
«El negocio montado alrededor del virus, no puede ser una mera casualidad. Les recuerdo que nada se mueve, si no hay beneficios»
El negocio montado alrededor del virus Covid-19, no puede ser una mera casualidad. Los chinos han vendido millones de mascarillas en un primer momento, hasta que la competencia se puso las pilas y empezó a fabricar también otras. Vacunas hay varias y de varios laboratorios, pero no me negarán que también éstos han hecho y siguen haciendo su agosto. En los países desarrollados y con buen nivel económico, ha habido muertos sí, pero no tantos como pudiera haber habido, sin vacunas. En cambio en países pobres o menos desarrollados, los muertos ni se cuentan. A mi, todo el tema me toca de refilón, porque casi no salgo de casa, salvo en raras ocasiones, y porque no soy aprensivo, tengo un sistema inmune bastante fuerte y por otro lado vivir diez años más o menos pues no me importa nada más que por los que me rodean. Y no me importa porque este mundo que han creado ciertos individuos me es totalmente ajeno.
Ahora bien al resto de personas que habitan el planeta y esperan tener una esperanza de vida normal de unos setenta a ochenta años, esta claro que les produce cierto temor, algunos incluso horror y pavor. Los que han de viajar por obligación cada día en metro, autobús, tranvía o cualquier transporte colectivo es normal que tengan miedo, y ya se encargan las fuentes de información de machacarlos con cifras que, dichas así fríamente, parecen ser enormes. Nunca ha sido así, que haya estado afectado el cero ocho por ciento de la población no es nada en un país como España con cuarenta y siete millones de habitantes.
Estoy seguro que los accidente de tráfico, cánceres, y otras enfermedades siguieron estando por encima en mortalidad. Aún así no sé por qué en España el gobierno desea al parecer que la gente crea que está bajo la espada de Damocles de la enfermedad. Ha sido mucho más letal el hecho de que por falta de negocio y las restricciones, miles, cientos de miles de personas hayan perdido su forma de ganarse la vida, y ello solo debido a que el Estado no tomó con antelación las medidas oportunas, aunque hubiera sido en forma de ayudas. Pero ¿Qué ayudas va a dar un gobierno que se ha gastado en juerga y vino de amiguetes lo que tendría que tener para por ejemplo ayudar a los Palmeros en la isla de Palma para rehacer sus vidas tras la erupción del volcán.
A pesar de todos estos despropósitos del gobierno, el primero y peor, haber autorizado reuniones multitudinarias al principio de la pandemia, cuando ya se sabía que esto iba a causar estragos, no han conseguido lo que algunas mentes maquiavélicas pretendían, la desestabilización social con vistas a unas revueltas y cambio de régimen. Es así, no lo han conseguido pero lo seguirán intentando, porque como el propio virus son testarudos y, por muchos fracasos que hayan tenido en la historia de la humanidad, no se desalientan.
Toda esta pandemia, siendo mortal en ocasiones y en individuos que puedan estar debilitados por otras enfermedades o bajos de defensas y otras consideraciones, no es, digamos, brutal. Realmente yo no sé, ni puedo saberlo si no ha sido una especie de experimento, de no se sabe quién para, analizar el efecto que tendría otro virus este si mortal en una especie de guerra biológica. No desvarío no, mentes retorcidas hay a millones en este mundo del siglo XXI, y malnacidos ni les cuento.
En un mundo en el que la educación, la ciencia, el saber, el conocimiento está al alcance de cualquiera que quiera tenerlo, puede llegar a ser muy peligroso para quienes quieren tener “in eternis” la sartén por el mango. Las posibilidades de que otros grupos de presión que operan en la internet oscura u otros que fueran capaces de agrupar y consolidar masas en su beneficio a través de redes sociales no deben de ser muy bien acogidos por los poderes del dinero.
Imaginen que dentro de unos años el virus se perfecciona, se hace mortal y se puede crear con capacidad selectiva para matar a quienes crea el poder que puedan estorbar, ¿Qué se podría hacer? Creo que poco muy poco, es esta la razón por la que todos los individuos que componen las sociedades del mundo occidental, que son las que podrían hacerlo, deberían forzar a sus gobiernos y sistemas sanitarios a investigar hasta las últimas consecuencias, tanto el origen del virus, como la incapacidad para pararlo y si fue diseñado específicamente para diezmar a la población, como experimento. Y mientras tanto el negocio montado alrededor del virus Covid-19, sigue fabricando fortunas inmensas para que puedan seguir controlando hasta cuando vamos al retrete, no puede ser una mera casualidad. Los chinos han vendido millones de mascarillas en un primer momento, hasta que la competencia se puso las pilas y empezó a fabricar también otras. Vacunas hay varias y de varios laboratorios, pero no me negarán que también éstos han hecho y siguen haciendo su agosto. ¿Cuántos han acabado siendo si no multimillonarios si gente con muchísimo dinero? Porque les recuerdo que nada se mueve, si no hay beneficios, sobre todo en la actualidad.
