

¡BUENOS DÍAS!
Abrimos hoy la jornada con un nuevo pintor realista, Michael Klein, norteamericano, nacido en 1980 en Minot, Dakota del Norte, aunque reside actualmente en Nueva York.
He decidido insertar dos fotos de su obra, «La última leña» y «La forqueta de Esteban» incluidas con absoluta justicia, como el resto de sus trabajos, en el llamado Nuevo Realismo. Son dos creaciones no exentas de cierta melancolía, pero que tienen una indudable calidad.
Klein creció en el Medio Oeste, donde desarrolló una conexión especial con la naturaleza y un deseo de expresarse con precisión a través de su obra. Comenzó su formación académica con apenas 19 años con Richard Whitney y posteriormente fue inscrito en el taller de Richard Fault, en Minneapolis.
«Las pinturas de Klein emanan una energía inquietante,un silencio, una narrativa casi exótica»
Todavía en busca de un mayor enriquecimiento, se trasladó a la ciudad de Nueva York para estudiar en la «Art Students League» y completó sus estudios formales como aprendiz de Jacob Collins.
Las pinturas de Klein emanan una energía inquietante,un silencio, una narrativa casi exótica; Klein transmite esta quietud quijotesca, que le ha costado su trabajo, sólo para hacer un guiño a los artistas del siglo XIX, como Whistler y someter su pintura a la contemplación contemporánea del pasado y del presente.
Las superficies de sus pinturas revelan variaciones en la densidad de la materia – desde las sombras transparentes finamente pintadas a las acumuladas luces ricamente texturadas-, dando así lugar a una calidad de lacado. Su paleta de colores es limitada e intencionadamente crea un contrapunto dramático.
Temáticamente, muchas de las piezas de Klein son como viñetas misteriosas, que dejan su historia sin terminar y aún más fascinante.

