La vuelta al mundo en un dedal (Capítulo 13). Por Guirong Fu

LA VUELTA AL MUNDO EN UN DEDAL (Capítulo 13)

«La vuelta al mundo en un dedal (Capítulo 13). A Propósito de La Vida… aún no nacida»

(a)

A Propósito de La Vida… aún no nacida.

Hay que proteger, qué duda cabe, ‘la vida animal’

-y espero que no se me entienda mal.

La vida humana, en cambio, es cosa ya muy distinta:

aunque albergue una, en su tierna entraña,

(b)

toda joven preñada, toda madurita encinta,

hasta el más primario antojo basta

para que pueda echarla a la letrina

en virtud de un poder único y colosal:

ese ‘derecho al aborto’ al que se arrima

porque así lo autoriza una sociedad… tan cabal:

(c)

-¡Cómo podrías ser libre, mujer, cómo, mi niña,

si esa vida que a tus entrañas en aferrarse se obstina

no pudieras, a tu libre albedrío, dejar vivir… o matar!

El argumento, como ven, es de una claridad que alucina;

imposible a tanto ‘sentido común’ poderse UNA negar.

(d)

Y si bien algunas acaban por negarse, es verdad,

será que son unas pobres sensibleras, acaso algo lelas,

y a las que acaba pudiendo… su penosa debilidad!

Otras, más sensatas, más audaces, con más fuerza de voluntad

y el inestimable apoyo del feminismo de izquierdas…

(e)

y de derechas, terminan por ejercer -se impone al fin su inteligencia-

el sublime, libérrimo y sacrosanto derecho a abortar!

Mujeres valerosas, al cabo, que prefieren comprarse

un perrito o una gatita, un canarito o una lorita,

en vez de permitir que la vida que en su seno ahora germina

(f)

puedan, como madres dichosas, algún día abrazar.

Y aunque dichosas madres no fuesen, al cabo, por algún mal azar,

¡a cuántas madres SIN HIJOS dichosas no harían,

gracias al regalo incomparable de su preciosa maternidad!

(g)

¡Cuidado, sin embargo, con quién la ley de Protección Animal infrinja:

le caerá una tan fuerte encima, que se le va a deslomar:

cómo podría nadie que HUMANO a sí mismo se diga

tener en tan baja, tan deplorable estima

a cualquier bestezuela querida, a cualquier adorable animal!

(h)

-Oiga usted, y disculpe:

Y un ser humano, que, frágil e inerme,

se sigue aferrando a la vida… que le dio otra vida, ¿Qué DERECHOS tiene?

-¡Cómo, por Dios, me va usted a comparar!

-Ya me sabrá disculpar:

a veces, mi mente enfermiza

con el ‘sentido común’ debido no atina.

(i)

-¡Pues acuda, deprisa,

a un ‘psiquiatre’ feminista,

y deje ya de incordiar!

-(¡Ah! Debo reconocer,

con gran desasosiego,

que estoy hecho a la antigua

y no valgo un cuerno

para ‘la auténtica libertad’:

¡EL ABORTO como derecho

magno, radical, ineludible

(j)

de la más sana, generosa, solidaria

y avanzada humanidad!

En fin: no perdamos todavía la esperanza;

seguiré buscando, sin prisa pero sin pausa,

a quienes piensen como yo… en algún lugar:

si no es POR CADA VIDA HUMANA,

¿por quién vale aún la pena… LUCHAR?

(k)

¡Y bien!: POR LA LIBERTAD

de SEGUIR SIENDO humano

se lucha en Ucrania:

Pese a su heroicidad,

¿Cómo solos les podríamos dejar,

aunque creamos que su humanidad

nos pilla un poco lejos?

Y por LA LIBERTAD, asimismo,

de LLEGAR A SER HUMANO

pugna LA VIDA DE UN FETO

-sin siquiera él saberlo-:

(l)

¡Cómo tan sublime, tan divina hazaña

podemos, a medio camino, nosotros truncar!

Aunque creamos, sí, que su HUMANIDAD

nos pilla… un poco lejos,

se halla, ella, en verdad,

a un solo paso de nuestra

sana, generosa, solidaria

y avanzada HUMANIDAD.

(m)

¿Pretenderemos seguir ignorándolo

o querremos al fin saberlo?

Otros vendrán… y nosotros nos iremos;

pero la única verdad

es que no por mucho tiempo más

los humanos podremos

a nuestra propia conciencia seguir ajenos.

Si seguir llamándonos HUMANOS queremos.

A Propósito de La Vida… aún no nacida

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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