Y hablando de Madrid y de los gatos… Por Vicky Bautista Vidal

 

Y hablando de Madrid y los gatos
Y hablando de Madrid y los gatos. Imagen de Santiago Soler Bernabéu

 «Los que llamaron gatos a causa de la hazaña de un madrileño, que, en tiempo de moros, escaló las murallas de una fortaleza árabe en servicio al rey Alfonso VI»

–¡Adiós Madrid!, ¡que te quedas sin gente! –
Verdadera frase madrileña que no dejaba de emitir el chulapo o chulapa que, por el motivo que fuere, debía salir de la villa para cualquier destino.
Veo en Internet una cantidad ingente de frases que no tienen nada que ver con la verdadera historia semántica del Madrid auténtico y con el modo de expresarse de los nativos puros, muy pocos, que parecen haberse esfumado en el tiempo a fuerza de disolverse a lo largo de los años con la multitud emigrada del resto de regiones españolas.
Las frases y dichos “madrileños” que se apuntan no son sino un lenguaje perteneciente a ciertos barrios, en especial a Vallecas, cuna y frontera de pasotas y marginales en un tiempo no muy lejano.
Vallecas, tuvo su propia entonación, su dialecto; que no se pueden aceptar como el auténtico castizo. Sería encantador que quedara alguien en algún rincón de La Latina, Arganzuela, Las Vistillas, Lavapiés y barrios emblemáticos en el centro de Madrid que todavía se manifestase con la lengua de sus ancestros, parte caló y parte personalizada por el lugar.
Parece que el transcurso de las épocas ha difuminado el reflejo verbal de esa chulería intrínseca de la tierra que otras regiones confunden con un mal vivir un mal sentir y una prepotencia que no tienen nada que ver con el madrileño irónico y humorista del principio que tenía a honra manifestar el ingenio en su manera de comunicarse; protagonista de tantos sainetes y obras de tradición, como “La verbena de la Paloma”, por ejemplo.
Una de las acepciones de “chulería” en el diccionario dice: “Cierto aire o gracia en las palabras o ademanes” … Y esa es la “chulería” madrileña, tan denostada por tópicos sin conocimiento o con mala intención, pues también, “chulo o chuleta son palabras que sirven para denominar a presuntuosos, jactanciosos, y arrogantes.
Determinantes de la expresión madrileña son algunas palabras y frases:
– Fetén. “Nastis monastis”. Paripé. Pinrel, “Menda lerenda”…
– Yeismos: caye (calle), poyo (pollo), yave (llave)…
– Conversión de las eses finales en jotas…: “ejque”.
– Cambio de la de final de las palabras por la zeta: Madriz, ansiedaz, sociedaz…
– Aunque algunos hacen desaparecer d o z y lo dejan en Madrí, ansiedá, sociedá…
Olvido de la d entre vocales: “cansao” “trajinao” “comprao”… : Fórmula de moda aceptada como de más categoría, cuando muchos de nuestros políticos, nos sorprenden fostiando las palabras para parecer más “cult” y menos cursis y desdeñando a conciencia esa puñetera d; sancochando el hablar con definiciones que ni el más castizo de los antiguos chulapos daría, pues una cosa es el dialecto y otra los cañonazos al diccionario.
Entonces, dicharacheros y desenvueltos nos cascan aquellas palabras que quedan tan mal como pronunciar con toda seriedad el antónimo de la frase: “Bacalado de Bilbado”, por ejemplo; exagerando ridículamente, alguno, al soltar: “Senao”, “reinao”, “aderezao” … Porque parece, que hablar correctamente, quien debiera, está mal visto en los círculos de cierta buena “sosiedad,” como se llama al colectivo humano en las canciones carcelarias que tan de moda estuvieron en los 70, donde, un “pobresillo” delincuente, culpaba de su condena a una abstracta “sosiedad” que le había puesto la pierna encima para que no levantara cabeza.
¿Dónde están pues, Madrid de mis amores, aquellas gentes que te hicieron grande? Que se arremolinaron para montar un furioso Dos de Mayo donde fueron masacrados, no sin conseguir a palos, pedradas y navajazos ser la raíz del fracaso Napoleónico en Europa.
Los que llamaron gatos a causa de la hazaña de un madrileño, que, en tiempo de moros, escaló las murallas de una fortaleza árabe en servicio al rey Alfonso VI, sin arneses, cuerdas, puntas, piolets… solo ayudándose de su daga, por lo que fue comparado con el ágil felino.
En los “Madriles” están todavía.
La gente toda, que no hace falta que hayan nacido en la Villa para ser adoptados de inmediato por la ciudad más acogedora del mundo, es la mejor defensora y la que más hija se siente de esa madre sin perjuicios que siempre ha tenido los brazos abiertos para todos.
Que nadie se extrañe de que en momentos cruciales emerjan los gatos, mas chulos que un ocho, para poner “las peras al cuarto” a los “gachises”, gabachos, franchutes, “moromuzas” o de la propia tierra, que pretendan acogotarlos; y que si ya nadie manda a nadie a que “le ondulen con la permanent y pa suavizarle que le den col crem” (Las Leandras – Pichi) existe, intangible, la verdadera esencia de libertad en el aire sutil de la capital de España.
Pichi quiere decir (jefe).
En Madrid hay mucho “Pichi”; y no ha nacido todavía quien los humille. Y el que se sofoque que lo tome con Seltz.
Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

Un comentario sobre “Y hablando de Madrid y de los gatos… Por Vicky Bautista Vidal

  • el 19 octubre 2020 a las 20:28
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    No ha militado vd en ningún partido
    Me parece muy interesante su opinión. Estar libres de ataduras y pagos es lo que más confianza inspira al momento de leer su artículo

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