Conversaciones en el andamio. El Rey cajonero. Por Francisco Gómez Valencia

El Rey cajonero.

«Señor, recuerde que usted no tiene necesidad de hacer el payaso como hace el presidente del Barça. ¡Por amor de Dios… no nos toque los cajones!»

No señor, no. Usted no tiene necesidad. Usted es el Rey de los españoles, no un cualquiera tocando el cajón flamenco. Para reyes imbéciles ya esta el inglés.

Usted se debe con rigor al protocolo que no debería poner nunca en cuestión, pues es lo poco que lo mantiene aún ahí. Ya sabemos que usted se hace el cercano, el amable y el discreto cerca del populacho al que recomienda la agenda 2030 y lo que le cuelga porque hay que subsistir.

También conocemos que es ejemplar e implacable con los suyos ante la corrupción, además de amable con sus hijas y su regia Madre a las que protege de los trols que le dictan sus discursos y monitorizan sus movimientos.

Usted, señor no tiene porqué emular a un comparsa cual palmero de Camarón, José Mercé o el Tomatito porque mientras hace el moñas al lado de su contraria (la republicana), no se habla de lo importante.

¡Menos mal que siempre nos quedará la gran Anita Obregón…!

Señor, recuerde que usted no tiene necesidad de hacer el payaso como hace el presidente del Barça ¡Cago en diez! Usted bastante tiene con ser quien es, no por la gracia del espíritu santo sino del pueblo que lo permitió nacer como heredero de la corona, pero:

¡Por amor de Dios… no nos toque los cajones!

Aquí el video cortesía de un amigo…

Conversaciones en el andamio. El Rey cajonero.

Feliz día de San Juan Clímaco.
Españistan 30|03|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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