Maria Callas: Días de gloria y drama. Por Susana del Pino

Maria Callas

«La gran Maria Callas a pesar de todos sus éxitos se preguntaba: ¿Es demasiado pedir que me quieran las personas que están a mi lado?»

  Se cumplen cien años del nacimiento de María Callas (1923-1977) una mujer con extraordinarias cualidades como cantante que le hicieron triunfar en todo el mundo como la Prima Donna del Bel Canto. Poseedora de una marcada personalidad, fuerte temperamento y apasionada en todo aquello que vivía, valgan estas líneas como un homenaje personal a una mujer que vivió la vida intensamente, que aportó algo muy personal a la historia de la ópera, que triunfó y sobre todo que amó profundamente, a pesar de todo aquello que le hizo infeliz.

 

  La infancia de la gran diva de la ópera estuvo marcada por el carácter y la actitud de su madre, Evangelía Dimitríadis, mujer ambiciosa, frustrada por no haber conseguido triunfar como actriz e infeliz en su matrimonio ya que su marido, el farmacéutico George Kalogeropoulos, no puede satisfacer los caprichos de una mujer que anhela una vida rodeada de lujo.

 

  Meses antes del nacimiento de la gran dama griega de la ópera, sus padres con su hermana Yakinthy emigran a Estados Unidos y se instalan en Nueva York donde pasan apuros económicos además de no dominar el inglés por lo que no se sienten muy integrados en su nueva residencia. Los padres deseaban ardientemente un hijo varón por lo que al nacer María, su madre se negó a atenderla durante los primeros días de vida, lo que presagiaba una infancia desgraciada y una vida con una gran carencia de afecto y amor que influiría inevitablemente en su carácter y su estabilidad emocional.

 

   Fue bautizada tres años después de su nacimiento con el nombre de María Anna Sofía Cecilia Kalogeropoulos, apellido que su padre cambió en Estados Unidos por el de Callas ante la dificultad al pronunciarlo en inglés.

La familia de Maria Callas

  Las carencias afectivas que sufrió desde niña y las exigencias y comportamiento de su madre con ella durante años fueron determinantes en su evolución personal, sus miedos e inseguridades. A la edad de trece años, Evangelía decide trasladarse de nuevo a Grecia con sus hijas tras divorciarse de su marido. En Atenas María recibió clases de canto con varias profesoras, entre ellas la soprano española Elvira de Hidalgo (1891-1980) que hizo renacer el Bel Canto tras los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial afirmando conocer los secretos de éste. Tras retirarse de los escenarios se dedicó a la enseñanza en Atenas donde conoció a María, después dio clases en Ankara (Turquía) estableciéndose definitivamente en la ciudad italiana de Milán. Su trabajo como soprano le permitió tener una vida económicamente holgada y relacionarse con la alta sociedad. María Callas aprendió mucho con ella, la maestra le enseñó a controlar el paso de un registro vocal a otro. Elvira fue una profesora entregada a sus alumnos y para la cantante fue no solo su maestra, también encontró en ella el afecto que su madre le negaba.

 

  Uno de los problemas de su adolescencia fue la adicción a la comida a la que acudía quizás debido a la insatisfacción e infelicidad que sentía, su madre le afeaba sus kilos de más y la menospreciaba constantemente comparándola con su hermana, sin embargo todos se dieron cuenta  pronto de las excelentes aptitudes que la joven tenía para el canto y será su madre la que intentará por todos los medios que su hija triunfe  instándola a presentarse a concursos, apuntándola a clases de piano etc. a partir de entonces proyectará sobre su hija sus sueños frustrados de triunfar en el mundo de las artes escénicas.

Prima Donna del Bel Canto

  Aprendió italiano, algo fundamental para su carrera y en 1940 con tan solo diecisiete años ya canta en la Ópera de Atenas. En estos años de la Segunda Guerra Mundial, mantuvo una relación con un soldado alemán, lo que le costó ser acusada de colaborar con los germanos tras la liberación.

 

  Decide marchar a Estados Unidos con su padre, que aunque no mantenía con él muy buenas relaciones, el trato era mejor que con su madre, además quería relacionarse en América pensando en su carrera allí conocerá al empresario de La Arena de Verona (Italia) Giovanni Zenatello (1876-1949) que quedaría fascinado con María y decide ofrecerle cantar en la ciudad italiana donde el público la aclama con entusiasmo. En Verona conocerá a dos hombres importantes en su vida, Tullio Serafin (1978-1968) que le ayudará enormemente en su carrera profesional y el empresario Giovanni Battista Meneghini (1896-1981) que se enamoró de ella en cuanto la conoció.

María Callas y su marido Giovanni Battista Meneghini

  Meneghini, veintiocho años mayor que ella, dirigirá su vida, se convertirá en su manager controlando los contratos, concertando conciertos, ayudándola en la dura disciplina de trabajo y asesorándola en moda. En 1949 se casaron y los años siguientes fueron decisivos para su carrera. María obtiene un enorme éxito en el teatro La Fenice de Venecia con Turandot, sin embargo aún no está contenta con su figura y a veces los críticos malintencionados no tienen escrúpulos con sus comentarios respecto a su peso y esto le crea inseguridad y complejo de inferioridad por lo que en un año se somete a una estricta dieta de adelgazamiento, cuando consigue perder casi treinta kilos sorprende a todos, no solamente su voz también su figura deslumbra en los escenarios.

  

  Su matrimonio va bien, Meneghini consigue para ella contratos millonarios y logra convertirla en la cantante mejor pagada del momento, el mundo entero la aclama, todos los teatros quieren que actúe en ellos, se encuentra en la cúspide de su carrera. Durante años se ha entregado totalmente a su arte con una severa disciplina. En estos años trabajará muy a menudo en La Scala de Milán.

La Diva

  Uno de sus papeles más destacados será Norma, la ópera que más veces representó a lo largo de su carrera, ella se preguntaba por qué y se respondía a sí misma … ella elige morir antes que dañar al hombre que ama, aunque la hubiera despechado.  La Traviata, Tosca, Turandot o Lucía de Lammermoor serán otras de las óperas que representa de manera sublime. Una de las características de María Callas a la hora de cantar ópera es como interpretaba, con una voz maravillosa sabía aportar el dramatismo necesario que exigía el personaje de una manera magistral, algo que hasta entonces no era muy común, ya que las representaciones en cierto modo se podían considerar melifluas, sin embargo María era una mujer apasionada y con fuerte temperamento  que trasmitía en sus actuaciones, llenando el escenario y llegando con fuerza al espectador.

 

  A finales de la década de los cincuenta, su amistad con Elsa Maxwell (1881-1963), leyenda estadounidense de la crónica social, será decisiva en cuanto a relaciones sociales y a cómo se desarrollará su vida a partir de entonces. Su relación con ella, tras hacer las paces después de un inicio desafortunado, le permite entrar en un nuevo mundo relacionándose con la alta sociedad, acudiendo a fiestas, carreras de caballos y demás eventos en los que descubre lo que la vida le puede ofrecer, lo que hasta entonces, tanto su situación familiar como el trabajo, no le habían permitido experimentar. Descubre que hay algo más que la música y ese mundo le atrae.

Elsa Maxwell y Maria Callas en una fiesta en el año 1957. Archivo Mario De Biasi for Mondadori Portfolio.

  Elsa Maxwell nació y vivió durante años en Estados unidos, tenía interés por la cultura en general, especialmente por la literatura y la música, pertenecía a una familia humilde que pasó dificultades tras la muerte del cabeza de familia. Elsa trabajó en teatros e incluso participó en algunas películas, comenzó a relacionarse con personajes del mundo del espectáculo. Esto, unido a su simpatía natural, su don de gentes y un carácter afable le permitiría mantener excelentes relaciones sociales con personas influyentes por lo que siempre era invitada a fiestas o cenas de la alta sociedad, en estos círculos pronto se encargaría de organizar eventos, para lo que demostró tener excelentes cualidades y se va introduciendo en este mundo de famosos y glamour que formará parte de su vida para siempre.

 

  María se va acostumbrando a estas fiestas y salidas nocturnas con actores como Gregory Peck o Audrey Herpburn, importantes empresarios e incluso jefes de estado como Raniero III de Mónaco (1923-2005) y su esposa Grace Kelly (11929-1982). En cierta ocasión, dos días antes de un concierto en Roma en el que asistiría el presidente de Italia Giovanni Gronchi (1887-1978) y su esposa, tras celebrar la llegada del nuevo año 1958 en un night club de la Ciudad Eterna su voz se vio afectada y en la representación tras el primer acto tuvo que abandonar el escenario. Las críticas fueron feroces y se organizó un gran escándalo. Sin embargo meses después obtuvo un éxito extraordinario en la representación de La Traviata en Nueva York. María Callas era una figura muy conocida a nivel mundial y a pesar de estos contratiempos, percances y algunos escándalos que protagonizó, su arte y su personalidad ejercían un inmenso poder de atracción.

María Callas y Aristóteles Onassis

   En 1959 aparecerá en su vida Aristóteles Onassis (1906-1975). Los presentó Elsa Maxwell en  Venecia y nada más conocerla el famoso empresario desea con gran interés conquistar a la famosa cantante. Tras representar Medea en Londres, el rico empresario griego con la ayuda de personas de confianza de Elsa Maxwell organiza en su honor una gran fiesta. Aunque Onassis también estaba casado con Athina Livanos (1929-1974), hija del dueño de un gran imperio naviero en Grecia Stavros Livanos (1891-1963),  ya había saltado la chispa y era difícil parar la fuerte atracción que surgió entre ellos.

 

  María y su marido son invitados a un crucero por el Mediterráneo en el yate privado de Onassis, el Christina O, junto a personajes  del  mundo de la política como Winston Churchill (1874-1965) o importantes empresarios como el director de la Fiat Umberto Agnelli (1934-2004). En éste viaje intimarán y a su vuelta ambos matrimonios se separan trasladando la cantante su residencia a París en 1961. Vivirá su romance con Onassis viajando y asistiendo a fiestas, cenas y  todo tipo de eventos que la alejan de los escenarios durante meses. La prensa difundió este romance con detalle y se convirtió en uno de los temas más comentados del momento.

 

  La cantante pasa cada vez más tiempo sola en su casa de París, en 1963 el armador comienza a conquistar a Jaqueline Kennedy (1929-1994), ya viuda del que fuera presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy (1917-1963). En ese tiempo María se queda embarazada pero pierde al bebé. Sus nervios están alterados, la relación de su amado con la viuda de Kennedy es cada vez más íntima y el enfado, los celos y  el dolor hacen que tome la decisión de abandonar al empresario griego y alejarse de la vida pública; desde ese momento lo que desea es volver a los escenarios.

Pier Paolo Pasolini y Maria Callas

   En 1968 Onassis y Jaqueline Kennedy se casan, María está rota de dolor y en esos momento decide protagonizar la película Medea con el director de cine italiano Pier Paolo Pasolini (1922-1975)  que no obtuvo el éxito esperado. Surgió una profunda amistad entre ellos, algo que no gustó a Onassis que a pesar de la reconocida homosexualidad del italiano, no le gusta esa relación, siente celos y poco después de su boda con Jaqueline  reanuda sus relaciones con María, la visita y comparte con ella momentos cuando lo desea. Ella es feliz con él, lo ama profundamente pero esta situación le produce una gran insatisfacción, cada vez se medica más y su inestabilidad se hace  patente.

 

  Realiza su última gira en 1974 cuando decide cantar con el tenor italiano Giuseppe di Stefano (1921-2008). Las voces de ambos habían sufrido el paso del tiempo y las adversidades habían dejado huella en ellas, y aunque el resultado de la gira no fue el esperado a María la ovacionaron sinceramente. Con Di Stéfano y Tito Gobbi (1913-1984) protagonizó en 1953 el papel de la celosa y pasional Tosca del gran Puccini (1858-1924), considerado uno de las mejores registros de ópera de todos los tiempos.

La divina Maria Callas

   La figura de María Callas ha despertado siempre interés, su vida fue apasionada e intensa y además de ser brillante en su arte, su vida privada despertó gran interés mediático en todo el mundo, sobre todo a partir de su relación con Aristóteles Onassis. Existen numerosas biografías, películas, documentales y artículos sobre la que fue número uno de la ópera en el mundo una de las más recientes Cast a Diva: The hidden life of María Callas de Lindsy Spence (1988), en la que se narran episodios hasta su publicación desconocidos. Con motivo del aniversario de su nacimiento son muchos los eventos, conciertos y exposiciones que han tenido lugar para recordarla en los últimos meses a lo que hay que añadir la reciente inauguración en Atenas del Museo María Callas.

 

   Aristóteles Onassis fallece en 1975 y algo de María Callas se fue con él. Se encierra en casa, no quiere tener contacto con nadie y muere dos años después en su apartamento parisino de un ataque al corazón, quizás producido por la gran cantidad de barbitúricos que tomaba debido a su estado depresivo. En su funeral la acompañaron multitud de personas, fue querida a pesar de sus escándalos y su carácter altivo, cuando cantaba se sentía querida, se entregaba en cuerpo y alma al público que captaba esa entrega verdadera., tenía una gran carencia de afecto desde que nació y su profesión y el cariño de los que acudían a sus conciertos le hacían feliz.

 

  Fue ella, auténtica, apasionada, sensible y brillante. La gran Maria Callas que a pesar de todo se preguntaba : «¿Es demasiado pedir que me quieran las personas que están a mi lado?«.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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