Pino Donaggio, el eterno enamorado que llegó desde la música clásica del Conservatorio. Por Rafael Gómez de Marcos

Pino Donaggio

«Pino Donaggio, el eterno enamorado de la música que llegó a nuestro mundo desde la música sinfónica del Conservatorio»

En el verano de 1959 Pino Donaggio descubre el rock, deja la música clásica, se da a conocer versionando temas de Paul Anka y comienza a componer sus propios temas. En 1961 participa en el célebre Festival de la Canción de San Remo interpretando “Come Sinfonía”, un tema que la gran Mina elevaría a otra dimensión.

En 1965 presenta al mismo festival “Io Che Non Vivo Senza Te”. Dusty Springfield, que participaba en ese mismo festival con otro tema, se queda con la “copla” decide hacerla suya y a su regreso a Londres, realiza su versión en inglés bajo el nombre de “You Don’t Have to Say You Love Me”. La canción da la vuelta al mundo y numerosas voces como la de Elvis Presley, la incluyen en su repertorio y se convierte con el tiempo en un clásico.

Poco a poco Pino Donaggio abandona su faceta de cantante y se dedica a componer Bandas sonoras originales. Brian De Palma confía en él en “Carrie” (1976), en “Vestida para matar” (1980) “Impacto” (1981) o “Doble Cuerpo” (1984) que le consolidan como compositor de BSO. Pino Donaggio, el eterno enamorado de la música que llegó a nuestro mundo desde la música sinfónica del Conservatorio.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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