
Es viernes y el cuerpo lo sabe, por eso: con su permiso…
Era fin de semana (sábado para más señas), y en el parque de la placita celebran un cumpleaños un grupo numeroso muy bien organizado, y va uno de los padres –como tantas veces–, y manda a algunos de los chavales (a los que conoce desde que iban a gatas) al bar a por tabaco.
– Decirle a Julián que os de un paquete de Lucky blando, que luego paso y se lo pago…
Los nenes van en grupo entre risas (pues alguno ya fuma a escondidas), a ver que pasa sabiendo que están haciendo algo prohibido, pero aun así su sentido de la inocencia lo hace interesante sin saber que el señor Julián, los sigue la pista desde que usaban pañal…
– ¿Qué queréis?
– Hola Señor Julián. Un paquete de Lucky para Manolo, el del taller.
– ¿DNI?
– No traemos…
– Pues entonces nada.
– ¡Señor Julián hombre que ya nos conoce y por hacerle el favor a Manolo, igual suelta una propinilla…!
– ¡A ver tú; el barbitas! ¿Tienes el DNI?
– Ya le hemos dicho que no y que estamos en el parque con los “pápas” celebrando el cumple “del Richi” y “la Noelia”.
– Toma, pero la próxima vez trae el DNI.
– ¡Vaaaale!
– ¡Y dile a Manolo que me debe dinero!
– Oki.
Esa misma mañana, una de las madres que se divertía también en la celebración vespertina, mientras preparaba la comida se dio cuenta de que se había quedado sin vino para cocinar el estofado del domingo, y le pide a su niña que baje donde la señora Rosi a comprar un «brik» de vino blanco. La niña baja contenta pues su madre confía en ella y la envía a hacer un recado con absoluta normalidad.
– Hola Doña Rosi.
– Hola Guapi. ¿Qué quieres?
– Dos barras de pan y un brik de vino blanco del barato para guisar, así me llega para dos corazones de fresa de los grandes, jijijiji…
– ¿Te lo ha mandado mamá?
– Sí claro, está en casa…
– Toma las vueltas.
– Adiós.
– Adiós bonita…
Hablamos de niños menores con 16 y 17 años, por si alguien se esta imaginando cualquier cosa.
¿Por qué recuerdo esta escena nada extraña y que de hecho a la gente normal y corriente no nos genera complejos? Porque desde ayer los menores con las edades descritas –aunque parezca increíble–, siguen sin poder comprar alcohol y tabaco (aunque se lo venda el chino Juan, el señor Julián o la señora Rosi), pero sí pueden en “Españistan” cambiarse de genero en el Registro Civil, abortar, ir al médico para que los extirpen los genitales o iniciar un tratamiento hormonal irreversible sin avisar a sus padres.
Ellos dirán que los que seguimos pensando así somos la excepción, unos carcas fachas y retrógrados. La verdad es que ser de derechas hoy es algo punk. Es mas: de hecho somos los putos G.O.E.S. de la actual sociedad podrida. Ellos sin embargo son los que la están cambiando a marchas forzadas y sin permiso creando cada vez más grupúsculos de mierda. De hecho por culpa de nuestra buena educación y valores, se libran de no recibir mas a menudo con la mano abierta aunque nos acusen de golpistas continuamente.
Son una pandillas de vagos y ofendiditos con derechos y leyes que amparan sus taras mentales para destrozar a personas entrenándolos para después reclamar su falsa protección. Nada más y nada menos, necesitan a quienes los han manipulado desde los altares de la política y lo que le cuelga en forma de chiringuitos infames.
¡Malditos sean!
¡Pero no! Yo me niego a evolucionar arruinando lo conseguido y hablo del respeto, la buena educación y la cultura del esfuerzo.
Por todo esto en el uso de la palabra y en base a la libertad de expresión que me ampara, “yo me cago en la Ley trans, en la Ley del aborto, en la Ley de la eutanasia, en la Ley educativa, en la Ley de Protección animal, en la Ley del “solo es sí”, y demás purrela legislativa que existe en nuestro país.
Pasen ustedes un buen día.

Feliz día de San Alejo.
Españistan 17|02|23

