¡MUY BUENOS DÍAS!
Abrimos la mañana de este último jueves del mes de abril, con la colaboración de un lector. Le conoceréis sobradamente, ya que redacta un importante blog: Españoles en las Indias en el que pone un gran empeño para su divulgación. Os hablo de Félix López García.
Últimamente muestro al lector varias obras del mismo autor para su elección y en este caso, ni una ni otra, ha elegido la que a continuación os muestro. ¿Cómo decirle que no? Un reto más y evidentemente al ser del artista del que quería sacar una pintura, pienso que es una muy buena elección.
Debido a que se ha extendido un poquito más de la cuenta en sus letras, haré algo más cortito y compensará la balanza, dejando el protagonismo a Félix.
Michael Taylor. Nace en Worthing, Sussex 1952. Se graduó en la Escuela de Arte Goldsmiths, BA Hons (Londres), completando sus estudios en la Escuela de Orfebres de Arte. Su técnica casi roza el hiperrealismo. Reconocido y cotizado por coleccionistas públicos y privados. En el año 2001 fue elegido miembro de la Royal Society of Portrait
Painters.

Sir John Tavener. Por Félix López García
Todo el Universo está en movimiento, y el tiempo nunca se detiene. Pero hay un punto fijo e inalcanzable que nos da sentido al dirigirnos hacia él. Quienes lo viven con mayor intensidad son las personas creativas, aunque sepan que es un espejismo.
Algunos clásicos fueron muy críticos con la naturaleza humana y con el valor de la vida. Calderón de la Barca: “La vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Y Shakespeare llegó a decir que “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido”. Pero hay filósofos vitalistas, como Camus, y personas luchadoras que resultan creativas, logrando de esa manera tener una existencia plena.
Cualquier cosa que uno observa detenidamente resulta interesante. No importa que existan obstáculos, como la fugacidad de lo creado, que pasa de moda, y la capacidad sexual, que se agota pero no apaga el deseo (como lamentaba Shakespeare). Los budistas destruyen los trabajosos y bellos mandalas, porque todo es pasajero y quieren ejercer el desapego, pero no paran de hacerlos. Quizá lo más sólido y permanente sean los logros de los
inventores y de los científicos.
Algunas personas tienen la suerte de creer religiosamente en una vida eterna, como John Tavener, el personaje (fallecido en 2013) que vemos muy pensativo en el cuadro pintado por Michael Taylor. Era un compositor inglés que triunfó con su entrega a la música. Los artistas ven más debido a su capacidad de observación, y valen para ambos las siguientes palabras de Taylor: «Veo mi obra como un proceso de toda la vida, ya que se trata de la contemplación, la reflexión y la producción”. Y añade palabras de Mary Rose Beaumont (historiadora del Arte): “Las obras no solo registran lo que se ve, sino también los pensamientos y sentimientos que no son visibles”.
Sir John Tavener. Por Mila Soyyo
Componer una obra, música clásica en un corazón
cuya espiritualidad se alza profundamente en su razón
siendo cálida su persona, leal y de buen humor
aún estando enfermo, sirva esta obra como recuerdo al compositor.
Y sentado, lápices a un lado, se evade tranquilo con la inspiración
sus manos reflejan la obra manuscrita, religiosa, saliendo de dentro
esa obra maestra, la que nadie muestra, son horas latiendo
el tic tac imparable, a él no le importa, es su vida , su pasión.
Tavener, compositor contundente, analiza a la gente más allá de ese flash
que cualquiera puede hallar.
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Aquí pongo fin, al saludo de la mañana, agradeciendo a Félix López su colaboración en el día de hoy, y también agradezco a Manuel Artero la oportunidad de permitir que esto sea posible.
Desde vuestra revista digital La Paseata deseamos a todos los lectores que tengáis un fantástico día.
MMB

