¡MUY BUENOS DÍAS!
Jueves y os traigo una obra en la que cuento con la colaboración de José Antonio Marín Ayala. En esta ocasión, después de leer lo que mi estimado amigo presentaba, poco tenía que contaros ya, dado que él nos contaba todo y no quería repetirme. Me senté, cómodamente y con detenimiento, observé la pintura y me dije: una historia contada, una historia por terminar; vamos a darla un matiz final y aunque sé que puede llegar a ser triste, pienso que de eso se trata, de haceros sobresaltar emociones.
Veréis la obra, a continuación, las letras de José Antonio , para finalizar con las mías. Espero que os guste.
Pino Daeni (Guisueppe Dangelico). Bari (Italia) 1939-Nueva Jersey (Estados Unidos) 2010. Ilustrador, pintor. Impresionismo.

“Músico” Por José Antonio Marín Ayala
Viejo intérprete que a la vuelta de una esquina inundas de notas musicales el lugar,
deleitando a la concurrencia por unas pocas monedas que a tu sombrero arrojarán.
En tu rostro ajado se vislumbra la tristeza, la de soñar con un pasado que seguro fue mejor.
¿Quién de los que ahora te escuchan pensarán que antaño te aclamaban con fervor;
que llenabas las salas de música, por tu maestría y virtuosidad, en el Royal Opera House,
en el Concertgebouw o en la Scala de Milán?
Tiempos aquellos lejanos en los que gozabas de bienestar, de prestigio y felicidad,
donde te veías envuelto en los flases de las cámaras perpetuando a la celebridad.
Pero el destino, tan caprichoso e imprevisible, quiso arrebatarte ese día todo y te viste
de pronto con tu inseparable compañero, el violonchelo, deambular por las calles solo.
Caminas de uno a otro lar en compañía de Mozart, Vivaldi, Mahler o Brahms.
Despiertas entre las gentes que te rodean, su atención, su admiración y su curiosidad,
la de oírte y pensar qué infortunio debiste pasar para verte así de esa manera:
Andrajoso, hambriento, escuálido, sin afeitar y sin nadie más que tu violonchelo a tu vera.
Nadie jamás podría adivinar que la fatídica tarde de un lluvioso otoño, mientras salías al
escenario, tus seres queridos que iban a verte interpretar se elevaban al cielo por un
terrible accidente de tráfico.
Es trágico y grande a la vez que ahora los deleites por las calles con tu musicalidad
con la armonía de los clásicos de siempre con que alimentas la pena de tu alma
dirigida al espacio celestial.
“Músico” Por Mila Soyyo
Una esquina, pared de un muro viejo, pintura corrida por el paso de los años,
rostros apenas perceptibles, solo sombras y sin embargo se ven.
Una ventana, mujer ajena a un exterior, con sus tareas, en su morada, en su interior.
Músico del que nos hemos deleitado, talante caballero, todo un señor,
deambulante, mochila de recuerdos, prendidos con él, no los suelta,
son todos sus tesoros, en este mundo, destino de tantos, sonámbulo avanza, una dirección.
Manos de artista, estropeadas, tan solo por los años, no por su vocación
con su sombrero elegante, vestido con traje, desgastado, sucio de barro, algo me llama
poderosamente la atención…
Manchas, color rojo intenso, detrás del abdomen, sobrecogen mi interior:
Deambulas, recuerdos que faltan, no te has dado cuenta, aplauso ilusorio,
llamada urgente, saliste corriendo, el limpiaparabrisas no daba para más
las ruedas hicieron un giro, el que no pudiste, con el volante enderezar.
Te fuiste, como ave que coge su vuelo, sin despedirte de ellos, sin darte cuenta
de que ya no estás. Ahora, en otra vida, caminas errante, buscando un consuelo
que no encontrarás.
Alma navegante descansa con ellos y mira a tu lado, que siempre estarán.
Bueno, aquí finaliza la historia. Como podréis daros cuenta, una pintura puede llevarnos a mostrar una historia y mucho más.
Hoy, era un día especial. Finalizo dando las gracias a Manuel Artero Y a José Antonio Marín Ayala; es un verdadero placer trabajar contigo y a todos os deseo un ¡fantástico jueves! Disfrutar al máximo de la vida, exprimirla, que aquí en esta tierra que pisamos, solo se vive una vez.
MMB

