A propósito de la Barcelona de Colau y el buenismo de nuestros políticos, pidamos ya la licencia de armas. Por Rodolfo Arévalo

Andy Warhol, 'Pistola'. 1981. Acrílico y serigrafía
Andy Warhol, ‘Pistola’. 1981. Acrílico y serigrafía. A propósito de la Barcelona de Colau y el buenismo de nuestros políticos, pidamos ya en la licencia de armas

“A propósito de la Barcelona de Colau y el buenismo de nuestros políticos recuerdo una historia personal sobre mi madre y la licencia de armas”

A propósito de la Barcelona de Colau y el buenismo de nuestros políticos recuerdo una historia personal sobre mi madre y la licencia de armas. En los años setenta mis padres estaban destinados en Italia, concretamente mi padre era el Cónsul general de España allí. Tenían un pisito en el centro de la ciudad, vamos una casa corriente y moliente. Mi madre que es una persona muy intuitiva y que sabía de sobra lo que era Italia en aquel entonces, un país en el que la ley se la pasaba la mayoría de los habitantes por la entrepierna y más en Nápoles, que era puerto y lugar ideal donde pasar las mercancías robadas inmediatamente a alta mar le dijo a mi padre que deberían vallar una ventana que daba a la cocina y a la que se podía acceder desde el exterior de la casa, en concreto desde un patio central sin mucha dificultad.

Mi madre no estaba impresionada por estar en el país de la Camorra, ni de la mafia, ni de las tangentes, y mordidas políticas y de negocio, no. Mi madre y mi padre no eran ricos, vamos mi padre era funcionario de carrera del Ministerio de Asuntos Exteriores y como tal tenía su sueldo. Cierto es que el estar fuera de España le era beneficioso, puesto que cobraba más lógicamente, pero nada de este sueldo lo hacía rico. Así que tenían pocas cosas de valor algunas joyas de mi madre, adquiridas con esfuerzo y con el tiempo a su padre que era joyero y le daba cosas a muy buen precio y una cubertería de plata que sacaban cuando tenían una fiesta de representación del consulado.

El caso es que por H o por B dieron una pequeña fiesta de año nuevo en la casa a la que dado que estábamos allí mi hermana y yo, invitaron a unos amigos jóvenes que trajeron a muchos más. Al final resultó un fiestón con más de cincuenta personas, jóvenes pero adultas. Alrededor de los veinte años el promedio.

Pasaron las fechas de Navidad y año nuevo y volvimos a España mi hermana y yo mismo a seguir estudiando. Vivíamos solo en casa en aquella época. Una noche recibimos una llamada telefónica de mi madre que nos dijo, que nos avisaba para que no nos alarmáramos al día siguiente, porque sabía que publicarían la noticia de que la residencia del Consulado General de España en Nápoles había sido asaltada y robada. Cree la policía que en ese grupo estaría el que dio el soplo, para un asalto pero vaya usted a saber. Mi madre me dijo que cuando regresara a España unos días después nos contaría la historia.

Las famosas pistolas de Warhol llevaqn en exposici´pon más de veinte años
Las famosas pistolas de Warhol llevaqn en exposici´pon más de veinte años

“Sin ningún miramiento sabiendo que era una persona añada ya, la empujaron, la tiraron al suelo, la amordazaron y la dejaron atada y tirada en la cocina, donde estaba preparando la cena”

Efectivamente fuimos a buscarla al avión de Iberia que llegaba desde Nápoles a eso de las nueve de la noche y durante la cena nos contó el atraco. Al parecer los ladrones habían entrado por la ventana de la cocina, como ella había predicho al llegar a la casa, todavía no habían puesto los barrotes. Cogieron a la mujer que trabajaba en casa y que era mi tata de toda la vida, también lo había sido de mi padre muchos años antes y sin ningún miramiento sabiendo que era una persona añada ya, la empujaron, la tiraron al suelo, la amordazaron y la dejaron atada y tirada en la cocina, donde estaba preparando la cena.

Afortunadamente salvo alguna contusión no tuvo nada de importancia. Más tarde los cuatro individuos que entraron en casa se trasladaron sin hacer ruido al cuarto de estar en el que mi madre oía la radio. En la habitación entró un hombre encapuchado que la encañonó con un nueve largo y le dijo que no dijera absolutamente nada o estaba muerta. Mi padre estaba aquella tarde en el consulado y no volvía hasta unas dos horas después. Ataron también a mi madre y la amordazaron, luego para que no escapara la metieron en un armario empotrado y cerraron la puerta mientras ellos se dedicaron a desvalijar la casa.

Afortunadamente para mi madre el armario en la que la habían encerrado, comunicaba directamente con las puertas de otro armario que daba a otra habitación paralela y que estaba pegada al cuarto de estar. Ni corta ni perezosa mi madre se deshizo de las ligaduras de las manos ¡menuda es mi madre!, la he visto darle un bofetón y tirar al río Zaire a un negro de metro ochenta que intentó robarle el bolso años después, entre el regocijo del público, así que no es extraño lo que hizo.

Usted verá lo que hace pero yo voy a ir armada para defenderme en este país con licencia de armas o sin ella.
Usted verá lo que hace pero yo voy a ir armada para defenderme en este país con licencia de armas o sin ella.

“Usted verá lo que hace pero yo voy a ir armada para defenderme en este país, si le gusta y me da licencia llevaré el arma legal, si no la llevaré ilegal”

Tras soltarse del todo salió por la otra habitación y de ahí a la puerta de entrada por la que salió y fue a avisar al portero. Se confundió de telefonillo por los nervios y dándose cuenta los ladrones de lo que pasaba, la volvieron a coger y subir a casa, encerrándola. Pobres bobos en el mismo lugar, del que volvió a escapar esta vez teniendo éxito en su huida y aviso. Al final todo acabó en un robo y un gran sentimiento de impotencia de mi madre que padeció una gran depresión. Repuesta de aquello volvió a Italia y pidió al comisario de la prefectura que le otorgara licencia de armas. Este se negó a lo que mi madre le dijo “Usted verá lo que hace pero yo voy a ir armada para defenderme en este país, si le gusta y me da licencia llevaré el arma legal, si no la llevaré ilegal así que usted verá”.

El comisario lo pensó dos veces y desde entonces en el extranjero mi madre tuvo licencia de armas. Ya en los siguientes destinos de mi padre los dos llevaban licencia de armas y en un país tan complicado como el Zaire hasta yo mismo llevaba un arma por si las moscas. No hay nada como la humillación y la impotencia de una víctima para conseguir que esta se empeñe en ir armada. Se oye mucho en España lo de los atracos con violencia en domicilios y en Barcelona las peleas y agresiones están a la orden del día.

“A ver si al final por no tener licencia de armas empiezan a meter a personas no delincuentes en la cárcel. Basta ya de tanto negocio y mamoneo político”

Los políticos que tenemos tendrían que dejarse de gilipolleces y empezar a poner un poco de orden. Babear con un buenismo de bebé estúpido no arregla los problemas de la gente. Agravar las penas de los delincuentes, contemplar la reincidencia, deportar a los extranjeros que delincan y cosas por el estilo o dentro de poco mucha gente con arrestos hará lo que le dijo mi madre al comisario y estará completamente justificado. A raíz de las declaraciones de opereta de una persona del gobierno hace poco acerca de que los extranjeros desconocen la ley, debieran de ponerlos en sus países, porque que yo sepa y recuerde el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. A ver si al final por no tener licencia de armas empiezan a meter a personas no delincuentes en la cárcel. Basta ya de tanto negocio y mamoneo político y no esperen a que esto les estalle en las manos. Luego lo lamentarán. Ya les digo, Barcelona mismamente.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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