
«La escena y la frase que todo el mundo recuerda de Cuando Harry encontró a Sally es la del orgasmo fingido en el restaurante»
Estrenada en 1989 “Cuando Harry encontró a Sally” está considerada una de las mejores comedias románticas de todos los tiempos. Un lúcido análisis de las relaciones emocionales entre un hombre y una mujer cuando llegan al amor a través del conocimiento del otro. Cuando llegan a él a través de la amistad y los años. Una película que marca la diferencia por su guion escrito por Nora Ephron y por la buena dirección de Rob Reiner.
Diálogos brillantes y divertidos, por los que fue nominada al Mejor Guion Original en los Oscar de 1990, en los Bafta y en los Globos de Oro. Claro que competía con “El club de los poetas muertos” de Peter Weir – Tom Schulman, “Delitos y faltas” de Woody Allen, “Haz lo correcto” de Spike, “ Lee Sex, Lies and Videotape” de Steven Soderbergh.
Cuando Harry encontró a Sally aguantó perfectamente el tipo en la taquilla ante “Indiana Jones y la última cruzada” y el “Batman” de Tim Burton– podría y debería haber resucitado la comedia romántica al estilo Hepburn-Tracy, con sus entornos urbanos idealizados y una manera deportiva de entender la guerra de sexos, pero solo un año después llegaría “Pretty Woman” y desviaría (para mal) el curso de este género de la comedia romántica.
Ambientada en New York, Harry Burns (Billy Cristal) y Sally Albright (Meg Ryan) son dos estudiantes universitarios que se conocen por casualidad, cuando ella se ofrece a llevar Harry en su coche. Durante el viaje hablan sobre la amistad entre personas de diferente sexo y sus opiniones son absolutamente divergentes: mientras que Harry está convencido de que la amistad entre un hombre y una mujer es imposible, Sally cree lo contrario. A pesar de ello, pasan los años y su relación continúa.
Harry es cínico, mordaz, inteligente, seductor, pesimista hasta ser grotesco (“Leo la última página de cada libro antes de empezarlo. Si me muero antes, sabré cómo termina”). Sally es encantadora, exigente, independiente, estructurada y tiene un gran sentido del humor (“Harry, puedes creerlo o no, pero nunca he considerado un sacrificio no acostarme contigo”). Pero la escena y la frase que todo el mundo recuerda es la del restaurante, por cierto, Estelle Reiner, madre del director del film es la que pronuncia la frase de «Yo quiero lo mismo que ella«.
