Conversaciones en el andamio: Lo importante es tener curro. Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio: Lo importante es tener curro.

Ayer dos chavales delante de nosotros en la Plaza Mayor, haciendo cola para el bocata de calamares a 6€ con bebida.

– ¿Qué te pillaste con los 400 “euracos” “bro”?

– Juegos pa’ la Play ¿Y tú?

– Se los di a la “máma” pa’ ayudar, que la cosa está “regulinchi”.

– Ahora dan otros 200 por la cara pa’ la gente que anda “to” jodida ¿”Tas enterao”?

– Ya tío pero no cuela. De todas formas tocábamos a 4,16 € al mes por cabeza y somos 4.

– Que cutres ¿400 pal’ vicio y na’ pa’ comer?

– Como decía mi yayo: “es un quiero y no puedo”.

– ¡Bah! Lo importante es tener curro y que se dejen de hostias.

– Ya ves, pero no hay güebos …

– ¿O no quieren?

– ¿Quién, mi viejo?

– No tío, el Gobierno…

– ¡Ya te digo!

– Va hermano: tu viejo ya se que es un currante, que lo conozco de siempre…

– Anda “to’rayao”.

– Que me vas a contar. Mi vieja es fija discontinua de esas, y ayer estaba que fumaba en pipa porque dijo la ministra esa que tiene la tocha “to” grande, que los que estaban como ella curran 9 meses al año.

– ¿Y cuanto ha “currao”?

– 3

– ¡Buaah chaval!

 

Feliz día de San Trófimo, Santo Tomás Becket y David rey y profeta.

Españistan 29|12|22

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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