Aquí, como en la película, hay un bello rostro pero también hay argumentos y pruebas. Por Gusarapo

Como en la película, hay un bello rostro pero también hay argumentos, y pruebas

“Como en la película, hay un bello rostro, una cara de buena persona, y hay un rostro de mal tipo, de mala gente, pero también hay argumentos, y pruebas”

Tendría yo unos catorce años cuando me dejaron trasnochar un día para ver la película “Doce hombres sin piedad“, de Sidney Lumet, “12 Angry men” en título original.

En mi casa me enviaban al cine de las sábanas blancas antes de las diez de la noche, salvo en muy contadas excepciones como algunos viernes cuando se me permitía visionar la película y el posterior coloquio de La Clave de D. José Luis Balbín.

Una de mis tías consideró que debía ver aquel film, pero como contrapartida me exigió hacer una redacción sobre la trama, al día siguiente.

Hasta no hace muchos años conservé aquellas impresiones mías junto a un buen número de papeles. Las tiré a la basura y ahora me arrepiento.

La película, protagonizada por Henry Fonda como figura principal y once grandes artistas como secundarios, muestra las deliberaciones de los doce componentes de un jurado popular en un juicio por homicidio. El jurado tiene que emitir un veredicto de culpabilidad o de no culpabilidad ante el supuesto asesinato de un hombre a manos de su hijo, un muchacho.

Inicialmente, Fonda es el único que le considera inocente frente a los otros once, pero durante el desarrollo de la película consigue hacerles variar de opinión.

En la película se observan diferentes tipos de comportamientos y el papel que va desempeñando cada miembro del jurado, mostrando así características de su personalidad y cómo influye su vida a la hora de dictaminar la culpabilidad del acusado. Prejuicios, temor, rencor, venganza, escurrir el bulto, seguir la corriente mayoritaria… Un perfecto retrato de la condición humana.

Mi conclusión, infantil obviamente, fue que las personas buenas tienen cara de buenas personas y Henry Fonda la tenía, y además, que hay que prestar atención a los detalles más nimios.

Es curioso, pero la mayoría de quienes trabajan de cara al público no suelen equivocarse sobre el comportamiento de los clientes con solo echarles un vistazo, cosa que he comprobado y vivido en primera persona con posterioridad al visionado de la película, por lo que a lo mejor mi conclusión no estaba muy desacertada.

Pero este sistema, el de la intuición, no es infalible, y a veces falla. Para no equivocarse, lo mejor es alejar los prejuicios, situarse a cierta distancia, dejar a un lado las apariencias y tomar nota de los argumentos. Pero esto exige esfuerzo y no nos gusta cansarnos.

En marzo de 2021, el partido socialista de Castilla y León, presentó en las Cortes de Castilla y León una moción de censura contra el Presidente de la Comunidad castellanoleonesa apoyado en varios diputados del partido Ciudadanos. La moción fracasó al estar prevenido el grupo del Partido Popular y poder negociar con el líder de Ciudadanos una salida.

Creo que no me equivoco si afirmo que la moción no pilló a casi nadie por sorpresa. Se llevaba semanas hablando de ella, incluso se conocían algunos nombres de los díscolos procuradores que otorgaron su voto. Hay que tener en cuenta que el máximo representante de Ciudadanos en la Comunidad aseguró en diversas ocasiones antes de las elecciones que desembocaron en un acuerdo de gobierno entre ellos y los Populares, que no daría sus votos al partido del Sr Fernández Mañueco, sino al del Sr Tudanca. Pero mi paisano no estaba dispuesto a chupar banquillo, y le ofreció el oro, el moro, las cabras y el camello.

La gestión de la pandemia por parte del sr Igea satisfizo a muy pocos y perjudicó a muchos, cosa no contemplada por ciertos analistas políticos, al igual que la opinión que muchos ciudadanos tienen del señor Fernandez Mañueco, que el propio Presidente también obvia.

El caso es que para marzo de este año en el que estamos, se preveía una nueva moción que esta vez sumaria más apoyos, y el Sr Fernández Mañueco decidió convocar elecciones. Que también había intereses nacionales, pues claro, pero lo que le llevó a tomar la decisión fue su interés personal de no perder la presidencia.

Desde el momento de la firma del acuerdo de gobierno se mostró intranquilo y desasosegado, en un sinvivir, vamos, según me contaron, y la nueva convocatoria le auguraba calma y tranquilidad. Eso le parecía a él.

Ganó las elecciones, pero no para gobernar en solitario, y lejos de manifestar interés en entablar conversaciones con la mejor opción, Vox, según votantes de ambos partidos, que no militantes, optó por seguir el mandato de la jefatura nacional de su partido, lo que motivó la necesidad, en algunos, de deshacerse de manera inmediata del mayor escollo a la hora de negociar con el partido que soporta al gobierno de la nación, la presidente Díaz Ayuso.

Pero no contaban con su viveza y sus conocimientos de lo que se estaba tramando contra ella. Y aquí estamos medio país, frente a un sainete poco divertido dada la importancia de lo que está en juego.

El personal, llevado por los prejuicios, sus apetencias, los gustos, la corriente, la envidia y el interés, se ha lanzado a aplaudir a uno y otro bando con ímpetu, sin atender, de entrada, a los hechos que sustentaban los argumentos esgrimidos.

Cierto es que la presencia firme, serena y emotiva de la Sra presidente ofreciendo su declaración despertaba simpatías, al igual que la cara avinagrada de mal pagador del Sr García Egea motivaba rechazo e incluso angustia, mayoritariamente entre votantes y simpatizantes. Esto último, la angustia, si te lo imaginas como tu jefe directo en una solana apañando patatas, puede llevarte a verdadera desesperación.

No podía hablar sobre conversaciones privadas pero lo primero que hizo fue desvelar conversaciones privadas. No iba a pasarle nada a la insurrecta, pero los servicios jurídicos ya estaban maniobrando. Le tenía mucho cariño a la revolucionaria pero dejó claro que si era presidente de la Comunidad madrileña era gracias a él y a D. Pablo, verdaderos Pigmalión de la bella Isabel.

Entre los mandos del partido eran el presidente y secretario populares los que arrastraban pasiones y adhesiones. Trato de favor, contratación ilegal, falta de argumentos de la embustera, falta de respeto y lealtad. Menudo espectáculo. Bochorno para unos y risas para otros.

El centro derecha descabezado. Guerra fratricida. Después llegaron los movimientos y las sorpresas, las confidencias, hasta una dimisión.

Lo más llamativo de todo este espectáculo de novela negra barata, porque de eso trata todo esto, de un mal chantaje, creo, ha sido, en mi opinión, las casi veinticuatro horas de silencio del ofendido, del traicionado. ¿Estaría preparando su defensa? ¿Estaría solazándose ante el terrible espectáculo del suicidio político de su subordinada?

Lo que me ha parecido menos acertado tras ese silencio ha sido la confirmación de la posible comisión de delitos y la estulticia manifiesta de quien dice haber recurrido a su enemigo natural y declarado para comprobar el origen del documento que inició las sospechas. Hay que ser un perfecto idiota o un perfecto socio para recurrir al usuario del colchón monclovita en un asunto interno. Me parece a mí.

Lo que me quedó claro como el agua de manantial, es la mezquindad del individuo, de quien apoyó medidas inconstitucionales; de quien facilitó y apoyó la vulneración de derechos fundamentales y la privación del medio de subsistencia de muchas personas;  de quien ha abogado por la implantación de restricciones de acceso a lugares públicos; de quien niega la posibilidad de trabajar a alguien por ser familia de, aunque estando en su derecho a cobrar por el trabajo realizado, hiciera un verdadero favor a la sociedad madrileña, mientras que él, el denunciante, el colaborador necesario de los desmanes gubernamentales nacionales no dejó de cobrar un solo euro de su salario pese a no trabajar.

Aquí, como en la película de las que les he hablado en el inicio, hay un bello rostro, una cara de buena persona, y hay un rostro de mal tipo, de mala gente, pero también hay argumentos, y pruebas.

Si el desenlace se produjese de forma inmediata y hacia uno de los dos bandos, el daño sería imperceptible y el beneficio enorme. Si se inclinase hacia el otro lado, me parece que el panorama electoral cambiaría bastante.Ahora solo cabe esperar.

Gusarapo

Soy más de campo que las amapolas, y como pueden ver por mi fotografía, también soy rojo como ellas. Vivo en, por, para, dentro y del campo. Ayudo a satisfacer las necesidades alimenticias de la gente. Soy lo que ahora llaman un enemigo del planeta Tierra. Soy un loco de la naturaleza y de la vida.

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