Quieren hacernos creer que en el mundo no hay cabida para la agricultura y la ganadería. Por Luis Bully

 

Quieren hacernos creer que en el mundo no hay cabida para la agricultura y la ganadería. En la imagen de Agrónoma: joven agricultor
Quieren hacernos creer que en el mundo no hay cabida para la agricultura y la ganadería. En la imagen de Agrónoma: joven agricultor

«Quieren hacernos creer que en el mundo industrializado no hay cabida para la agricultura y la ganadería. Tampoco para determinadas personas»

De un tiempo a esta parte estamos inmersos, o tal vez sería más preciso decir que nos están sumergiendo, en el ambientalismo.

El ambientalismo, fuera de su acepción filosófica, se puede considerar como el movimiento social que busca la protección y preservación del medio ambiente.

Dentro del ambientalismo se encuentran grupos políticos, conservacionistas, ecologistas, vegetarianos, veganos, animalistas… Grupos con diferentes concepciones y que persiguen diferentes objetivos.

Todo gira hoy en torno al Medio Ambiente, el Calentamiento Global, la eficiencia energética, las cumbres climáticas… En base a estas tendencias ambientalistas se está ejerciendo una constante presión sobre agricultores y ganaderos que reduce la rentabilidad de la maltrecha e incluso inexistente rentabilidad agraria.

Las normas y prohibiciones están asfixiando a los productores europeos y especialmente a los españoles, que ven cómo cada año se incrementan las importaciones de productos de países extracomunitarios que no están sometidos a la misma normativa «proecologica». Ahora, se pretende dar un paso más.

Las plantas absorben aproximadamente el noventa por ciento del agua que necesitan a través de las raíces. Las raíces vienen a suponer la mitad del tamaño de la planta. La absorción se realiza a través de los pelos radiculares y se conduce mediante los vasos gracias a la tensión o presión negativa, teoría de la cohesión-tensión.

En el agua hay disueltos minerales, al absorber el agua también se absorben esos minerales. Los minerales están formados por elementos. Los elementos indispensables para la vida son Carbono, Nitrógeno, Oxígeno, Hidrógeno.

Los elementos esenciales para la vida se dividen en dos grupos, Macroelementos, Oxígeno, Carbono, Hidrógeno, Nitrógeno, Calcio, Fósforo, Potasio, Azufre, Sodio, Cloro, Hierro, Magnesio; y Microelementos, Flúor, Zinc, Cobre, Silicio, Vanadio, Selenio, Manganeso, Yodo, Níquel, Molibdeno, Cromo, Cobalto.

La mejor o peor absorción y el mayor o menor contenido de los elementos, depende de muchos factores, entre ellos, del contenido de materia orgánica, del agua y del tipo de suelo, de si es arenoso, limoso, franco o arcilloso.

Las plantas extraen determinados elementos y en distintas cantidades de los mismos, del suelo. En el caso de los cultivos, esas extracciones están cuantificadas, lo que permite calcular las dosis de abono a aplicar. El abonado debería cubrir dos necesidades, en primer lugar, la del suelo, la restitución de los minerales que permitan el equilibrio de los mismos, y en segundo lugar, la de los nutrientes que precisa el cultivo.

Cuando aplicamos estiércol ya sea en forma sólida o líquida, lo que hacemos es aplicar materia orgánica. Esta materia se descompone y se transforma en materia inorgánica a través de la mineralización. La materia orgánica también se obtiene de los restos vegetales.

La descomposición se produce gracias a la intervención de diversos factores y agentes,  los procesos atmosféricos, los insectos, los hongos y microorganismos como las bacterias.
Si no tenemos suficiente materia orgánica, o queremos acelerar los procesos, podemos aplicar los elementos de forma mineral. El Nitrógeno es Nitrógeno, y el Potasio es Potasio. No hay diferencias, ni uno nutre más o mejor que otro.

A fin de aplicar las cantidades justas y evitar tanto derroches como acumulaciones perjudiciales, lo ideal sería realizar análisis de suelos regularmente, porque los excesos tanto de los aportes orgánicos como de los inorgánicos, conllevan problemas y contaminación. Pero los análisis tienen un coste y la baja rentabilidad de muchos cultivos no lo permiten. El abono se aplica en base a estudios genéricos, observaciones y a cálculos medios.

Ahora se está debatiendo sobre la obligatoriedad de realizar un análisis previo a la siembra, y otro antes de la fertilización de primavera. En cultivos extensivos se suelen realizar dos abonados, uno en las labores de otoño, conocido como abonado de fondo, y otro en el inicio de la primavera, abonado de cobertera. El abonado de cobertera es rico en Nitrógeno para favorecer el desarrollo vegetativo.

Esta obligatoriedad puede resultar beneficiosa en algunos aspectos, pero va a resultar muy lesiva. Ni hay suficientes laboratorios, ni hay dinero para pagar los análisis.

Tras esta obligatoriedad vendrán las restricciones de formulación y de aplicación. En el campo, en la mayor parte del campo, a pesar de que se piense lo contrario, no hay dinero. Los productos se venden a precios muy bajos que llevan muchos años sin incrementarse. Esta semana, una de las cooperativas con las que trabajo ha pagado el lechazo a treinta y dos euros la unidad. Hace treinta años por un lechazo se pagaban seis mil pesetas. Y con todo lo demás, igual.

Competimos en un mercado global en inferioridad de condiciones. Se nos exige ser los cuidadores y garantes del Medio Ambiente. Se nos criminaliza y acusa de propiciar el Calentamiento Global. Se recomienda y hasta prohíbe el consumo de carne. Hace unos días se consideró dañino el consumo de aceite de oliva y el jamón, cuando son parte imprescindible de la afamada Dieta Mediterránea.

Dicen que hay que plantear árboles y nos descuentan la superficie de la copa. Dicen que hay que fijar población rural, cosa que sólo se consigue con el ganado, y prohíben el control cinegético del lobo.

Dicen que no se pueden utilizar determinados fitosanitarios pero importan productos que vienen atiborrados de ellos.

Nos suben las cotizaciones y los salarios de los empleados y compramos productos de países donde la gente trabaja por una miseria. Se ha pervertido el lenguaje, los objetivos, el mismo espíritu de la PAC.

Hay voces exigiendo el uso de variedades antiguas ya desestimadas, para a pesar de la perdida de rendimientos o de la resistencia a enfermedades, favorecer la nidificación de algunas aves.

Se quieren imponer mayores superficies de barbecho sin una contraprestación económica justa y sin atender a problemas como la erosión o las malas hierbas.

El siguiente paso ya está en marcha, se trata del Agua. Sin agua no hay cultivos, no hay vida. El control del agua y su coste, porque de eso se trata, del dinero, supondrá un cambio cuantitativo y cualitativo en la concepción de la autoridad y del mundo futuro.

Quieren hacernos creer que en el mundo industrializado no hay cabida para la agricultura y la ganadería. Tampoco para determinadas personas.

Luis Bully

Luis Bully

A los catorce años sembré unas alubias, cuando las vi germinar y convertirse en unas hermosas plantas quedé maravillado y decidí ser agricultor, y eso soy, agricultor y ganadero. En el camino fui algunas otras cosas, pero no tuvieron gran importancia. y, por ello, pretendo dar a conocer las realidades de quienes habitamos un mundo condenado a la desaparición si quienes suelen dirigir nuestros destinos terrenales no cambian su forma de entender lo que es el mundo rural y las necesidades de quienes vivimos en él.

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