El hecho de que algunas redes sociales se erijan como árbitros de lo correcto es absolutamente incorrecto. Por Rodolfo Arévalo

Qué algunas redes sociales se erijan como árbitros de los correcto es absolutamente incorrecto
Qué algunas redes sociales se erijan como árbitros de los correcto es absolutamente incorrecto

«Que algunas redes sociales se erijan en árbitros de lo que es moralmente correcto y lo que no, es totalmente incorrecto»

Que algunas redes sociales se erijan en árbitros de lo que es moralmente correcto y lo que no, debería bastar para que los represaliados, por publicaciones totalmente argumentadas y serias en defensa de sus postulados de su cultura y sociedad, se dieran de baja inmediatamente. Hay muchas opciones. La libertad siempre encuentra el hueco por el que mostrarse. Y si la empresa de comunicación pertenece al mundo que llamamos occidental debe atenerse a los postulados de democracia, Constitución y Libertad. No hay excepción válida.

A mi, la verdad me entran por una oreja y me salen por la otra las insensatas medidas coercitivas que los liberticidas internacionales quieran poner para censurar en nombre de la política corrección o de los intereses financieros ocultos. Eso es básicamente lo que esconde esa política de tócame Roque de no desnudos, ni de no criticar a otras culturas que ejercen violencia sobre los individuos para imponer su religión, leyes y teocracias…

«No se puede dejar la nueva censura en manos de rutinas electrónicas, ni siquiera en manos de gente que tiene un criterio parcial de su propia cultura»

Entre nosotros las noticias de persecución de Cristianos que son quemados vivos, torturados y masacrados por las primitivas y aborregadas mentes de humanos que no han sabido salir de las garras de la religión más violenta y cruel de la historia de la humanidad y que permanece en la edad media desde que su creador la instauró, no debe ser censurada y menos porque puedan contener escenas de violencia o desnudo. Hay que saber discernir qué es publicable y que no. No se puede dejar la nueva censura en manos de rutinas electrónicas, ni siquiera en manos de gente que tiene un criterio parcial de su propia cultura. El argumento de que puede ser ofensivo para otras culturas, debería evaluar el hecho de si la otra cultura no ha ofendido previamente con agresiones a la nuestra.

Sí, que existan y se admitan en el siglo XXI que haya diversidad de pensamiento y religiones está bien, pero no sobre la libertad de pensamiento y del individuo, como componente principal y necesario para que la cultura exista. Si yo te respeto, exijo lo mismo de ti y si tu vives en la edad media y no tienes en cuenta que los demás no tienen por qué, no estás ni debes estar libre de que se te ataque por intolerante y dictador. Que la religión musulmana tiene derecho a existir, si es escogida libremente por las personas es correcto, pero no es óbice denunciar las publicaciones que denuncian el mal uso de prácticas incluso crueles y cruentas para este fin, si es así hay derecho a denostarla y degradarla de palabra.

«Nada en el siglo XXI debe ser impuesto por respeto a la política corrección, nada debe ser políticamente correcto, no, si no correcto o incorrecto»

Las ideas no pueden imponerse en nuestra época por la violencia y la coerción. Nada en el siglo XXI debe ser impuesto por respeto a la política corrección, nada debe ser políticamente correcto, no, si no correcto o incorrecto, sin más condicionantes. Tanta libertad tiene el que la detenta a detentarla como el que la rechaza a rechazarla. Existe un valor por encima de cualquier otro y es la libertad de pensamiento. Si usted tiene un plataforma de información y de comunicación interpersonal de individuos, debe respetar la opinión y la Libertad de los que quieren tanto opinar a favor como en contra de una u otra cosa. Pero siempre teniendo en cuenta que la empresa está y debe estar siempre del lado de la cultura libre occidental que la acoge. No deben bloquear e impedir la opinión de aquellos que publican los artículos compartidos, denostando, siempre con rigurosidad y sin insultos lo que rechazan y por qué.

Ustedes pueden ser los propietarios del software y de la red que utilizan, pero los usuarios son los que la conforman y ustedes no tienen derecho a coartar la libertad de sus usuarios por mucho que tengan normas. En este caso debieran ser técnicas y no morales. Las ofensas no las producen quienes de manera leal publican sus pareceres si no las mentes enfermas que las leen. Que a estas alturas un desnudo en pintura pueda resultar rechazable parece un insulto al conocimiento, la inteligencia y al arte de las personas que viven en el siglo XXI. Si esto no es entendido por otras culturas a lo mejor es que no viven en este tiempo de libertad por lo que no debieran formar parte del bloque de mentes racionales de este siglo que manejan estos conceptos ya asimilados por las sociedades y la historia.

«Si no quieren divergencias en su política no hagan que su programa sea de uso público, pero claro detrás de esta hipocresía esta el dinero, ingentes cantidades»

Si ustedes no quieren ofender a ciertas personas, religiones o políticas, hagan que esas informaciones se vean solamente a petición del usuario, pero no tienen derecho a eliminar la libertad de su ámbito de expresión y menos porque sea suyo. Pues se supone que tienen sede en el país de la Libertad por excelencia. Si no quieren divergencias en su política no hagan que su programa sea de uso público, pero claro detrás de esta hipocresía esta el dinero, ingentes cantidades perdidas en publicidad que no entra y que va dirigida al ámbito cultural que ustedes dicen defender por causa moral. No sean hipócritas por favor, que imbéciles hay sueltos por doquier, pero no todos los humanos son imbéciles. Desde luego una cosa está clara, ustedes a veces lo llegan a parecer imbéciles y pacatos quiero decir.

Eliminar contenidos por las buenas, sin información previa al que publica confiadamente su parecer y castigarlo sin posibilidad de protestar y hacer valer sus argumentos, estilo señorita Rothenmeyer, no es de recibo, en todo caso lo sería en una sociedad dictatorial y Victoriana. ¿Cómo quieren ustedes defender la libertad si son los portadores de la antorcha de la dictadura del pensamiento?

Lo de oler palitos con mierda creo que está bastante trasnochado, aunque haya empresas en algunas partes del mundo que hayan decidido seguir oliéndolos. Y recuerden, esto no es un insulto o una amenaza o cualquier otro pensamiento demencial que a alguno se le ocurra, solo es defensa de la tan masticada, usada y manoseada por muchos idea de la libertad y por la Libertad con mayúsculas. Quieren ser libres, pues séanlo, libérense de sus cadenas morales coercitivas, el mundo que vivimos ya no puede ser tan pacato. El hecho de que algunas redes sociales se erijan como árbitros de lo correcto es absolutamente incorrecto.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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