
La vuelta al mundo en un dedal. Capítulo 25: Sánchez va por buen camino… Todo lo que se propone, lo acaba logrando
(a)
Hay que reconocer que Sánchez va por buen camino;
todo lo que se propone, lo acaba logrando:
se obstinó, el tío, en destruir a su su partido,
y, del PSOE, apenas los cimientos están quedando.
(b)
Todo ello fue, claro, a más gloria del sanchismo,
que casi dos legislaturas España ha gobernado,
llevando a cabo, en todo, tan extremos cambios,
que a la nación no la reconoce ni la madre que la ha parido.
(c)
Sí, ya sabemos que dichos cambios para mal han sido;
pero el poderío narcisista -debemos aquí recordarlo-
tiene mucho de azaroso y tiene mucho de capricho:
se mueve siempre al soberbio vaivén de don Narciso,
que nada tiene que ver con los intereses del Estado.
(d)
Con todo, los Narcisos, es asunto bien comprobado,
son seres harto mudables y de los más antojadizos:
llega punto en que hasta se cansan de su ‘reinado’
y destrozan su ‘corona’ a golpe limpio contra el piso.
Y, en efecto, Sánchez Pérez-Castejón al fin tal hizo,
(e)
pues sus narcisistas ojos ha puesto en más importante cargo;
y aunque nadie sabe aún ante qué nuevo espejo el trasero se ha mirado,
a buen seguro habrá cedido al profundo hechizo
de contemplar una vez más a su propio Narciso,
y a sus pies habrá caído, rendido… y enamorado.
(f)
A saber, pues, si ha dicho cargo se habrá ya postulado;
pero ello es lo de menos, si está, el ostentarlo, en su destino:
con su pedazo resiliencia en la cabeza o bajo el brazo,
se habrá dicho ya a sí mismo, a no dudarlo: «¡Es todo mío!»;
(g)
y nadie habrá en el mundo ya que le discuta EL CARGO.
De ahí, pues, señores; de ahí, mis queridos amigos,
la pereza y la atroz desidia con que las generales se ha tomado:
quiere perderlas… de todas, todas! ¡Ténganlo claro!
Al punto que las considera ya ganadas por sus enemigos:
(h)
‘la gran ola reaccionaria’ en la que, de repente, España toda se ha sumido,
así como toda ‘la porquería’ con que hasta hace cuatro días ha gobernado.
Su mayor anhelo, en suma, se halla próximo a verse cumplido:
va a deshacerse, prontamente, de una presidencia que ya le pesa;
(i)
pues no en vano considera que es, éste, un país desagradecido
que en modo alguno ha sabido nunca calibrar
la bondad de su corazón… ni el alcance de su magna tarea.
«¡Váyanse -se dice, ante el espejo-, todos ellos a la mierda;
que hora va siendo ya de que se cumpla mi más alto destino!»
(j)
Y bien claro queda que cualquiera que su ‘destino’ sea,
no se encuentra ya ni en la derecha ni en la izquierda;
sino allá en la cumbre más elevada, como merece un ser cuasi divino
y del que nada sabe aún la chusma infame que la tierra puebla.
(k)
«¡Nada dejo atrás -se dice-, sino un alto deber cumplido!»
Respecto del cual, obviamente, no espera
sino que LA HISTORIA se lo ensalce y agradezca.
Y se lo reconozcan, claro, amigos lo mismo que enemigos;
que habrían de ser muy mezquinos si así no lo hicieran:
(l)
pocos mandatarios supieron llevar a España tan cerca del abismo.
¡Y hete aquí, sin embargo, que aún no se ha hundido!
Dejemos, pues, al eximio hombre, al sublime Narciso,
ensimismarse en graves y hondas cavilaciones.
Y preocupémonos nosotros, criaturas simples, seres sencillos,
(m)
en ver el modo de que Su Sanchidad no nos jorobe las vacaciones;
pues salta a la vista, señores, que a él le importan un pito.
Deseémosle, tan sólo, la mejor de las suertes en sus nuevas y gloriosas funciones:
acaso de ello dependa que el eje del planeta no se mueva más de lo debido:
(n)
aseveran los entendidos
que si, en efecto, tal sucediera,
podríamos irnos todos a la mierda
antes de que acabe el siglo.
¡Oremos, pues, para que don Narciso
triunfe en su nueva carrera
y que Dios no quiera
que se le tuerza… EL DESTINO!
-¡Amén!
-¡Eso, amén, amén; así sea!

