
«Este maldito gobierno sigue sin reconocer la peligrosidad que lleva aparejada la profesión de Policía Nacional, o de la Guardia Civil»
En esta vida no todo es política, o al menos no debería serlo, pero en esta época, negra y sombría, que nos está tocando vivir, por desgracia lo es.
Hace unos días ha muerto un servidor del orden público, un Policía Nacional. Este tipo de hechos se vienen produciendo mucho más a menudo de lo que muchos piensan. Vivimos en un lodazal donde lo que no sale en las teles del régimen sanchista no existe, y cuando sale, lo hace envuelto entre otro tipo de delitos, con lo cual un problema de suma importancia pasa desapercibido. Tampoco lo verán en las tertulias políticas, dado que, si lo hiciera, los lacayos del poder atacarían a los que sufren en sus carnes el desamparo de un gobierno cuyo comportamiento con las fuerzas del orden estatales es como poco inane, inútil e indigno.
El actual gobierno huye de ese tipo de noticias, generalmente por no tener que dar explicaciones a una ciudadanía que en la mayoría de los casos suele dar la espalda a lo importante, y mucha más de lo necesario a lo accesorio. Maldita táctica donde se condena a los encargados de velar por el cumplimiento de la Ley, mientras se disculpa al agresor, ora por su origen, ora por su religión, ora por cómo le ha maltratado la vida. Cualquier memez antes que el sentido común, cualquier argucia para no desertar de un buenismo tan falso como teatral.
Buen ejemplo sería el de una sujeta llamada Susana que, ante la noticia del apuñalamiento de cuatro criaturas, dirige la atención al partido que supuestamente se verá beneficiado por el terrible suceso. No hay que ser muy avispado para no ver la relación que esta indigente moral quiere establecer entre el partido francés, y su homólogo, que no igual, el partido español VOX.
Que el actual ministerio del Interior, cuyo gobierno ha velado y legislado mucho más a favor del mundo del hampa, que a favor de los que están encargados de combatirlo, es tan indignante como repulsivo. Desde violadores pedófilos y pederastas, malversadores de signo golpista, a ladrones con pedigrí progresista, pasando por chusma foránea cuya “única defensa” es el credo religioso que profesa. Cómo no se va a poder criticar a este gobierno, si hasta el partido afín a esta lacra, la «fenecida» ETA, ha impulsado y firmado una basura de ley que oculta y blanquea gran parte de su historial criminal.
Un gobierno que se precie de ser moralmente digno, nunca debería pactar con el partido del jefe de los criminales, y si así fuera, que alguien nos explique como puede cumplir y hacer cumplir la Ley sin que sus miembros enrojezcan de vergüenza.
Todo aquél que se molesta en estar informado, sabe lo que es una pistola Taser, sobre todo los que la necesitan para desempeñar su función como agentes de la Ley. Que a estas alturas el gobierno no haya dotado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de tales defensas, no sólo indigna a los que la necesitan para cumplir su función, sino también a la ciudadanía que está comprometida con ellos, y que les respalda al mil por cien como no podía ser de otra manera.
Este gobierno, el mismo que periódicamente financia material policial a la Gendarmería marroquí, es el mismo que no dota a nuestras fuerzas policiales de lo imprescindible para que cumplan su cometido, sin tener que llegar al absurdo de caer ante un sujeto armado con un cuchillo.
El mismo gobierno que dilapida caudales públicos en memeces y sandeces hartamente contrastables, niega a Guardias y Policías el material imprescindible para afrontar su ya de por sí peligroso trabajo. No se puede caer tan bajo, el ministerio de Marlaska sí puede.
Una Taser cuesta entre 1.100 y 1.400 euros, lógicamente para un gobierno el precio puede bajar de forma considerable. Pero al parecer este gobierno, como los anteriores, prefieren que los Policías o Guardias trabajen en desventaja ante la chusma delincuencial, hasta el extremo de tener que perder la vida tras tratar inútilmente de detener a un agresor armado con un cuchillo.
Algunos dirán que portan su arma reglamentaria para defenderse, lo que esas gentes ignoran es el calvario que algunos agentes del orden han tenido que afrontar tras haber hecho uso del arma reglamentaria en legítima defensa, o para defender sus vidas. Las palabras de uno de sus representantes sindicales así lo han explicado, mientras tanto este maldito gobierno sigue sin reconocer la peligrosidad que lleva aparejada la profesión de Policía Nacional, o de la Guardia Civil. Al parecer la peligrosidad sólo la sufren otras policías, dado que cobran bastante más, y gozan de más privilegios, eso sí, pagados por todos los españoles.
De las policías de partido no cabe comentar nada, al menos no lo haré si no es en presencia de un abogado. La gente decente, quiere policías eficientes, no héroes muertos, las familias de los agentes asesinados quieren a sus esposos o padres vivos, no una medalla que les dé derecho a visitarlos en el cementerio.
Para muchos políticos, más de los que nos creemos, la vida de un Policía o Guardia Civil, vale mucho menos que la de una basura que no respeta la vida de nadie. Aunque lo que queda meridianamente claro es que para la ciudadanía que paga a estos políticos, prefieren que el que salga peor parado sea el delincuente, y sano y salvo el agente de la ley.
Lo que el que suscribe tiene muy claro, es que hasta que nuestros Guardias y Policías tengan los medios adecuados para salvaguardar sus vidas en el desempeño de su trabajo, los máximos responsables de sus muertes o daños, serán los políticos que circunstancialmente estén en el gobierno.
