
«Como dicen Marta y Marilia en su canción, buscan entre el resto del ganado, eso somos para las feministas, alguien a quien usar y tirar, solo necesitan un coche para poder volver a casa»
Vivir en este siglo tiene, como siempre, sus ventajas y sus inconvenientes. Imagino que todos los anteriores también tuvieron lo suyo, tanto en desgracias como en bendiciones. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, no sé si es verdad, pero desde luego fueron tiempos con menos boberías e idioteces.
Desde que en este siglo, los papanatas mente cuadrada y plana, inventaron lo de la política corrección, las mujeres nunca podrán decir de un tipo que quiere ligar con ellas por el teléfono si es gordo, o feo, o bobo, no, eso no lo harán, ni tampoco lo dirán ni “jartas” de whisky, no sería políticamente correcto y además sería una postura hembrista, violencia de hembra y está claro que aquí y ahora los únicos, machistas violentos o sin violencia, son los machos que pertenecen al heteropatriarcado blanco, que enseñan a sus parejas en fotos incluso íntimas para “fardar”, ellas solo lo harán en la intimidad y con amigas muy amigas. “Mirad que tío más bueno”.
Por otra parte darán Likes, menuda gilipollez a diestro y siniestro si el interfecto recuerda a un tal “Jacks”, muy de moda por un anuncio de colonia o perfume, vaya usted a saber.
Cuando un hombre, muy hombre ha de ser, para rescatarla de la cashba, lo es; retrato al tipo: alto, delgado, pero todo un madelman, aguerrido sobre todo frente a los más débiles y que va perdonando vidas, es pillado en un selfie de Tinder debe darse por jodido por ella, pero eso ha pasado toda la vida con Tinder o sin él.
No es una cuestión social, como pretenden vender los mente plana, es una cuestión biológica, las mujeres son las que seleccionan y como dicen Marta y Marilia en su canción, buscan entre el resto del ganado, eso somos para las feministas, alguien a quien usar y tirar, solo necesitan un coche para poder volver… a casa se supone, para que pueda ser borracha, pero no sola, no vaya a ser que alguna banda de “cualquier tipo” le dé por la violencia de algún tipo, es lo moderno, es lo que hay.
Llegará un momento en la historia de la humanidad en la que los hombres solo vivirán hasta los veinticinco años, como donantes de esperma. Luego serán eutanasiados, piadosamente eso sí. Y ellas tras una exhaustiva selección genética del material semen serán inseminadas con él. Este habrá sido donado manualmente, como toda la vida, por los bobos de los hombres. Pero claro eso pasará porque es el resultado lógico de lo que siempre buscaron las hembras; los mejores genes para su descendencia. ¿Por qué no dan likes, vía atontadores teléfonos móviles, a los hombres bajitos, no muy agraciados, gorditos, no por comer en exceso, sino porque son así de siempre o con cualquier otro supuesto defecto….?
Esos que casi siempre son los que buscan relaciones estables y de verdadero amor, que buscan tener una pareja, “aunque no sea muy guapa y eso” porque lo que quieren es querer de verdad a alguien. Cuando ya eres viejo, con más de sesenta años, si tuvieras que ligar, ¡solo pensarlo se te hace cuesta arriba!, tanto trabajo, tanta galantería y zalamerismo, ¿total para qué? ¿Para un polvo de miseria? O ¿para que luego venga el guapo de turno y vuelvas como siempre a quedarte a verlas venir…? Venir y pasar de largo claro.
Que no, no merece la pena el esfuerzo. Afortunadamente aprendí, tardé en aprenderlo, pero al final, aprendí en una época en la que dejé de Cherché la femme, porque sabía que solo tenía que esperar a que alguien me diera un aprobadete, con reparos, pero aprobadete. Y sí, conseguí un amor de verdad. Mira que costó años tu. Es por eso quizás que no me dejo arrastrar ya como un borrego ante las bobadas políticamente correctas que puedan decir grupos feminista y demás, tienen que comer todavía mucha sopa para poder “quedarse” conmigo.
De joven tuve que comerla yo, y mi juventud no fue un camino de rosas. Llegue a tener una obsesión, menos mal que no soy un psicópata, porque pensaba, ¿no me hacen caso, me hieren sicológicamente…? Pues cuando alguna me quiera la putearé convenientemente, pero no, eso no está en mis genes, y creo que casi en el de ningún hombre de manera innata, salvo que esté enfermo. Cuando a alguien le acusan de violencia machista, no lo es, solo es violencia, pura y dura, sin calificativo, y suele serlo, contenida hacia si mismos muchas veces por frustración, esa de no ser elegidos o no haberlo sido por las que ellos deseaban. Y al parecer para conseguir lo que todo macho desea solo hay dos vías de entrada, aunque resulte duro decirlo, o eres un madelman físicamente, obedeces al estándar del Prêt a Porte o tienes un Mercedes deportivo a la puerta del pub o la discoteca.
Con cualquiera de estos reclamos, muchas mujeres ven el cielo protector abierto y no tienen reparos en abrigarse bajo sus nubes, siempre que el que está debajo responda al calificativo está bueno. En contrapartida al no vale una mierda que son todos los demás. Es curioso, en mi época de juventud no había Tinder, pero también era poco probable que nadie te diera una oportunidad sino no eras lo que se llama un estándar o un super. Daba igual tu grado de inteligencia, eso no vale para nada, claro que así evoluciona la especie humana. Había que esperar a que alguien te eligiera, porque lo que es tu, elegir… Si no eres “Jacks”, como que no.
Por todo esto es por lo que vivir en este siglo tiene, como siempre sus ventajas y sus inconvenientes. Imagino que todos los anteriores también tuvieron lo suyo, tanto en desgracias como en bendiciones. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, no sé si es verdad, pero desde luego fueron tiempos con menos boberías, idioteces, grupos enajenados de todo tipo y condición, de exigencias por narices, de obligaciones por decreto y lo mejor sin que nadie hubiese inventado los teléfonos andantes, que son una m pinchada en un palo para las mentes huecas “empaladas”. Hoy en día he llegado a la conclusión de que cualquier etiqueta que pongas o te pongan nunca dirá nada de ti, porque las etiquetas solo definen características que están lejos de ser cualidades humanas.
