La entrevista a Macarena Olona, en COPE. Por Antonio De la Torre

La entrevista a Macarena Olona, en COPE

«Interesante fue la respuesta afirmativa, rotunda por cierto, sobre si había tomado ya una decisión con respecto a su futuro profesional»

Escuchaba, la mañana del lunes, una entrevista que le hacía Carlos Herrera a Macarena Olona que, si he de ser sincero, debo calificar de casi insufrible. ¿Qué por qué la escuché? Pues porque los que dedicamos parte de nuestro tiempo, aunque sea sólo por afición, al análisis político, no tenemos más remedio, para hablar con un poco de propiedad, que escuchar lo que dicen nuestros políticos, en activo o en excedencia, temporal o permanente, voluntaria o forzada, que no forzosa. Y más si tiene que ver con ese partido que conocí bien en sus inicios y que mis lectores saben que me da menos confianza de la que muchos seguidores del Atlético tenían el domingo en ganar al Real Madrid.

Hace justo tres meses, el 19 de Junio pasado, la entonces candidata por Granada, hoy, aparentemente, fuera de VOX, se las prometía muy felices. Pero esa misma noche, la cruda realidad le dejó claro –a ella, a su líder y a no pocos, optimistas o engañados– que el cacareado “efecto Olona” se quedaba en dos exiguos diputados más, mientras veía que su principal oponente conseguía una incuestionable mayoría absoluta. Un resultado que hacía irrelevante a su partido en el parlamento andaluz, más aún de lo que ya se había visto un año antes en Madrid. Un resultado, además, que, como decía en el artículo y venía anunciando semana antes, no fue una sorpresa para mí, porque ya barruntaba que la nominación como candidata de la señora Olona era un error y apuntaba a una maniobra del líder, Santi Abascal, y su entorno más próximo, al que no le gusta, cerca, nadie que le haga sombra. Un claro ejemplo de eso que Lawrence J. Peter definía como “sublimación percuciente” en su libro El Principio de Peter, del que también avisaba en un artículo anterior que podía tener su réplica en algunos políticos que no pensaran tener tan cerca su nivel de incompetencia. Muchos demostraron ya haberlo superado con creces, pero ahí siguen.

Antes de pasar al análisis de la entrevista y comentar algunas de las cosas que la “amiga” de Abascal le decía al número uno de los comunicadores de la mañana, tengo que mostrar mi extrañeza porque la abogada del Estado se encontraba en Panamá. No sé qué se le habrá perdido allí a la disidente de VOX o qué habrá ido a buscar. Algo que resulta todavía más extraño que la repentina relación que ha surgido entre la frustrada candidata a la Junta de Andalucía y su compañero de Cuerpo, Mario Conde, afincado ahora en tierras sevillanas, creo, y no menos frustrado en política. Supongo que no habrá relación causa-efecto, pero ese es otro tema y ya se sabe que, en política y aledaños, nada es descartable y nada suele ser por casualidad. Por cierto que, el pasado viernes, a propósito de ese encuentro y de algún artículo al respecto, comentaba que “Esto me huele a una historia que se repite por confluencia de intereses. Además, los dos, abogados del Estado, otro punto de unión junto a la ambición personal de ambos por estar en el primer plano de la política, tras sus sendas frustraciones. Puede dar que hablar ese encuentro. Hay que estar atentos”. Posteriormente, en Twiter, que también se hizo eco del encuentro en el sevillano hotel Alfonso XIII, añadía que “Nunca, segundas partes fueron buenas. Tratar de unir dos fracasos políticos, en busca de una hipotética alianza victoriosa, me parece un craso error, pero ‘doctores tiene la Iglesia’ y el tiempo dará o quitará razones”.

Pero vamos con el análisis de la entrevista de marras, de la que he dejado el oportuno enlace al inicio, por si alguien quiere sacrificarse también. Empezaba el periodista, como no podía ser de otra forma, menos cortés, interesándose por ese “repentino” problema de salud que “forzó” a la alicantina, cunera por Granada, a dejar su escaño andaluz y poco después el partido. Su respuesta fue que «Afortunadamente y a pesar de los momentos angustiosos iniciales«, se encontraba «muy bien«, aclarando que se debió a un problema en la glándula tiroides, –al principio circularon rumores de peor pronóstico–. Vaya por delante mi enhorabuena por su pronta recuperación. Utilizo las mismas palabras, casi, que, cuando se conocía la feliz noticia, empleaba su líder y sobre las que le preguntaba Carlos Herrera “si no veía cierto tono de guasa”. Su respuesta no fue desde mi punto de vista tan “convencida”, como se recoge en la crónica de COPE, aunque sí correcta, como no podía ser de otra forma: «Cualquier cosa que diga Santiago sobre mí estará llena de cariño«.

Más interesante fue la respuesta afirmativa, rotunda por cierto, sobre si había tomado ya “una decisión con respecto a su futuro profesional”. Dijo “”, aunque no quiso adelantar sus planes con un «seguro que me entiendes», por considerar que «la primera persona con la que tengo que hablar es con Santi. Quedamos emplazados a vernos en persona en septiembre«. Es decir, que parece que tras su conocido y publicitado –no sé si también, político– Camino de Santiago de final de Agosto, en loor de una multitud fiel, a la que invitó, y tras la visita al Santo Apóstol, parece que tiene previsto un nuevo camino, este con minúscula, a… Santiago Abascal, con el que, como decíaa, “quedamos emplazados a vernos en persona en septiembre”.

No faltaron sus frases patrióticas de gran calado: «Mi corazón está donde siempre ha estado, al lado de los millones de votantes de Vox que aman a España«, que no tengo por qué dudar que sean sentidas. Tampoco sus evasivas sobre su afiliación o no a VOX, respecto del que el de Amurrio había comentado su baja, que tuvo que reconocer, para acabar con una obviedad: “no existe impedimento legal para que un abogado del Estado esté afiliado a una formación política”. Ella lo ha estado, lo está Edmundo Bal, en Ciudadanos, y siempre los ha habido, recordemos, por ejemplo, a Antonio Hernández Mancha, entro otros muchos. El que lo diera a entender Abascal, sólo demuestra que, también de eso, sabe poco el vasco. No sé si acertó, creo que no, en su promesa de que «volver a la política tiene que pasar por Andalucía«, más allá, en mi opinión, de un intento de quedar bien con los que decepcionó en buena parte con su abandono del escaño andaluz, que deja no pocas sombras pese al “recurso” de la salud, demasiado común hoy en política como justificativo. Me parece que se lió al decir que «La posibilidad de volver al parlamento andaluz es nula. Renuncié al escaño y es irrevocable. Quiero decir una cosa, si mi vuelta a la política en activo se produjese, es inviable hacerlo de una manera que no sea que Andalucía pueda sentirse abandonada«. Sin entrar demasiado en si fue acertado o no su designación como candidata –ya he dicho que, en mi opinión, no lo fue–. Acabó justificando su más que evidente fracaso, con un parche: “Solamente incrementaron sus apoyos dos partidos políticos. La derecha copa por completo el parlamento andaluz”. Habló entonces de la desaparición de Ciudadanos y dejó caer que “Mi mano como líder de Vox estaba tendida, porque deseaba los aciertos del gobierno de Juanma«. Me sonó a mero “postureo” dirigido a los que se lo quieran comprar, después de que en uno de los debates le preguntara al Presidente andaluz si estaba “dispuesto a ser su vicepresidente”.

Terminó la entrevista con la pregunta de Francisco Rosell, exdirector de El Mundo y en litigio por su despido, creo, sobre la posibilidad de que pueda crear un nuevo partido político, a lo que contestó que había “pedido una excedencia en la abogacía del estado hasta diciembre, para caminar y escuchar. En este camino he tenido oportunidad de conocer a personas que han estado muy cerca de nuestro partido y que se han desencontrado con Vox”. Y añadió que “Si retornase a Vox a primera línea política –creo que ese sería su deseo, la primera línea, que no parece que confluya con los intereses de Abascal–, trabajaría en volver a integrar a quien se haya sentido decepcionado con la formación”. Otro brindis al Sol que Herrera zanjó con una pregunta evidente: «¿No es más fácil decir que quiere volver?», tras lo que apareció la corrección política «Intento ser muy respetuosa con quien había quedado que hablaríamos en septiembre. Aquí no hay un reto a Santiago Abascal«, que yo resumo con un “explicatio non petita, accusatio manifesta”. Y vuelvo a insistir en lo que pueda esconderse en ese encuentro, antes citado, entre los dos abogados del estado, Olona y Conde, que tendrá una segunda edición, de nuevo en el mismo escenario sevillano, en los próximos días. Pero, esta vez, con los papeles cambiados, Macarena Olona como conferenciante y Mario Conde de oyente. Veremos que preguntas y respuestas se cruzan y, tal vez, leer entre líneas. Habrá que estar atentos y no descarten nada. Insisto en que huele a posible “revival”, aunque el gallego permanezca en la sombra y la alicantina se postule. Sobre una posible vuelta a la política, el expresidente de Banesto fue rotundo en su conferencia, organizada por el Rotary Club de Sevilla: “Más que un paso adelante, entrar en política sería otra paso atrás. Ni de coña”. Como decía antes, “el tiempo dará o quitará razones”.

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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