
Encuentra más de 50 títulos de canciones de los Hombres G en esta poesía, a los que se la dedico, con todo mi cariño y agradecimiento, por haberme acompañado en tantos buenos momentos a lo largo de casi toda una vida.
Sólo una pista. En cada estrofa podrás encontrar al menos 1 título 😉
En la playa
Me acuerdo de todo, de cada detalle,
por la carretera, montado en mi coche.
Ya estaba en la playa, giré en esa calle,
casi ni te vi, pues ya era de noche.
Pisé el freno a fondo, para no pillarte,
mis piernas del susto, quedaron temblando.
Bajé la ventana, para disculparme,
pero tú corriste, estabas llorando.
No, no, no, me dije, chica vuelve a mí.
Sus ojos brillantes, me habían cazado.
Sólo aquel papel me quedó de ti,
que se te cayó, y terminó a mi lado.
“La esquina de Rowland”, podía leerse
¿Habrá sido suerte, el destino, el azar?
Un texto y un plano, para no perderse,
“Aquí le esperamos, visite nuestro bar”.
Antes de meterme, en el coche de nuevo,
le pregunté a aquellos chicos, que tenía detrás
“¿Está cerca el Rowland, o me queda un huevo?
¡Qué va! Está aquí al lado, a un minuto nada más”.
El viaje había sido, un poco pesado,
pero el corazón, me latía a cien.
Dejé justo en frente, el coche aparcado,
y la verdad me dije, “es que me siento bien”.
No sé si era la playa, o era la primavera,
pero el entusiasmo, me llevó a aquel garito,
en busca como no, de una mujer de bandera.
Sonaba de fondo, una canción de Fito.
Busqué y rebusqué, por aquí y por allá.
Aquello hasta arriba, pero de ella ni rastro.
Pensé que encontrarla, a decir la verdad,
iba a ser más difícil, que matar a Castro.
Con tanto calor y sin suerte al buscar,
me invadían por igual, el sudor y la rabia.
El aire caliente, me hacía viajar,
al desierto y sediento, cual Lawrence de Arabia.
No te escaparás, repetía en mi mente.
Me fui amaneciendo, a la playa a pasear,
buscando alejarme, de toda esa gente.
Solitarias mis huellas en la baja mar.
Al día siguiente, sólo pensaba en ti,
si sería esta tarde, o si será esta noche,
cuando al fin te tenga, enfrente de mí.
Para ese gran día, sería el mejor broche.
Una nueva estrategia, debía de tener.
Lo noto, lo siento, cambiaré de ambiente.
La verdad, no sé cómo lo vamos a hacer,
habrá que buscarla en un sitio diferente.
En frente del Rowland, de pronto lo vi.
Me acerqué indeciso con el alma en vilo.
“Dejad que las niñas se acerquen a mí”.
Se llamaba “El ataque de las chicas cocodrilo”.
Estaba petado, buena música y calor.
El destino me decía, esta es tu vida.
De nuevo sin verla y empapado en sudor,
como Indiana en busca, del arca perdida.
¿Qué te he hecho yo? Gritaba a mi suerte.
En la barra de un golpe, mi copa dejé.
Otra noche más, sin conseguir verte.
Al menos de fondo, suenan Hombres G.
Mira que quería, pasar unos días,
solo, tranquilo, hasta sin mis amigos,
y ahora de golpe, quién me lo diría,
que sin conocerte, ya sueño contigo.
Pues nada, “p’a casa”, y solo otra vez.
“Del cambio de estrategia, tú te fiaste,
y vuelves tostao y mas mojao que un pez.
A sobar la mona. La cagaste Burt Lancaster”.
Tercer día solito, aquí en la playita.
Mis planes iniciales, se cumplen al 100 x 100,
y aunque ahora querría, tener mi fallida cita,
esta noche me digo, “voy a pasármelo bien”.
Si hoy no la encuentro en el Rowland, borracho no lloraré,
ni arrastraré al volver a casa, mis tristes pies por el suelo.
Si el destino hoy no nos une, juro que no insistiré.
“Vamos chaval, que no se diga, venga y suéltate el pelo”.
Me planto mis vaqueros y mi mejor camisa.
Bajo a la calle, y me pongo a caminar,
luciendo en la cara, una gran sonrisa,
sabiendo que aún, lo mejor está por llegar.
Me pido una copa y me apoyo en la barra.
Me giro y de pronto, se chocan conmigo.
Me empapa y se parte, la tía macarra.
Te quiero… matar, mi camisa hecha un higo.
Otra chica a su lado, me pide perdón.
Me limpia apurada, con una toallita.
Sólo un par de palabras, en pleno corazón,
al mirarla y ver, que ya tengo una chica.
Como olvidar sus ojos, como olvidar su pelo.
Finalmente el azar, me concede esta cita,
antes de que volviera, junto a mí el desconsuelo.
Se presenta, “disculpa. Esta es mi prima Rita”.
Salimos los tres fuera, para podernos oír.
A Bosé dejamos, con la palabra en la boca.
“Llevaba tres días, sufriendo sin ti”.
Su prima me miraba, con cara de loca.
Sin más titubeos, le expliqué mi historia.
Mejor ser sinceros, le rogaba a Dios,
con mis dedos tocaba, esa noche la gloria,
que ella hoy no me diera, el último adiós.
Nos contamos la vida, en un par de horas.
Sólo en ese tiempo, supe sin error,
que te necesito, junto a mi sin demora,
y que no aguanto a tu prima, ¡Es qué es un horror!
Me contaste el porqué, aquella noche llorabas,
la noche que me quedé, atontado contigo,
la misma que te dijo, el chico que te gustaba,
que mejor que salir, por que no ser amigos.
A la mañana siguiente, en la playa quedamos.
Hablamos sin parar, del presente y del pasado,
sabiendo de nuevo, por lo a gusto que estamos
que es mejor una tormenta contigo, a un día sin ti soleado.
Con tus amigas montamos, en aquella vieja barca,
y hasta de fútbol hablamos, “¿Qué habrá hecho ayer mi Madrid?
Seguro que en su mochila, Marta tiene un Marca”.
Pasos escuché hacia mí, me lo acercabas feliz.
Se bajaron Marta, Silvia, y menos mal, también Rita.
Cogí los remos nervioso, de la barca de chanquete.
Por fin teníamos solos, la ansiada primera cita.
Me sentía por Venecia, cual gondolero sonriente.
Nos dimos el primer beso, bajo la luna llena.
Tú eras mi Dulcinea, yo tu caballero andante.
Su intenso haz de luz, brillando en tu melena.
Parecía estar en Nassau, no en la playa de Alicante.
Para volver a la orilla, lo hice con fuerza remando.
No era por prisa ninguna, sino para impresionarte.
Del entusiasmo que puse, llegué exhausto y jadeando.
Recuerdo que me dijiste, “chico, tienes que cuidarte”.
Sólo unos días quedaban, para marcharme de allí,
pues empezaba a currar, tras acabar la carrera.
Que tristes serán mis días, si no te tengo a ti.
Quién diría que el invierno, vendría tras la primavera.
La última noche juramos, esperarnos aquel año.
Quisiste bailar conmigo, me cogiste de la mano.
Mejor vamos a la playa, a darnos solos un baño.
Guárdame este baile, para el próximo verano.
Con tu imagen en mi mente, Ya de vuelta a mi ciudad.
Que bonito mi Madrid, Madrid vaya donde vaya.
Si es que tenemos de todo, aunque a decir la verdad,
sólo me faltas tú… bueno y un poco la playa.
Me fui solo a pasear, por el parque del Retiro.
Vi las barcas del estanque, en esa tarde tan rica,
pero el cielo parecía, cambiar por gris su zafiro,
cuando llorando gritaba, “¡Devuélveme a mi chica!”.
De nuevo en mi coche, rumbo al paraíso,
contento, exultante. Nervioso, no engaño.
Confiando en el destino, en aquel que quiso,
unirnos a los dos, justo hoy, hace un año.
Los 53 títulos de Hombres G
- Devuélveme a mi chica
- Voy a pasármelo bien
- Me siento bien
- El ataque de las chicas cocodrilo
- La cagaste Burt Lancaster
- Lorenzo de Arabia
- Temblando
- Huellas en la baja mar
- Suéltate el pelo
- Sólo un par de palabras
- Marta tiene un marcapasos
- Sólo me faltas tú
- Lo noto
- Te quiero
- Te necesito
- Si no te tengo a ti
- Venecia
- No te escaparás
- Nassau
- Dejad que las niñas se acerquen a mí
- Por que no ser amigos
- Indiana
- Un minuto nada más
- Chico tienes que cuidarte
- Esta es tu vida
- Una mujer de bandera
- Tengo una chica
- No lloraré
- Te vi
- En mi coche
- Matar a Castro
- Visite nuestro bar
- Será esta noche
- Vuelve a mí
- No aguanto a tu prima
- Qué te he hecho yo?
- La carretera
- Sólo otra vez
- Mis amigos
- No,no,no
- Rita
- Hace un año
- En la playa
- Sin ti
- Esta tarde
- Tormenta contigo
- La primavera
- La esquina de Rowland
- No se como lo vamos a hacer
- Guárdame este baile
- Lo mejor está por llegar
- El último adiós
- Madrid, Madrid

