Noble pueblo ruso: ¡Pensad en vuestros hijos! Por Guirong Fu

Noble pueblo ruso: ¡Pensad en vuestros hijos!

«Noble pueblo ruso: ¡Pensad en vuestros padres. ¡Pensad en vuestros hijos! Y pensad, luego, en los padres y los hijos de los demás»

 

Rusia cuenta ya con un ‘orgullo’ más,

cada vez que decida repasar su historia:
 
en pleno siglo XXI, la invasión de Ucrania,
 
un país hermano y pegado largamente a su memoria.
 
 
La razón última, de tamaña ignominia,
 
a nadie, en el mundo entero, se le escapa:
 
el ansia voraz de un mefistofélico sátrapa
 
por extender el ámbito de poder de su satrapía.
 
 
Y mientras vemos al heroico pueblo ucraniano
 
plantarse ante los tanques del cobarde invasor,
 
el pueblo ruso -hecha salvedad de unos cuantos-,
 
callado y acogotado bajo la suela del zapato
 
de ese tirano al que erigieron en su amo y señor.
 
 
¿A cuántas víctimas inocentes ucranianas
 
tendrán que ver caer, desde su pachorruda cobardía,
 
antes que decidan mostrarle, a Putin, sus blancas manos,
 
en inequívoco rechazo a su cruel y odiosa tiranía?
 
 
De ese pueblo alzándose valiente y con hambre de justicia
 
nunca dependió tanto la suerte de seres inocentes:
 
tiempo le queda, aún -si dignidad le queda, todavía-
 
para mostrarle toda su repulsa y su desprecio
 
a ese ogro mil veces diabólico que tienen de presidente.
 
 
Ese ogro -a estas alturas, debiera el pueblo ruso ya saberlo-,
 
acrecienta, día tras día, la histórica deshonra de su nación.
 
 
Y sólo en la medida en que le oponga, sin vacilación,
 
su entereza moral y sus más humanitarios sentimientos,
 
podrá, el firme dictado de la historia, otorgarle cierto perdón.
 
 
Nunca es tarde para resolver no plegarse al Mal;
 
que ya bastante sangre en la historia rusa se derramó
 
por causa de los muchos tiranos que la llegaron a gobernar.
 
 
¡Sal a la calle como un solo hombre, noble pueblo ruso;
 
para gritarle al tirano infame, y hacerle saber al mundo,
 
que, en adelante, El Mal, en vuestra nación, será un odioso intruso!
 
 
¡Tenéis, hermanos rusos que os queréis honorables, tanto que ganar: 
 
libraros, al fin, de una atroz ignominia, de una gran maldad!
 
¡Y son tantas las víctimas inocentes que podéis aún salvar…!
 
Pensad en vuestros padres. ¡Pensad en vuestros hijos!
 
Y pensad, luego, en los padres y los hijos de los demás:
 
 
¿Qué han hecho, ellos, para no merecerlo todo, de vuestra humanidad?
 
¡No queráis, sobre todo, para quienes amáis ni para vosotros mismos,
 
que os persiga el pasado… como una losa imposible de soportar:
 
«¿Por qué, cuando pude, no me alcé contra la vileza de un ogro asesino?
 
¿Por qué permití, sin alzar la voz siquiera, que venciera de nuevo El Mal?»
 
Honorable pueblo ruso: ¡Quién podría desearos semejante pesar!
 
Del monstruo que lo permite, noble pueblo ruso, os tenéis que desembarazar:
 
acaso bien pronto no os quede, para ello, otra oportunidad.😕
 

***

 
Por cierto que, si no lo digo, juro que reviento:
 
Si hasta Suiza es capaz de ‘saltarse’ su inveterada neutralidad,
 
¿Qué impide que se salte, Europa, tanta burocracia y tanto cuento
 
a fin de apoyar y salvaguardar a la heroica Ucrania, 
 
declarándola de la UE un miembro más?
 
¡Para mañana será tarde: no quedará ya Ucrania ni ucranianos por los que luchar!😞

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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