Poesía de muerte. Por Antonio Ramírez

Poesía de muerte.

«Conelly, uno de los escritores con mayor éxito mundial y cuyas novelas han ocupado con frecuencia el número uno del ranking del orbe»

Estamos ante otra de las obras del prolífico y genial autor del género negro Michael Connelly, uno de los maestros en llevar la atención hacia el misterio, la intriga y el desasosiego de manera genial de principio a fin del relato. Una trama tensa y prometedora vuelve a ser protagonizada por uno de los icónicos detectives de ficción, Harry Bosch, atípico personaje, fuera en ocasiones de los cauces del protocolo polical, pero dotado de la inteligencia necesaria, no sin dotes de amena brillantez, para desentrañar una nueva afrenta del despiadado, pero culto asesino, «El Poeta«.

 

 

Conelly, uno de los escritores con mayor éxito mundial y cuyas novelas han ocupado con frecuencia el número uno del ranking del orbe, incluso en lugares donde la exigencia por tradición ante este género es mayor, como Estados Unidos, ha publicado en cuarenta y cuatro países y ha sido traducido en treinta y nueve idiomas.

 

 

«Cauces del maldad» vuelve a sembrar esa adicción por la novela negra creando un ambiente que va cambiando en sus giros, pero que mantiene la tensión durante todo su recorrido para convertirse, como todo en la pluma de este autor, en sólida y amena literatura que no hace más que aumentar en su número de lectores.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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