Muy por encima de todo están los amigos reales. Por Rodolfo Arévalo

Muy por encima de todo están los amigos reales. Pintura de Luis Eduardo Aute

“Muy por encima de todo están los amigos reales, los corpóreos los que han compartido tu vida o parte de ella y nunca dejan de serlo”

Y como decía Aute, Luis Eduardo, “van pasando los años y al fin la vida no puede ser, solo un camino que hay que recorrer a través del dolor y placer”. “A qué seguir respirando si no estás tu libertad”… Completamente de acuerdo estoy con él.

El fango de la inteligencia en descomposición se irá encargando del resto de aquí a la eternidad. No hay rebeldes ya, al menos no en masa suficiente como para hacerse notar. Las mentes pensantes se reducen a cuatro locos de atar, que no comulgan con globalizadores ideológicos, con feminismos comunistas, ni ideologías de genero manipuladas desde sus propios atributos. Pero ¿Dónde esta esa juventud que surgía según el poema “del pasado macizo de la raza”? Anda perdida entre anuncios de colonias , móviles y gadgets multifuncionales.

“Una España implacable y vengadora, la España de la rabia y de la idea” no está, hemos de ponerle falta tras cuarenta años de adoctrinamiento educativo como dice la canción de Pink Floyd “El muro”. Y que fácil es en la actualidad dirigir tendencias, basta con tener manipulados a unos cuantos chiquillos exitosos en redes sociales, con millones o miles de seguidores que ven en ellos referentes a seguir, no solo para recomendarles y venderles productos e ideas en sus webs, sino para vender una ideología de aspecto o look y personalidad homogénea a gusto del anunciante que en definitiva aquí ahora o en otras plataformas de antaño, puede vender sus particularidades de turno.

Solo somos una panda de desorientados si no leemos a los pensadores que fueron y que son, pero ¡que difícil es interesar al público por la lectura!. Y qué difícil es leer cuando se tienen preocupaciones emocionales. Es que fíjense ustedes, leer requiere esfuerzo intelectual y eso es algo que ya no se pide ni durante los estudios. Y menos que se va a pedir ahora que los alumnos pueden ascender en su formación con varios suspensos en los cursos anteriores. Al parecer el legislador piensa que, no se trata de que los alumnos sepan unos mínimos, se trata de que todos tengan un título que diga que han cursado dichos estudios independientemente del resultado.

Por cierto yo en concreto pase por el bachillerato, como por una nube, es cierto y todo lo que sé lo adquirí con la lectura después de los dieciocho años, pero tenía en casa un buen guía, mi padre y una biblioteca de doce mil volúmenes. No todo el mundo tiene esa suerte por lo que lo ideal es seguir la pauta de estudios que te impone la sociedad, la seria, no la actual. Y qué bonito y entretenido es leer. Supongo que muchos de ustedes, como yo, han sufrido al llegar a la última página de sus libros y ser conscientes de que el amigo, que durante muchas páginas ha sido su confidente, dejará de hablarles para enmudecer largos años en un anaquel de sus bibliotecas.

El que esté libre de esta añoranza que tire la primera piedra. Y no me refiero solo a novelas en las que dejas personajes que fueron tus pares durante días y horas no, también en los libros de ensayo en los que el propio autor, ¡incluso un premio Nobel! les dejó hablar de tu a tu con él. Ya sé que esto no es del todo cierto, pero es del todo deseable, no se me ocurriría a mi hablar con Steven Hawkins de tu a tu, aunque en más de una ocasión haya querido preguntarle algo acerca de un asunto que no me quedó claro en alguna lectura.

Luego y muy por encima de todo están los amigos reales, los corpóreos los que han compartido tu vida o parte de ella y los que aún lejos no dejan de serlo tan grandes amigos son. Esta semana me he enterado de que lo peor que te pueden decir de un amigo, un amigo el mejor de tu adolescencia y vida, es que está gravemente enfermo. La inestabilidad anímica, la desazón que esto produce es casi tan grande como el de perder a los miembros de tu familia.

Durante unos días me ha costado dormir y solo pienso en que sería ideal que sanara. Eso espero, con toda mi alma. No puedo rezar por ello por mi incredulidad, pero creo que el creyente tiene una gran suerte, tiene el apoyo de un ser superior que lo arropa en los momentos más difíciles, me alegro por ellos.

En definitiva lo que quería contar hoy se refiere a algo tan simple como que la vida pasa, y aunque siempre nos sintamos como cuando teníamos quince años, inexorable, el tiempo va cercenando, primero a tus familiares, luego a tus amigos, más tarde… te llegará el momento de reposar en el anaquel que te corresponda y todo habrá acabado.

Qué bello es vivir, pero sobre todo cuando eres consciente de los que te rodean y esperas sigan ahí hasta que tu desaparezcas, lo malo es que nadie te da garantías de que tú seas de los primeros que se van. La soledad física es mala, pero la soledad del alma es peor, nunca se está solo si tienes un amigo, por muchos años no visto, si puedes descolgar el teléfono y decir: ¿Qué tal estas?, cuando al otro lado no coge nadie, porque no puede, por el motivo que sea te sientes solo, sientes ansiedad e intranquilidad y es entonces el momento en que todo te sobra incluso la libertad, porque sin los demás, los amigos y familiares, no eres nada, ni aunque seas libre.

Va por ti amigo mío JRT y ojalá pueda abrazarte de nuevo algún día. Y sí, Luis Eduardo Aute “van pasando los años y al fin la vida no puede ser, solo un camino que hay que recorrer a través del dolor y el placer”, cuanta razón tenías.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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