Cuando vayan a comprar tomates, o peras, recuerden que pueden adquirirlos pese a quienes nos “gobiernan”. Por Luis Bully

 

Cuando vayan a comprar tomates, o peras, recuerden que pueden adquirirlos pese a quienes nos "gobiernan". fruta podrida, fruta podemita. Ilustración de Tano
Cuando vayan a comprar tomates, o peras, recuerden que pueden adquirirlos pese a quienes nos “gobiernan”. Fruta podrida, fruta podemita. Ilustración de Tano

“Así que ya saben, cuando vayan a comprar un kilo de tomates, de peras, o de ternera, recuerden que pueden adquirirlos y alimentarse, pese a quienes nos gobiernan”

Andaba yo pergeñando un escrito para agradecer unos sentimientos que alguien, a quien tengo incluido en mi lista de cercanías y confianzas, tuvo a bien compartir esta semana sobre una compañera de mucho pelo y cuatro patas, cuando leí un artículo sobre las declaraciones de una diputada.

Y surgió en mí la duda de si corresponder a este amigo o intentar explicar el error – así lo considero yo – que contienen las declaraciones de esa señora. Y opté por lo segundo. A éste buen amigo espero compensarle algún día alrededor de un mantel.

Parece ser, según he leído en un artículo de Okdiario, que doña Isabel Franco, diputada nacional por Sevilla, del partido Unidas Podemos, ha dicho en el Congreso de los Diputados en contestación a los diputados de Vox, que ” si ustedes tienen frutas y verduras en la mesa es gracias a los  inmigrantes”, que ” las han recogido, las han empaquetado, las han transportado y las han llevado incluso hasta su mesa».

Bien, cierto es que hay inmigrantes que habrán sembrado, cuidado , recolectado y envasado esas frutas y verduras, pero no es menos cierto que también hay trabajadores españoles que lo han hecho. Y mucho más cierto es que las frutas y verduras no nacen por generación espontánea y te las vas encontrando por la calle o los caminos.

Si los inmigrantes han trabajado, ha sido porque empresarios agrícolas les han contratado y les han pagado un salario por realizar ese trabajo. Porque ha habido empresarios que en parcelas propias o arrendadas, que tienen un valor no precisamente bajo, han decidido invertir su dinero en comprar semillas, plantas, abonos, instalaciones de riego, invernaderos, tractores, aperos, maquinaria, fitosanitarios, instalaciones eléctricas, envases… Para producir alimentos y obtener un beneficio a la vez que crean riqueza. Y estos empresarios han contratado a españoles y a inmigrantes, les han dado de alta en la Seguridad Social, han abonado las cotizaciones pertinentes y los salarios acordados. De no ser por esos empresarios, en ningún lineal de ninguna gran superficie habría habido ni frutas ni verduras ni carne.

Por otra parte, resulta muy curioso que la mayoría de los trabajadores empleados en esas labores, sean inmigrantes porque muchos españoles no consideran ni atractivo ni conveniente realizar esas tareas.

Tal vez las políticas de empleo no sean las adecuadas. Quizá el estrecho margen de beneficio o incluso su inexistencia no permitan pagar salarios más interesantes para los españoles. Incluso puede que se prefiera cobrar una prestación y no agachar el lomo, porque mira tú por dónde, los melones y las patatas se crían en el suelo, y doblar el espinazo durante muchas horas cuesta.

No sólo falsean y retuercen la realidad, atacan a quienes día tras día arriesgan su patrimonio en el empeño de salir adelante y prosperar. Y lo peor de todo es que haya personas dispuestas a comprar esta turbia mercancía.

Y como no les basta en su continuo ataque a quienes vivimos y trabajamos en, por, de y para el campo, también han aprobado la prohibición en todo el territorio nacional de la caza del lobo. Según estos individuos tan ecologistas, que por desgracia nos están gobernando, los ingresos por el turismo que vendrá a fotografiar al lobo, compensarán las pérdidas de animales. Tururú. Ni ellos se lo creen. Y eso sin tener en cuenta los daños emocionales y los económicos añadidos.

Así que ya saben, cuando vayan a comprar un kilo de tomates, de peras, o de ternera, recuerden que pueden adquirirlos y alimentarse, pese a quienes nos “gobiernan”.

Luis Bully

A los catorce años sembré unas alubias, cuando las vi germinar y convertirse en unas hermosas plantas quedé maravillado y decidí ser agricultor, y eso soy, agricultor y ganadero. En el camino fui algunas otras cosas, pero no tuvieron gran importancia. y, por ello, pretendo dar a conocer las realidades de quienes habitamos un mundo condenado a la desaparición si quienes suelen dirigir nuestros destinos terrenales no cambian su forma de entender lo que es el mundo rural y las necesidades de quienes vivimos en él.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: