Reforma Laboral y humo… ¿Qué reforma? Por María del Mar Codeseira

Reforma Laboral… Qué reforma

“No piensan que ayudar o liberar al empresario de tanta carga fiscal/ social para poder crear más empleo es otra forma de reforma laboral”

El Gobierno ha decido acabar el año con el golpe de efecto, que si le era poco con la Ley de Presupuestos tenía que traer la reforma laboral, que con tanto esfuerzo de consenso según Yolanda Díaz PSOE-PODEMOS han sacado adelante mediante un Real Decreto Ley, que como ya nos tienen acostumbrados a su forma de hacer deberán pasar por el filtro parlamentario en 30 días para mantenerlo en pie.

El que Europa les haya puesto condiciones en la legislación laboral para traer fondos europeos no me convence como argumento de peso, sino más bien la obsesión por arrasar una vez más la normativa que venga de un pasado gobierno más conservador. ¿Por qué? Pues porque la Comunidad Europea puede recomendar, pero la estructura económica del mercado nadie mejor que la economía de cada país la conoce como para regularla, ni nos han impuesto con Directivas de obligada transposición tal cosa.

Estos apoyos para alterar lo que ya venía del partido popular obedece, por supuesto a la obsesión por cambiar todo corre que te corre, las deudas con los socios de gobierno y las sucesivas condiciones impuestas por las mayorías infames para sacar los sucesivos e inconstitucionales estados de alarma covid-19.

Hoy 1 de enero lo que no saben los del Gabinete Sánchez es que realmente lo que han publicado es una declaración de intenciones, pues cambiar no han cambiado tanto como creían las condiciones del mercado de trabajo. Como se suele decir, los árboles no les han dejado ver el bosque. Se han empeñado en eliminar el elenco de contratación temporal preexistente ya desde antes del 2012 tal como obra o servicio, circunstancias de la producción, relevo, sustitución, interinidad y similares para llamarlo contrato temporal con causa en las mismas circunstancias. Y el que era fijo discontinuo lo siguen llamando así. Quieren que el contrato estrella sea el indefinido y sólo se les ocurre aumentar la cuota en Seguridad Social y penalizar al empresario que abuse del contrato temporal. La reforma ha decido que la circunstancia de temporalidad en una empresa solo puede durar o 6 meses o 1 año si así lo acuerda su convenio. Asique en los contratos en el sector de construcción el trabajador o lo recolocan o se va a la calle indemnizado con el 7% del salario.

Nada de que el trabajador salga beneficiado de un despido improcedente: Siguen siendo 33 días de salario por año con máximo de 24 mensualidades. Las empresas cuando vengan mal dadas pueden despedir igualmente por causas económicas, productivas o de organización, y aunque haya control judicial, el trabajador solo obtendrá los 20 días de salario por año.

La figura estrella de la pandemia, los ERTES (por cierto, introducida por la reforma de 2012) para que la empresa en dificultades mantuviera a sus trabajadores con ayuda pública, se mantiene con menos trámites. Esto puede ser para evitar que se sigua colapsando la administración, la web del Ministerio, la de SEPE y similares.

Se permite que las empresas salgan fuera del convenio sectorial fijando por convenio de empresa cuestiones de jornada, hora y turnos, así como la llamada ultraactividad del convenio para que éste no dure más allá de su vigencia y obligue a pactar al trabajador con las condiciones estrictas del empresario. Tampoco ha cambiado nada porque los convenios se han ido cuidado de decir que llegado su término, podrían seguir vigente cierto tiempo más.

Siguiendo con los convenios, los de empresa sólo podrán prevalecer en categorías y grupos profesionales y los de empresa en salario. No es esto muy lógico cuando moviendo categoría el empresario puede mover salario. Tampoco lo es porque las empresas que hacen sus convenios es porque son de envergadura y pueden ofrecer más salario. Han querido hacernos pensar que una PYME puede ofrecer más salario y lamentablemente no es lo normal.

Otra piedra en el zapato de esta reforma es el artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, por el cual la empresa puede seguir modificando las condiciones laborales del trabajador cuando le conviene por el motivo de producción, organización o técnico. Mucha reforma pero al trabajador le cae todo cuando vienen mal las cosas. Eso o irse con poco dinero.

Otra vuelta se da a los contratos para la formación, de dos tipos: pueden ser en alternancia con formación o para obtener capacitación profesional. Estos ya existían; y de lo que se trata es que realmente se forme o se capacite y de que la figura del tutor que han creado pensando que el empresario no es de fiar, funcione.

En conclusión, para ser un partido que se deja la piel en su O de Obrero la reforma bien poco ayuda, sobre todo en la vertiente de conservación del empleo o indemnización justa. Es una vergüenza que no se hayan recuperado los salarios de trámite para el trabajador que espera meses su juicio y no tiene nada. O tiene la prestación de desempleo exigua por una nómina falseada. Inconcebible que las indemnizaciones sean tan cortas y que no haya manera de que estos del Gobierno piensen cómo evitar que sigan dándose de alta empresarios que dejan un reguero de deudas con sus trabajadores. O que piensen que ayudar o liberar al buen empresario de tanta carga fiscal/ social para poder crear más empleo es otra forma de reforma laboral.

Maria del Mar Codeseira Campazas

Máster en Dirección de Personal y Desarrollo de Equipos por la Universidad de Valladolid y Master en Derecho de Empresa en Confederación Española de Asociaciones Empresariales por la Escuela de Práctica Jurídica UNED, he realizado además diversos cursos de especialización en materias jurídicas en instituciones como el Colegio de Abogados de Madrid o Consejo General de la Abogacía. Me inicié profesionalmente en el Servicio de Orientación Jurídica para el Colegio de Abogados de Madrid, prestando servicios en Juzgados de Plaza de Castilla y Juntas Municipales de distrito. He participado además en la redacción de artículos legales para la revista jurídica Usus Iuris y premios Secciones del Colegio de Abogados de Madrid y ejerzo de Abogada desde 1993, principalmente en materia civil y socio-laboral para autónomos y pymes. Adscrita a Turno de Oficio social, civil y penal.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: