Los patos le tiran a la escopeta. Por Francisco Gómez Valencia

Hermana solo sí es sí…

«Si la máxima ‘sólo sí es sí’ es un principio jurídico y legal de obligado cumplimiento, paren que yo me bajo»

Una semana después de que la portavoz del Gobierno –Isabel Rodríguez–, insinuara que lo recomendable sería que los medios reservaran al Gobierno un espacio para que informaran sobre la única verdad; ahora entra en escena la Juez de cabecera de Podemos y actual delegada del Gobierno contra la violencia de genero –Victoria Rosell–, para ‘pedir’ que dejen de informar sobre las sentencias que vendrán a contradecir su doctrina, y de aquellas que están siendo revisadas con carácter retroactivo para reducir las penas de los reos, conforme al principio de legalidad que obliga a la revisión de los delitos a la baja cuando hay una nueva Ley que reduce los castigos, como es el resultado de la Ley Montero, donde se lleva a cabo la sorprendente reunificación de los delitos de abuso y violación.

Parece increíble pero estamos en manos de paralegales y analfabetos de gran nivel, y no me refiero a la candidata podemita para ocupar una silla del CGPJ –de profesión “juez implacable”–, sino a ilustres “mangutas” como el actual portavoz del PSOE en el Congreso –Patxi López–, más conocido como ‘Patxi Na’, por su escasa aportación cuando fue lehendakari gracias al apoyo del PP.

El ilustre segundón en La Sexta vino a defender que si por culpa de la Ley estaban saliendo presos a la calle injustamente, lo que habría que hacer para corregir el error era hacer una nueva para volver a meterlos en la cárcel, cosa que es ilegal y alucinante.

Otra que tal baila es la secretaria de Estado de Igualdad y contra la violencia de género –Ángela Rodríguez Pam–, la cual recomendó a los jueces que estudiaran más la doctrina sobre violencia de género; cuestión que afortunadamente para ellos no es de carácter obligatorio salvo que se quieran especializar en esa materia inventada por la izquierda.

La violencia de género como tal no existe en sí misma pues el concepto de ‘violencia’ es una triste cualidad del ser humano. Y el concepto de ‘genero’, en este caso tampoco pues su interpretación subjetiva añadida y solapada al de violencia, solo sirve para justificar de facto la predisposición a defender que la violencia es una cualidad genética marcada por el genero y más acentuada en los hombres que en las mujeres, cuando la realidad es que hay tantos factores externos que condicionan su interpretación, que no cabrían en mil artículos juntos –tantos como géneros han inventado–. Por este motivo no es aceptable ni de recibo la necesidad de clasificar en compartimientos el dolor para después instrumentalizarlo políticamente tal y como defiende el comunismo actual en palabras de Pablo Iglesias, Alberto Garzón o la mismísima Irene Montero en repetidas ocasiones.

Otro que también está desatado es el portavoz del grupo parlamentario de Podemos –Pablo Echenike–, insultando a los jueces y calificándolos de machirulos por llevarlos la contraria. Este igual que Rosell o Iglesias defiende equivocadamente que se está incumpliendo la disposición transitoria n°5 del Código Penal. Su tesis es descabellada y por fortuna la mayoría del gremio no la apoya ya que no debiera ser interpretable en beneficio propio sino para lo que sirve: es decir, para garantizar el estudio de la legalidad de las sentencias revisada gracias a la aparición de una Ley posterior que reduce las penas o modifica la repercusión de los delitos, así como por producirse o percibirse errores de forma que interfieren en la propia naturaleza para la que fue creada. En este sentido el CGPJ ‘podrá’ estudiar las sentencias revocadas o no, si le parece conveniente hacerlo y, ‘podrá’ disponer en consecuencia del necesario carácter mejorable o no, recomendando o la devolución al Congreso de la Ley o simplemente limitándose a realizar lo que ya ha hecho, es decir, informar de las carencias reafirmando su primer análisis, sin cambiar ni una coma de las modificaciones en base a los criterios de la nueva Ley en las sentencias que se están revisando y corrigiendo en beneficio “pro reo”.

 

Los patos le tiran a la escopeta.

 

Y lo cómico dentro de la lamentable situación, es que desde la parte ‘podemita’ del Gobierno se agarran a cualquier clavo ardiendo para demostrar que el error es de los jueces y no suyo, alegando que estos no están interpretado la Ley adecuadamente es decir, como a ellos les gustaría que sucediera (y así lo declaró el propio Sánchez), para medrar definitivamente sin ningún problema y resistencia; y apostillan sin vergüenza que debe llevarse así porque lo dicta la ONU.

Alegan también que de haber resistencia judicial basada en automatismos machistas en la interpretación de la Ley, estos deben ser corregidos desde el poder legislativo lapidando la poca separación de poderes que aun existe. De momento lo pretenden apelando a la responsabilidad feminista de los jueces, cuestión que no ha calado ni entre las asociaciones más progresistas, aunque su deriva totalitaria es francamente muy preocupante.

Y como el dispendio avanza como una mecha encendida, tratan de forzar en su locura sectaria al poder judicial argumentando su posicionamiento gracias a situaciones tan esperpénticas como la de celebrar que de momento y por ejemplo; el Tribunal Supremo de la Rioja no haya revisado ninguna sentencia dando por sentado que se han plegado al ejecutivo cuando lo cierto, es que no ha sucedido porque no se ha dado de momento ni un caso.

Mientras tanto desde el Gobierno no se va a dar marcha atrás y esperan la deliberación del CGPJ, el cual es de suponer que no se contradiga a si mismo y aunque se tome unas semanas para decidir lo que sea, estas serán vitales para Sánchez de cara a seguir ganando tiempo para aprobar sus PGE 23 que es lo único que le interesa.

Los reos sentenciados por ser culpables de abusos sexuales seguirán beneficiándose del dislate legislativo y por último, de haber reacción por parte del Gobierno dando marcha atrás: esto supondría mantener la Ley en vigor mientras fuera devuelta al Congreso para reformarla y corregirla con la necesaria mayoría, seguramente sin contar con los votos de Podemos.

Varias líneas rojas como esta o la Ley Trans (de momento en capilla por las enmiendas del propio PSOE), invitan a pensar que a la coalición la queda poco aunque como es de suponer, antes de romper unilateralmente Sánchez necesita tener aprobados los presupuestos. Desde luego el ‘autocrata’ cabalga perfectamente por el filo de la navaja con sus socios de Gobierno a los cuales parece tener bien amaestrados ¿Alguien cree que el ‘muñeco parlante’ no engañará a los comunistas?

Como se puede comprobar en estas manos estamos. No me digan que no es para echarse a temblar o fumarse un puro.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: