantener el esquema ideado por la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, AcademiaTv, y que tan buen resultado ha dado en las anteriores ediciones. Un complicado evento organizado con eficacia, responsabilidad e imparcialidad, por los propios académicos, totalmente gratis, llevando al éxito dichos debates, los canales privados han visto negocio y han acometido sus propios formatos con intereses económicos partidistas.
Los Debates con la Academia de Televisión, como garante ha dado paso a este galimatías que tiene desconcertado a millones de votantes, muchos de ellos todavía dudosos de su voto y, por tanto, ávidos de información de primera mano. Pero a Sánchez no le interesa la imparcialidad, solo le importa seguir lavando el cerebro de los ciudadanos con traje lanar.
