Camille: Crimen y comprensión. Por Antonio Ramírez

Crimen y comprensión.

«Al final de la lectura de Camille del gran Pierre Lemaitre, queda un vacío, dada la intensidad de su relato que atrapa desde el comienzo»

Camille representa al más puro estilo de su protagonista, el peculiar inspector francés Verhoeven, que da vida a una extraordinaria serie de novela negra, la trama trepidante y el desenlace inesperado.

Como en todas las historias de esta saga de Pierre Lemaitre, al final de su lectura, queda un vacío, dada la intensidad de su relato que atrapa desde el comienzo. Lemaitre da a cada una de sus obras ese genuino sabor de la literatura para un publico general que busca lo ameno pero, igualmente, el buen uso de la palabra ágil, sencilla y comprensiva.

Camille acerca la serie negra al humor, igualmente negro de personajes de gran dureza y bien definidos que en permanente búsqueda de la sonrisa consiguen su crativa función, incluso entre los peores instintos del género humano, como es el del horror.

Este gran escritor francés, de reconocimiento tardío, gran ilustrador de la historia bélica y de entreguerras de la primera mitad del siglo pasado mediante la ficción, ha conseguido numerosos galardones, como el Premio Goncourt y lleva cautivando fieles a la lectura de su amplia creación en todo el mundo.

«Camille» va hacia la resolución del crimen por el camino de los sentimitos humanos, buenos y no tan buenos, forjando una tensión de original cuño y mejor disfrute.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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