Rompiendo el maleficio. ¡Hoy escribo sí o sí! Por Vicky Bautista Vidal

Rompiendo el maleficio. ¡Hoy escribo sí o sí!
Rompiendo el maleficio. ¡Hoy escribo sí o sí!

“Hoy puede ser que llegue algo de Sol al mundo en penumbra que a veces soy. Hoy he conseguido romper el maleficio no sé por cuanto tiempo”

Hoy es un buen día para sentarme y recapacitar acerca de abulias inoportunas que empujan al mecanismo que soy a pasar de todo lo que sea escribir.
La vida transcurre rara y yo medito a mi manera. Las conclusiones se acomodan a mi interés y encuentro una rápidamente: Lo que sucede es que, en una persona sensible, el resultado de tanta decepción lleva a la apatía.
La rebelión tardía surge triunfante. Tomo el ordenador y lo abro decidida:
¡Hoy escribo sí o sí! –
Unas letras blancas sobre fondo azul me indican que el atento Microsoft va a actualizar mi sistema, como hace periódicamente, con actualizaciones imprescindibles para que nadie se meta en mi pc. Se han descubierto algunos agujeros de seguridad que malandros en la red pudieran aprovechar para incordiarme. Pienso que todo Windows ha sido siempre un gran agujero, pues desde que se inició la primera versión, infinidad de agujeros de seguridad han sido descubiertos y parcheados por la empresa que tiene más dinero en el mundo, pero que no parece muy brillante.
El portátil se reinicia y ¡oh, la, la! … ¡ha desaparecido el fondo de pantalla!
Pienso que me he equivocado de cuenta, el escritorio casi vacío así parece indicarlo. Me aseguro y compruebo que no: No me he equivocado, este escritorio debería ahora estar lleno de iconos de programas y documentos.
Todavía no grito, pero algo se estremece en mí; el plexo solar parece encogerse. Pruebo a cerrar la sesión y abrir la de otra cuenta… Las letras blancas sobre pantalla azul indican que van a actualizar mi pc y que no se me ocurra apagar el ordenador.
No hay donde tocar para cancelar el desastre. Después de un buen rato compruebo cuenta a cuenta que, después de actuar el buen Microsoft, han desaparecido en todas ellas las imágenes y los documentos, es decir: todo lo que creo me importa.
Pienso en copias de seguridad y sé que han quedado obsoletas muchas. Pienso en que he perdido mis escritos de unos años y todas las imágenes que he ido guardando. ¿Un virus?… ¡No puede ser que Microsoft borre los datos de la gente!..
Busco en el archivo “Akáshico” actual que es la Red y compruebo que sí, que ha habido otras víctimas y siento la angustia de algunos cobayas digitales igualarse a la mía.
Lo peor son las soluciones pues aquí aconseja todo el mundo, los que saben y los que no:
Reinstalar perdiéndolo todo. Entrar en el registro y cambiar X o Y. Resignarse; mesarse los cabellos y pasar a asumir una pérdida inevitable…
Por fin, deambulando encuentro algo. Agradezco a quien gobierna mi mecanismo que hoy haya puesto en la fórmula algo más de serenidad, por lo que es difícil hoy que me atolondre tocando todos los resortes sin esperar soluciones.
Alguien aconseja que reiniciando unas cuantas veces se obrará el milagro; y el milagro se hace y vuelven a aparecer en el escritorio inánime todas mis quisicosas, chorradas y momentos estampados en fotografías.
El exorcismo continúa. Enfrento el maleficio y sigo aporreando teclas sin tener muy claro lo que voy a decir. Mientras tecleo me doy cuenta de que no estoy segura de haber olvidado o no escribir a mano.
No pienso dejar ahora el portátil para tomar un boli y comprobarlo, más que nada, por temor a no volver a cogerlo en otro montón de tiempo.
Mi mente planea cada día, escribe y forma palabras para impregnarlas después en algún sitio; mi cuerpo se niega sin tener en cuenta la voluntad. Siempre pasan cosas. Y ese cansancio que no desaparece…
Pero escribo. Ordeno letras. Aunque a nadie le importen un guano y a mí me dé lo mismo esa particularidad. Solo los dedos saben lo que me cuesta.
Y se escuchan tañer las campanas en algún sitio porque se ha roto el hechizo. Que no importa mucho lo que diga, pero en algún plano trasciende el acto.
Hoy puede ser el primer día de otra cara del prisma vital. Hoy puede ser que llegue algo de Sol al mundo en penumbra que a veces soy. Hoy he conseguido romper el maleficio no sé por cuanto tiempo.

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales.
Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida.
Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común.
Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden.
La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: