El Rey Juan Carlos nos libró de quienes querían atarnos a las cadenas. Por Guirong Fu

El Rey Juan Carlos nos libró de quienes querían atarnos a las cadenas
El Rey Juan Carlos nos libró de quienes querían atarnos a las cadenas

«Hoy hace cuarenta años que el Rey Juan Carlos nos libró de quienes querían atarnos a las cadenas»

Hoy, tras gozar de una democracia plena,

próspera y pacífica durante más de cuarenta años,

celebramos, con una mezcla de vergüenza y pena,

con qué enorme valor y entereza el Rey Juan Carlos

nos libró de quienes querían atarnos a las cadenas

de las que una modélica Transición vino a librarnos.

La hez de una vieja jerarquía militar de tintes autoritarios,

olvidada de a quién debía toda sumisión y obediencia

-ya no ese caduco dictador bajo cuyo yugo prosperaron,

sino una Constitución a la que dijo SÍ España entera-,

quiso, desde el Congreso, violentar lo más sagrado:

Una libertad recobrada tras cuarenta años de condena.

El cobarde intento culminó en fracaso,

al tiempo que supimos no tener a un Rey cualquiera:

El hombre que salvaguardó democracia y bandera,

por voluntad de un Gobierno de viles y taimados

no estará hoy en el Congreso, ni visitará Zarzuela.

guirong fu

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Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada. Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz, pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada. Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar; y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar. No hay en mí afán de ocultamiento, pero va con mi talante el anonimato. De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato, no habrían de reconocerme ustedes un pimiento. Den todos por bien seguro, sin embargo, que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD y EL HONOR de quienes me honran con su amistad, no habré de ocultar de mí ni un solo dato. ¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve: El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología. Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve, los años me han llevado a querer tomarle la medida: Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates. Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía. Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates' y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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