
«Para obtener unas buenas lágrimas de un sectario se mete arenilla en un ojo del imbécil y se deja que la anatomía haga su tarea»
Lágrimas de un sectario es la crónica de una impostación sentimental. No deben confundirse con las lágrimas del cocodrilo sino, en todo caso, con las de las perlas cultivadas. Para obtener unas buenas lágrimas de un sectario se mete arenilla en un ojo del imbécil y se deja que la anatomía haga su tarea. Las lágrimas serán tan artificiosas como las perlas cultivadas.
Señora Meritxell Batet, resulta curioso que no haya llamado al orden al impostado.
