
La eurodiputada española Clara Ponsatí intentó ayer organizar un drama político y le salió un sainete costumbrista.
Las “masas” que la aclamaban, debidamente convocadas y subvencionadas, no pasaban de un par de docenas de desocupados y su paso por las dependencias policiales duró menos que una película de los hermanos Cohen, aunque por si acaso se topaba con algún agente de la autoridad excesivamente celoso de su deber iba armada con su chaleco antibalas en forma de acreditación del Parlamento europeo.
¡Esta mañana Clara Ponsatí ha vuelto ya a Bruselas que hay pleno y no fuesen a quitarle las dietas si no asiste!
