
«Desde el 23-J la melancolía se ha instalado entre nosotros con una certeza, lo ha hecho en forma de dictadura»
Dicen que la tristeza suele anteceder a la melancolía, y que cuando la primera desaparece, no tarda mucho en emerger la predisposición a la alegría, o eso creíamos. Lo malo en este caso es que el péndulo ha oscilado hacia el lado que no queríamos. Desde el 23-J la melancolía se ha instalado entre nosotros, ha venido para quedarse por algún tiempo, no sabemos hasta cuando, pero tenemos una certeza, lo ha hecho en forma de dictadura.
Fuimos unos pocos los que empezamos a señalar la deriva totalitaria de este gobierno hacia una dictadura, de momento blanda, pero no se fíen, será tan dura como cualquiera de las sudamericanas. Admito que quizá no se asesine al estilo etarra, pero sí civilmente, como viene sucediendo en Cataluña y Vascongadas desde hace ya muchos años.
Hoy día, la práctica totalidad de los organismos estatales están en manos del dictador, dentro de poco habrá caído la justicia, justo cuando algunos empiezan ya a darse cuenta de la magnitud del problema en el que, sin duda alguna, nos hemos dejado atrapar como ciudadanos cobardes que somos.
En el día de ayer el dictador volvió a vanagloriarse de tener bajo su control los votos de ETA, del golpismo catalán y de toda la manada que le apoya. No es mi intención insultar, sino definir el soez comportamiento de una serie de sectarios y totalitarios que, al abrigo del dictador, no paran de insultar a los que no les hemos votado. Cuando hablo de manada lo hago en legítima defensa, el dicho ”Respeta y serás respetado” lo han volado ellos, la extrema izquierda social comunista y la recua que les secunda.
El dictador dispondrá de España y su contenido a su total y terrible antojo, también lo hará con todos nosotros, lo lleva haciendo desde que es presidente. Mención especial y Gran Copa de Cartón Piedra, al Tribunal Constitucional, reconvertido en el living particular del dictador. Patética institución a la que habría que haber entrecomillado desde el momento en que los políticos pudieron nombrar a los jueces que quizá tendrían que juzgar a dichos políticos.
Cómo entender si no, que la mayoría actual ejerza como benefactora del que les nombró, dejando a un lado la ley, y la honorabilidad que a todo juez formal se le presupone. ¿Es ético que quien se sentó en el consejo de ministros actual pueda votar en contra de un recurso a una ley en la que participó siendo ministro? ¿Es ético que un reconocido miembro del socialismo presida dicho tribunal? ¿Qué credibilidad puede tener quien desde siempre se distinguió como enemigo acérrimo de la derecha, y por tanto servidor empedernido del sanchismo actual? Presidir un tribunal de parte, ni es digno ni es democrático.
Ni las formas ni los modos son los adecuados, más bien obedecen a otros tiempos donde las checas se constituían en salas de justicia y los verdugos en jueces y fiscales. Por cierto, echo mano de una página de nuestra más terrible historia, la que me apetece, sin más.
Terrible futuro el que nos aguarda, en manos de golpistas y terroristas, con el dictador como albacea y gestor de su genocida traición. Derruir una Nación como la española debería ser labor imposible, en estos momentos y bajo las circunstancias actuales es terriblemente fácil. Lo están haciendo a plena luz del día, con total alevosía y premeditación, alardeando sin ningún complejo de su traición
La extrema izquierda guerra civilista que nos pisotea, nunca tuvo una denominación más exacta, ni tiene principios ni tradición democrática, es más, es totalmente contraria a esta forma de gobierno. El social comunismo no profesa la democracia, se aprovecha de ella, siempre fue así. Cuando gana, aunque sea de forma tan pírrica y escuálida, es el pueblo el que mayoritariamente le ha votado. Cuando pierde, agita las calles, saca a sus matones e incendia la convivencia y la democracia. Para estos tipos la democracia es el método, nunca el fin.
El dictador, pese a perder las elecciones del 23-J, esa misma noche alardeaba de haberlas ganado, ninguneando y despreciando al claro vencedor. Mientras el vencedor se presentó a su investidura con 172 apoyos, siguió siendo despreciado e insultado por el partido perdedor. Ayer mismo, el dictador se presentó ante el Rey con 152 apoyos, 20 menos que Feijóo, despotricando contra todos aquellos que así se lo señalaban. La impostura de este sujeto pasará a los anales como el comportamiento más corrosivo siniestro y letal de la reciente historia de España.
El dictador irá en perfecta comandita con el asesino Ternera, el golpista Junqueras y el forajido Puigdemont, la peor escoria desde Largo Caballero. Lo que antes eran embustes y mentiras, hoy día sabemos que era cinismo y premeditación, donde pensábamos que había un poso de cursilería e idiocia, con terror comprobamos que era maldad y traición.
El peor servicio que un político puede hacer a la nación que dice y pretende gobernar, es traicionarla, y venderla al mejor postor. Aterra pensar qué sería de España en manos de un político como este cutre y desvencijado dictador, si fuera el presidente de la república. El sueño húmedo de un granuja, el mejor deseo de un felón, la aventura perfecta de un canalla, el empeño esperpéntico de un puto dictador.
Próximamente asistiremos al sepelio de la justicia, ni se admiten coronas, ni rezo alguno. La familia no recibirá, siempre quiso ser huérfana. El cadáver será conducido hacia los jardines de la Moncloa donde sus benefactores harán bromas y chanzas sobre cómo quedó el cadáver. No se ruega ninguna asistencia, Ternera, Junqueras, Puigdemont y el dictador velarán el cadáver.

