Se podría pensar que ese efecto de la complacencia con el Gobierno (después de todo, socialista) se produce más en las llamadas clases trabajadoras.
La complacencia con el Gobierno. Por Amando de Miguel

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Se podría pensar que ese efecto de la complacencia con el Gobierno (después de todo, socialista) se produce más en las llamadas clases trabajadoras.

Él es más de no pisar el suelo (Falcon, Súper Puma, A8 blindado) con su güisquito y unos panchitos.

Jamás el tiempo pierdo en las mierdas que caga vuestra TV de mercenarios de ultraizquierda.

Ellos son Alex Scally y Victoria Legrand, si escuchan “Myth” se alinearan con una de las dos críticas que recibieron: oscuros u optimistas.

Estamos gobernados por mangantes. Mangantes que viven en otra realidad. La realidad del erario, donde hay abundancia y excesos sin fin.

¿Pero acaso queda ya, en el mundo loco, lugar alguno en que la polarización no lo invada todo, por completo?

Estos son los titulares que busca La Sexta y que rebozará en todos sus programas: la aliada carmenita, el asalariado y el tonto útil.

Es evidente el tinte totalitario del experimento lingüístico. Es la culminación de la política de inmersión lingüística-

Los socialistas no son de fiar. Siempre están maquinando contra media España. Los viajes del gobierno al Vaticano no auguran nada bueno.

Chesterton decía que las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente, solo algo vivo puede ir contracorriente.

El atrevimiento, la osadía, la maldad y la arrogancia son ilimitadas en este gobierno psicópata dedicado a retorcer la ley hasta el infinito.

A un gobierno sanchista radicalizado se le combate con pie en pared y empuñando la espada de los principios. Menos postureo y más huevos.

Sánchez necesita otra vez del franquismo, está desesperado, a medida que se acerque la cita electoral de las municipales y autonómicas.

A Sánchez el derrochador le llueven los millones. Lo mismo cuando Putin: más y más crédito.- ¡¿Si saben cómo soy, pa qué me financian?!