¡MUY BUENOS DÍAS!
Hoy jueves, el saludo viene cargado con una sorpresa. Tengo el honor de contar -ya lo he hecho en alguna ocasión- con José Antonio Marín Ayala.
Para amenizar el día un poquito más, os traigo una obra de un artista, del que ya he mostrado alguna de sus pinturas, muy singular o simbólicamente biográfica y de la que José Antonio, nos va a contar brevemente, pero sin dejarse nada, quien fue esta mujer que os presentamos. Al mismo tiempo, yo os daré una pincelada de letras de lo que observo al ver la obra en cuestión.
Como yo soy la que os escribo, dejaré mis letras para el final, es decir, primero leeréis a José Antonio y posteriormente a Milagros.
Hablar de Cleopatra es meterse en un berenjenal ya que la información sobre ella en algunos temas es ambigua. Si que existen suficientes testimonios históricos de que tenía un gran ingenio, que era astuta, inteligente y mostraba una actitud seductora avasalladora. Habilidad en la diplomacia, escritora de informes médicos, comandante del ejército naval , lingüista. El cine nos la presentó como una mujer increíblemente bella, interpretada por Elizabeth Taylor (1963).
Antes de que nos leáis deciros que este artista, era de la opinión de que Cleopatra no fue bella, sino todo lo contrario. Sea como fuere, lo que está claro es que causó un gran interés y cautivó a dos de los hombres más poderosos de sus tiempos, como fueron Julio César y a Marco Antonio.
¿Estáis preparados?
John William Watherhouse. Roma 1849- Londres 1917. Pintor. Prerrafaelita, impresionismo, simbolismo.

“Cleopatra” Por José Antonio Marín Ayala
En el tiempo convulso y decadente que te tocó vivir
ya no había en Egipto ningún eminente faraón
ni tampoco un poderoso e influyente gran visir.
Quisiste dar el toque digno a un gobierno fútil,
pues ser provincia romana provocaba en tu interior
una sensación de desasosiego difícil de digerir.
Fuiste concebida para velar que las leyes se hicieran cumplir,
aun cuando ser segunda en herencia fue una seria objeción
en aquella tierra fértil para poder a sus gentes dirigir.
Verte arrastrada sin remedio a una cruenta guerra civil,
luchando con armas por el gobierno de la nación
contra tu propio hermano fue horroroso y vil.
Enamoraste para ello a César, patricio dictador y varonil,
que te hizo reina de todo Egipto por tu sola persuasión,
sintiéndote poderosa de una manera implacable y sutil.
Pero asesinado César, Marco Antonio se entregó a ti,
como solo puede hacerlo un loco perdido de amor
y esa relación provocó la ira de una Roma por entonces difícil.
Marco Antonio creyó que habías fallecido y decidió morir
y el implacable Octavio, en tenaz persecución,
rompió tus sueños de grandeza en pedazos mil.
Tu orgullo de egipcia no permitió bajo su yugo sucumbir
y siguiendo el rastro de tu amado, con determinación,
marcaste tu destino con la mortal picadura de una áspid.
Descansa bella Cleopatra el sueño de la eternidad.
Allá arriba, junto a las constelaciones, quien sabe, quizás,
a algunos en la noche estrellada tu silueta nos dejes atisbar.
“Cleopatra” Por Mila Soyyo
Al observar la obra, intento encontrar lo que nos muestras
Y el color me dice lo que representas
blanco es la calma, seguridad, divinidad y conquista,
ocre y oro, radiante, prestigio, honor y valor, me indica el artista.
La manta de leopardo, me sugiere que tienes recursos
y el cojín sobre el que tu espalda se apoya,
energía apasionada en el amor se halla.
No necesitas llevar un exceso en tus joyas,
de echo por lo que veo salvo el cinto y la corona,
sustentas una pulsera, libre estás de perifollas.
Miro tu rostro, no hay fealdad, tampoco belleza
son rasgos sencillos, ojos perdidos en gentilezas
tal vez en como ganar otra batalla con ayuda de tu grandeza
o simplemente en ser, esa mujer a la que se enaltezca.
Aquí finalizo, no doy un pasito más, que nos hemos extendido. Dar las gracias a Manuel Artero, a José Antonio Marín y nos volveremos a ver pronto en otra obra, otra historia que contar o un sueño tan sencillo, como real, si al expresarlo entre líneas, os llega a emocionar.
MMB

