Conversaciones en el andamio: Los abuelos al rescate. Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio: Los abuelos al rescate.

– ¿Viste lo que se la escapó ayer a la charo de la Montero?

– ¿Cuál de las dos?

– La de la PSOE.

– Pues es que paso de ella la verdad, me encrespa oírla como habla “azin” de raro.

– Jajajaja. Eso no es andaluz ni es na’ ¿Qué ha soltado ahora por esa boquita de piñón?

– Que gracias a que ellos los han subido las pensiones, ahora pueden ayudar a los hijos pagándoles algunas compras del supermercado, la luz a fin de mes o comprar las zapatillas de deporte a los nietos.

– ¿No fastidies que ha dicho eso?

– Y se ha quedado tan a gusto.

– ¿Pero no estábamos en la senda del crecimiento y la reducción del paro es histórica?

– ¡Y una leche! La ministra de Hacienda ha reconocido ayer que con ellos en el Gobierno las familias no llegan ni de coña a fin de mes. Estos desgraciados solo saben de corrupción y de generar miseria.

– ¡Anda mira! Eso mismo lo decía uno ayer por Twitter.

– Vamos a ver: los pensionistas lo que quieren es que sus hijos y sus nietos no tengan problemas y tengan trabajo, no que ellos tengan que rescatarlos y con ello seguir malviviendo. ¿Se piensan que por subirles las pensiones les van a votar o qué?

– Votarlos no sé, pero botarlos tiene pinta. Poca broma con los abuelos.

– Jajajajaja. Pásame el twitt de ese que dices y lo compartimos…

Aquí lo tienes, sale el video.

Feliz día de San Olegario.

Españistan 06|03|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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