El cielo. Por Manuel Sanz 

El cielo.

«¡Qué cantidad de cosas había allí para ver! Revelaba que era como contemplar una obra de arte imaginaria…»

Olga, con pocas ganas de vivir, seguía sumida en su depresión. Una depresión que le arrancaba la felicidad cada día. 

Con voluntad y dureza luchaba para vencerla. Anotaba todas las noches en un cuaderno, a modo de compromiso, la frase: “tengo que ser cada día más fuerte”. Esto era un desafío para ella. Pues apenas tenía ganas de moverse y si lo hacía era de una manera mecánica. Solo deseaba meterse en la cama y con un poco de suerte no ver más amanecer. Era una tortura tener que luchar de manera perenne contra tanto dolor, evitar que resbalasen las lágrimas de amargura por sus mejillas. 

Ayer salió a pasear y me comentó que, al atravesar el parque sintió un deseo incontenible de detenerse, de tumbarse en un banco y dejar pasar el tiempo mientras observaba el cielo índigo. ¡Qué cantidad de cosas había allí para ver! Revelaba que era como contemplar una obra de arte imaginaria, estrellas, hilos blancos, estelas, aves casi inapreciables por la altitud a la que volaban…y todo le resultaba tan relajante.  

Podría crear mil historias mientras sentía su cuerpo ablandarse más y más y más, hasta no sentir ninguna parte de él, en medio de aquel espectáculo gratuito, percibiendo esa sensación de calma. 

Qué curioso, las ganas de llorar le habían desaparecido, era el hechizo de aquel maravilloso espectáculo azul. 

Quería saber el tiempo que llevaba allí tumbada, una hora, dos, tres, ¡bah! Qué más daba el tiempo transcurrido. La brisa al acariciar su rostro, acentuaba mucho más todo aquel placer. 

Pensó que estaba siendo presa de un canto hipnótico de sirenas. Se reveló contra todo aquello, debía de seguir luchando, “tenía que ser fuerte, cada día más” se repetía recordando la frase de su cuaderno, mientras recorría sobremedicada aquel indecente patio del psiquiátrico. 

 

(© Manuel Sanz Real) 

Manuel Sanz Real

Nací en Madrid, en 1958. Mi vida profesional ha transcurrido mayoritariamente en la Administración Pública. He cursado diversos estudios de Derecho Tributario y Asesoría Fiscal. Mi afición por la escritura ha estado siempre latente, escribiendo de forma amateur y realizando diversos cursos tales como: “Creación del personaje en la novela”, “Un relato de terror contemporáneo”, etc. impartidos por el profesorado del Taller de escritura Fuentetaja, convocados por “El Portal del Lector de la Comunidad de Madrid.

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