
Una noche de 1993 en la sala Caracol Paco de Lucía resumía frente a los Habichuela los secretos del mercado del flamenco en España. «Aquí hay treinta mil aficionados, no hay más«. Luego se demostraría que eso no era necesariamente así. De pronto, un disco traspasaba esa frontera y vendía una barbaridad de discos. Le ocurrió en 1996 a La Niña Pastori con su primer disco «Entre dos Puertos«.
Con apenas doce años, el cantante Camarón de la Isla la presentó en el Teatro Andalucía de Cádiz, quedó tan fascinado que en mitad de un concierto le pidió que actuara con él. Su posterior traslado a Madrid y su entrada en la discográfica Sony Music impulsó definitivamente su carrera.
Su voz, su nervio y el compromiso con sus raíces han hecho de ella una de las artistas más respetadas y laureadas de nuestra música, y muy especialmente en el universo del flamenco. Hablar de Pastora Soler es hablar de una artista dotada con una voz prodigiosa con una carrera larga y extensa. Fue de esas niñas andaluzas que pisan los escenarios desde los ocho años cantando coplas. Con esa voz y ese talento actuando merece sin lugar a dudas que se le reconozca mucho más su trabajo tanto a nivel nacional como internacional.
Pastora Soler, es una garganta única y camino de ser irrepetible. Los primeros discos de Pastora, publicados en 1994 y 1996 se basaban en la copla, que ella canta como nadie: “Estas coplas, nuestras coplas, vuelven a nacer en la voz de Pastora Soler, y las saca de pila un padrino que se llama Rafael de León, aquel que tenía un barquito de cantares que era la envidia del mar” (Antonio Burgos).
Pastora Soler, posee bajo mi punto de vista la mejor voz de toda España es decir para mí es la mejor cantante de la música popular que actualmente hay en nuestro país, con permiso de Luz Casal. Su versión a dúo de “Desde la Azotea” un tema perteneciente a “Bajo tus alas” (2018), un álbum de Niña Pastori, es una de mis debilidades.

