Alto y claro. Por Antonio E.

Alto y claro

«Los tentáculos del dictador han llegado a todas partes, o a casi todas. De lo que quede de justicia depende que España siga al menos viva»

Lo que ha sucedido este último viernes 13 de octubre, no por esperado, deja de ser repulsivo. Nunca será suficiente repetir y recalcar hasta la saciedad, si es necesario, lo que las pocilgas mediáticas del sanchismo ocultan, ni señalar con el dedo a los chequistas profesionales que con embustes y patrañas tratan de justificarlo. Para la calaña de la izquierda extrema sólo existe lo que ellos señalan, el resto es pura invención de la derecha.  

Por tanto, sólo cabe señalar que aquel que necesita servirse de comisarios políticos al frente de su política de comunicación para cometer todo tipo de arbitrariedades, no es un demócrata, es un totalitario, o si lo prefieren, un dictador. 

El miserable que se hartó a decir que nunca pactaría con Bildu (“si quiere se lo repito ocho o veinte veces”, llegó a decir el felón), no sólo pactó su presidencia anterior con ETA, sino que acaba de escenificar y poner su posible presidencia a los pies de los criminales etarras. Siempre dije, y escrito está, que Bildu es ETA, que sigue las órdenes de ETA, y que el mando político y criminal de ETA continúa en manos de los mismos criminales de siempre. 

Es ETA quien confecciona sus propias listas electorales, por tanto, quien pone a sus propios criminales, delatores señaladores y chivatos para que su propio populacho pueda votarlos. No hay pintura suficiente en el universo para blanquear a estos criminales, lo que sí hay son políticos que cimentan su propio bienestar en la existencia de dichos terroristas, aprovechándose cínicamente de sus votos para así perpetuarse en el poder. 

La trayectoria de este fétido y pútrido dictador, desde el primer segundo de su mandato, empezó apuntando a la deriva que ha terminado en la vergüenza que supone que su poder descanse sobre las lápidas de casi mil españoles. ¡Qué gran hazaña! ¡Qué gran logro! Pactar con asesinos, el gobierno de España. ¿A nadie de la banda sanchista se le va a caer la cara de vergüenza? Sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que no. Para que se les cayera la cara de vergüenza antes deberían tenerla, y estos individuos no la tienen, a decir verdad, nunca supieron en qué consistía ni quisieron saberlo. 

Grandioso y exitoso final para el social comunismo español, servir de escabel para que las ratas etarras y otros reptiles viscosos y repugnantes reposen sus rabos y hocicos sobre el puño y la rosa. Apoteósico final, digno de quien se ha servido de criminales, golpistas y ladrones para pisotear los derechos de la Nación española. Mimetizarse con la escoria imprime carácter, a esta gentuza les sobra por toneladas. 

Dónde quedan las protestas de Fernández Vara, en que agujero se han ocultado las de Page, en que madriguera están escondidas las de Lambán, en que puto zulo están las de tantos culos, estómagos y coños agradecidos, palmeros y junta letras subvencionados para expandir la ponzoña de su mantenedor. Dónde reposa el espantajo cadavérico de la dignidad de un presidente del gobierno de España, desde ayer lo sabemos, en alguno de los urinarios de cualquier herriko taberna. 

Dije hace tiempo, y escrito está, los que me conocen lo saben, que si hoy día, Dios quiera que no y Ternera no lo necesite, el terrorismo nazionalista vascongado cometiera un atentado mortal, con el resultado de veinte, cien o mil víctimas mortales, los planes de este indecente dictador, no cambiarían un ápice. Este dictadorzuelo no ha llegado hasta aquí ni ha cometido lo que ha perpetrado, para que cualquier insignificancia altere sus planes, si por insignificancia para él se entiende, la vida de millones de españoles. 

Como también dije y escrito está, que este miserable nunca iba a convocar elecciones limpias y democráticas, sabedor de que, si perdía, todos sus planes podrían verse alterados. A lo que aconteció me remito, ni una coma más, ni un solo punto menos.  

Mi opinión es mía, de momento libre, propia e intransferible, tan digna como la de cualquiera, incluidas las de aquellos que no piensen igual. Por donde no paso es por igualarla a la de aquellos que desde hace casi dos décadas cambiaron la decencia por poder, la dignidad por dinero y la hombría de bien por treinta monedas de barro.  

¡Basta ya de callar ante tanto bandido y degenerado! De agachar la cabeza ante tanto déspota, de creerse a pies juntillas el discurso de un embaucador. De formadores de opinión, cuyos negros ropajes recuerdan lo peor de las páginas más negras de nuestra historia. Constituir hoy día tribunales de excepción en los platós de televisión es un hito, sólo al alcance de aquellos que tienen el dinero por ideología, dejando que su morralla de a pie les haga el trabajo sucio.  

De togas «enguarradas» por el polvo del camino, hoy día raídas y apolilladas sólo sirven para limpiar las letrinas del golpismo.  

Los tentáculos del dictador han llegado a todas partes, o a casi todas. De lo que quede de justicia depende que España siga al menos viva. Si no fuese así, la ciudadanía española sabría que sólo puede contar con sus propias fuerzas. O salimos de esta libres y orgullosos, o pasaremos a la historia como la ciudadanía más cobarde de nuestra gran historia. Ustedes deciden. 

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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