
«Los españoles, sin inmutarse, le han dejado auparse al poder, ya casi totalitario, sin mover un solo músculo. Va siendo hora de tomarse en serio a este narciso odiador de España»
En esta última jornada del 2019, nunca mas me referiré a Pedro Sánchez de esta manera. A partir del trato que nos ofrece al resto de españoles no es acreedor a ser llamado con su nombre de pila. A partir de hoy le llamaré según mi propio entender, y no creo que sean adjetivos de su gusto. Y es que he aguantado mucho meses siendo agredido al oír su nombre y apellidos. Siempre que se le nombra, se aparece en mi cabeza un hombre demasiado poseído de su encanto físico. Un narciso con toques psíquicos, características nada deseables para una persona dedicada a mejorar la vida de sus compatriotas. Difícil misión para un hombre que solo piensa en si mismo. Cada día oír su nombre ha sido una tortura, produciéndome la misma grima que el chirrido de una tiza en la pizarra. Un sonido que, después de tantas décadas de olvido se ha convertido en un nostálgico recuerdo. Y seguro que eso no se va a producir con su nuevo nombre, Fraudez el odiador, porque nunca lo sentiré como algo agradable.
Por otra parte, creo que yerran los analistas al advertir que Fraudez es capaz de cualquier barbaridad con tal de seguir en el Palacio de la Moncloa, pienso que no es solo eso, sino que este sujeto, lo que le mueve, en realidad, es su profundo odio a todo lo español. Quiere destruir España sobre cualquier otra objetivo. Días atrás el prestigioso columnista de ABC, Luis Ventoso, realizaba una minuciosa descripción biográfica de el » en funciones» en donde no se advertía ningún motivo, ni personal ni familiar, para ese profundo odio a España. Todo lo contrario. Algunas psiques esta equivocadas. Y los españoles, sin inmutarse, le han dejado auparse al poder, ya casi totalitario, sin mover un solo músculo. Va siendo hora de tomarse en serio a este narciso odiador de España.
