
«Don Narciso ha decidido inmolarse como político y como los sanchistas no guarden las formas, rodarán cabezas de Barcelona… a Jerez»
(1)
Cuentan que don Narciso,
tomando ejemplo de Antonio Costa,
ilustre socialista y primer ministro portugués-,
consciente al fin de la gravedad de la amnistía
para la depauperada democracia española,
y ante la protesta cada vez más sonora
de probos ciudadanos de todo jaez,
(2)
ha decidido inmolarse como político
«porque España -dice- es lo único que me importa,
muy por encima siempre, a toda hora,
de mis humildes ansias de poder.»
A saber qué opinarán los españolitos de a pie;
pero es lo cierto que siquiatras y sicólogos
del país entero han tomado buena nota:

(3)
no hay uno solo que no ande estresado
por saber la razón de ‘cambio d opinión’ tan desquiciado,
a fin, claro, de poderlas analizar y comprender.
Y hasta hay quien asevera que se cuentan
ya por decenas los ‘negros en la sombra’
que se han pedido el ‘Manual de Caradura y Chaladura’
(4)
sobre el que está ya tomando trascendentales notas,
don Narciso, a fin de que, con sus ventas numerosas,
asegurarse pueda, el pobrecito, una más cómoda vejez.
Muchos, como es natural, se preguntan, ahora,
si los misteriosos vuelos a República Dominicana,
(5)
del Falcon, tendrán en ello, acaso, algo que ver;
pues bien sabido es que, ser un vivales infame y con nota,
no entra en contradicción alguna con estar como una chota.
En cualquier caso, si del mapa político español
tiene a bien, Su graciosa Sanchidad, desaparecer,

(6)
es cosa que, nuestra apaleada democracia de guiñol,
nunca bastante le podrá agradecer.
De forma, pues, que el hecho de hacerlo
por haber perdido ya enteramente la chola,
es lo que, en definitiva, menos importa:
¡se lo agradecemos igualmente al Cielo!
¡Oremos, hermanos, en buena hora!
(7)
Pues se diría que, el mismísimo Dios en persona,
este lluvioso Noviembre nos ha venido a ver.
Y, entretanto, la Comisión Europea cogió la tizona:
como los sanchistas no guarden las formas,
rodarán cabezas de Barcelona… a Jerez!
¿Te enteraste, San Chez?
¡Toma pastillas de goma!

