El cant dels ocells y Pau Casals. Por Rafael Gómez de Marcos

Pau Casals

«Si hay una pieza que encierra el siglo XX no es otra que “El cant dels ocells”, y en concreto en la interpretación de Pau Casals»

 

Desde que el violonchelista director de orquesta y compositor Pau Casals, interpretara un 24 de octubre de 1971 “El cant dels ocells” en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, con 95 años, se ha convertido en una suerte de himno universal de la paz y de la memoria.

 

Si hay una pieza que encierra el siglo XX no es otra que “El cant dels ocells”, y en concreto en la interpretación de Pau Casals. El violonchelo es por excelencia el instrumento que llora, y, más aún, en Casals el violonchelo deja de ser un “instrumento”, en el sentido de una herramienta o un útil, y se convierte en su propia voz. En muchas grabaciones de Casals, de hecho, se puede escuchar su misma voz cantando y fundiéndose con el violonchelo. Llorar es el modo más elevado de afirmar, y cantar, es el modo más elevado de llorar.

 

En tiempos en los que la maldad y el odio son los triunfadores cuando se vuelve más importante que nunca cuidar de aquello que ennoblece al hombre. Conviene recordar las palabras de Pau Casals: “Durante la guerra, algunos eran tan ciegamente coléricos en su odio que trataron de suprimir también la música alemana. Pero yo consideré más necesario que nunca interpretar las obras de Bach, de Beethoven y de Mozart, en las que la humanidad y la fraternidad habían cobrado forma de modo ejemplar”.

 

“El cant dels ocells” es una de las más bellas obras del cancionero popular de Cataluña, todo un símbolo, cuya melodía es universal gracias al maestro. Un dulce canto de esperanza y alegría, que hoy se escucha hasta en los minutos de silencio de los campos de fútbol, convertido en un fondo para la reflexión y el recuerdo de los que se fueron. Ya no evoca sólo la paz, sino que despierta y acompaña a la memoria. Sus últimos versos, además, sirven para la esperanza: «Todo árbol reverdece/toda planta florece/como si fuera primavera…

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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