Espadas de doble filo, de vida y muerte, de mentira y de verdad. Por Vicky Bautista Vidal

Espadas de doble filo, de vida y muerte, de mentira y de verdad. El melifluo ánchez se apoya en los votos de sangre para seguir disfrutando de Patrimonio Nacional. Ilustración de Linda Galmor
Espadas de doble filo, de vida y muerte, de mentira y de verdad. El melifluo ánchez se apoya en los votos de sangre para seguir disfrutando de Patrimonio Nacional. Ilustración de Linda Galmor

«La palabra, es la espada de doble filo que puede utilizarse tanto para matar como para dar vida. Un arma que es utilizada por nuestro melifluo presidente y sus propietarios»

Ando yo buscando algún concepto, alguna frasecilla, que me lance a la posteridad y mantenga entretenidas a las masas durante unos cuantos siglos discutiendo entre ellas, -siempre hay facciones-, acerca de la realidad de mi teoría.
Los estudios, tesis y discursos magistrales en defensa o condenación de la tal doctrina serían muy divertidos de observar por mí, aunque no sé si la falsedad consciente merecería algún tipo de infierno en el otro lado o se me permitiría carcajearme fantasmalmente de las inocentes criaturas enzarzadas en tontas disquisiciones sobre el pasado en vez de preocuparse por las evidencias de su presente.
El hombre desciende del mono– Dijo Darwin; y se quedó tan tranquilo.
Yo podría argüir que el mono desciende del hombre con la misma entereza de ánimo y fuerza asertiva. Y sabría mantenerlo con el cinismo necesario pues, el cinismo, es la cualidad estrella de mi época.
Es más, acabo de inventármelo y ya empiezo a encontrar cierta lógica en el fraude. Y conozco que, si alguno deseara perder su tiempo en establecer esta teoría como científicamente posible, podría hacerlo con la misma habilidad y rapidez que tiene mi vecina: Doña Eduarda, en producir cientos de deleznables tapetitos de ganchillo para cubrir cualquier cosa que se pueda cubrir con un tapetito de ganchillo.
Y es que, la palabra, es la espada de dos filos que puede utilizarse tanto para matar como para dar vida. Un arma que en su versión letal es utilizada por nuestro melifluo presidente y sus propietarios, capaces de soltar una ristra de falacias intragables de un tirón sin que se les mueva una sola pestaña. Que el arte de la mentira está en vestirla bonito, poner gestos acordes y entonarla con voces tonantes si se necesita o melindrosas y edulcoradas si viene al caso.
El problema consiste en que nuestros políticos actuales, un ramillete de asnos sin preparación colgados de tópicos viejos y frutos de una época de bonanza donde todo era teoría, son nefastos espadachines de la lengua.
O sea, que se les ve el plumero porque ni mentir saben. Y si las cosas se ponen raras, lo mejor es dejarse crecer el pelo y pasárselo todo por el moño que para eso tenemos el Coronavirus que tiene la culpa de todo bla, bla, bla…
Igual que Zapatero mantuvo la crisis escondida durante el tiempo preciso para que fuera casi irrecuperable la ruina, y después, el y sus famélicos votantes echaron la culpa a la crisis mundial,– de nuevo bla, bla, bla–, nuestros actuales clowns políticos tienen en la mano la mejor de las excusas mientras no dejan de cobrar sus astronómicos sueldos, comprar casoplones y voluntades, permitir y subvencionar una invasión evidente de pateras salidas de los barcos nodriza que las lanzan hacia nuestras costas por miles desde el límite con las aguas internacionales. Un ejercito que alimentan estos infernales a quien Dios confunda, mientras el hambre con mayúsculas comienza a hacer estragos en esta pobre tierra nuestra atacada por perros rabiosos desde todos los flancos.
Acomodan estos hombres y mujeres de la elite culpable sus espadas de doble filo a intereses personales. Y de todos los que tenemos aspirando a ser respetados por los españoles, nos parece que Abascal es el único de ellos que de momento, llama pan al pan y vino al vino, por eso merece nuestra simpatía visto el cariz que toman otros a los que en teoría, considerábamos equilibrados y representantes de una derecha digna y preocupada más por nosotros que por su trasero, lo que quedó en duda visto el ataque intempestivo de Casado a Abascal en la ultima moción de censura. Enérgica y contundente, nos dejó a todos algo anonadados por la fuerza desmedida que debería haber sido, al menos, similar a la que tendría que haber utilizado mucho antes con un gobierno infame, desde su obligada oposición, tan silenciosa desde que empezó esta debacle.
Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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