La cuestión es ofender. Por Francisco Gómez Valencia

La cuestión es ofender

«A una parte muy grande de la población de occidente actualmente le mola que le ofendan para contar después lo mal que nos sentimos por ello»

Ya estábamos tardando. Que le correspondiera el turno al majestuoso Museo del Prado solo era cuestión de tiempo. Dicen que los responsables indirectos son hijos y nietos de grandes familias acaudaladas que desde sus instituciones con fines filantrópicos financian este tipo de organizaciones siniestras y opacas, dedicadas los días pares a comerciar con esclavos y los impares a tratar de destruir obras de arte con la excusa de la lucha contra el cambio climático.

No voy a entrar en como es posible que lleguen a acceder tan fácilmente a las obras cuando usted no puede. Tampoco como se puede pasar por un arco de seguridad con elementos metálicos, cuando al resto sí me apuran: nos toca a veces casi hasta medio despelotarnos para entrar a ese mismo museo. Tampoco comentaré nada sobre los oportunos cámaras bien ubicados para retransmitir el suceso en directo, ni la presencia de los fotógrafos para inmortalizar el momento. Ni tan siquiera voy a entrar en el debate de si las obras de arte por las que pagamos para verlas son las autenticas. Sencillamente no me creo nada.

Sopa de tomate, puré de verduras, leche de vaca o mierda en bote: me da lo mismo. Las “mamarrachas” y los “tontolabas” que habitualmente montan el pollo, también. Sus reclamaciones en defensa de lo que sus amos defienden más aún y por ultimo: que se deteriore el marco del cuadro ya ni te cuento.

Tampoco me mosquea el poco respeto por el arte que demuestran, porque esos hijos y nietos de familias acaudaladas en muchos casos serán los mismos que sin apreciarlo, después se gastan autenticas millonadas para comprarlo y exponerlo bien en sus galerías privadas o para disfrutarlo sentado en el inodoro.

A un servidor lo que le molesta es la manipulación del gesto en sí mismo. No van contra obras por ejemplo del Islam, o contra símbolos del comunismo, ni atentan en lugares chungos sino contra aquello que mediáticamente tiene mayor repercusión, ya que la clientela que se escandaliza somos nosotros y no aquellos. Es decir y sirva como ejemplo sin acritud: ¿que le ha pasado al aventurero español que viajaba por Irán y que de paso o para hacerse la foto fue a ver la tumba de la muchacha asesinada por llevar mal puesto el velo? Que está en la cárcel ¿Nos interesa la noticia? No especialmente.

No ofende quien quiere sino quien puede, y a una parte muy grande de la población de occidente actualmente le mola que le ofendan para contar después lo mal que nos sentimos por ello.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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