Para el Gobierno morir de Covid hasta el 14F es secundario. Por Francisco Gómez Valencia

Cuántos mas deben morir según Sánchez a cambio de conseguir el poder, porque no son mártires sino victimas del sectarismo más abyecto
Cuántos mas deben morir según Sánchez a cambio de conseguir el poder, porque no son mártires sino victimas del sectarismo más abyecto

«Hagamos memoria, que no ha pasado tanto tiempo… ¿Acaso fue el 8-M definitorio para que el dichoso virus se extendiera a la velocidad del rayo?»

Hagamos memoria que no ha pasado tanto tiempo… ¿Acaso fue el 8-M definitorio para que el dichoso virus se extendiera a la velocidad del rayo? Muchos creen que si y lo defienden hasta las últimas consecuencias, no sé si porque lo creen inexorablemente o necesitan creerlo para cimentar sus esquemas mentales con una argamasa fuerte que justifique su enojo. Ciertamente podemos estar o no de acuerdo con la manera de interpretar los actos de la gente o los sucesos que acontecen y condicionan los diferentes puntos de vista con los que se pueden o no afrontar los golpes, aunque cada cual dispone de un mecanismo de defensa ancestral que nos hace fuertes o débiles según se plantee el asunto.

Nos hace fuertes porque gracias al convencimiento férreo de algo podemos doblegar las situaciones que insospechadamente nos tuercen la vida de la manera que sea, aunque estemos completamente equivocados y finalmente termine provocando una reacción en cadena, finalizando quizás en una reflexión profunda que nos acaba haciendo cambiar de opinión. Y a la vez nos hace más débiles porque nos inhibe de aquellas posibilidades externas que quizás sean acertadas y provocan una pérdida de tiempo y esfuerzo difícilmente recuperable. Los estímulos que desde el Gobierno nos lanzan a diario repercuten a mi juicio de forma negativa en todos y cada uno de nosotros, de tal manera que nos envilecen diariamente un poco más en la medida en que terminamos sintiendo verdadero asco y repulsión por aquellos que con su comportamiento nos condicionan la vida de una forma u otra por decreto, según vemos que nos va sucediendo desde marzo del año pasado. Por otro lado los estímulos que nos llegan desde la oposición tampoco es que nos calmen la sensación de miedo provocado por el peligro que ocasiona el actual Gobierno, lo cual sin duda obedece seguramente a una incapacidad manifiesta de comunicar aquello que pretende de nosotros, salvo que no pretendan de momento nada hasta dentro de tres años lo cual sería especialmente grave como así denuncia tibiamente la sociedad civil.

En todo caso se observa como lo acontecido hasta ahora parece que no hubiera servido de nada cuando las cifras de fallecidos vuelve a las andadas y la de los contagiados bate récords día tras día. Y si además nos comparamos con el resto del mundo también observamos como en España se cedió al chantaje del miedo permitiendo que se nos encerrara domiciliariamente más de la cuenta con lo que ello ha provocado para el devenir económico del país. Por todo esto parece sin duda inimaginable concebir que la gran parte de la sociedad exija al Gobierno que rinda cuentas antes de tiempo, pero desgraciadamente no solo eso no sucede sino que el miedo es tan sobrecogedor que ciertamente parece que la población está absolutamente atenazada mientras nos gobiernan unos depravados absolutos, que ven en este desconcierto una gran oportunidad para inventar un nuevo relato a su imagen y semejanza de tal manera que el beneficio de la tragedia se vea solo reflejado en la imagen que desde la política se traslada para bien o para mal, desde tal lejanía de la realidad que nadie en su sano juicio parece tener claro que será de nosotros como país y más aun peligrosamente como individuos libre e iguales.

Francisco Gómez Valencia. Politologo y colaborador de La Paseata
Francisco Gómez Valencia. Politologo y colaborador de La Paseata

«El Gobierno trabaja a impulsos generados por el odio y el resentimiento hacia épocas pasadas, y fantasmas pretéritos»

Los bandos politiquean en los tribunales supremos al amparo de una elite acosada desde la misma política ardiendo en deseos de que los permitan poder tomar sus propias decisiones como así han reclamado a la mesa del Congreso para en base al principio de la separación de poderes, dejar por fin de dar explicaciones a los actores políticos que conforman la casa de todos donde se mal representa la soberanía popular. Dibujo político resultante de una ley electoral atrofiantemente desconcertante que da sentido a las minorías, haciéndoles partícipes de lo común a todos dejando en sus manos el destino de la mayoría. El Gobierno trabaja a impulsos generados por el odio y el resentimiento hacia épocas pasadas, y fantasmas pretéritos con el ánimo de revertir una situación ante sus ojos imprescindible para sobrevivir en el marco actual de un mundo de vándalos amenazado por culturas tribales deshonestas y retrogradas, jamás y siempre conocidas que vienen a la llamada de los nuevos mesías falsarios que les prometen el maná a cambio de desestabilizar la norma y lo corriente para de esta manera, desarrollar la incomodidad lógica de la irremediable inseguridad por perder lo básico: la vida, la seguridad de la familia, el hogar, la propiedad privada fruto del trabajo legalmente realizado y del esfuerzo diario.

Y salimos a la calle después de obedecer las normas establecidas con las restricciones estipuladas para subirnos al metro o al autobús a las siete de la mañana, para ir como rebaño al matadero mirándonos los unos a los otros con cara de no entender nada, lanzando miradas acusatorias a aquel que osa a toser levemente a riesgo de peerse en publico al tratar de minimizar la tos, mientras las diversas administraciones luchan en la subasta por cerrarnos antes para que los de siempre al amparo de las mayorías Frankenstein aplacen todo lo malo hasta al menos el catorce de febrero para que San Salvador Illa se postule como posible “President de la Generalitat” escondiendo hasta entonces quizás unos cuantos más de miles de españolitos muertos debajo de la alfombra roja, prescindibles sin duda para estos sectarios demócratas que nos gobiernan.

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Deja un comentario